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Torre de Matrera: el 'Ecce Homo' de los castillos se merece todos los premios

Foto: Ignacio Palomo Duarte

La restauración de la Torre de Matrera, en el municipio gaditano de Villamartín, acaba de recibir el American Architecture Prize en la categoría de arquitectura patrimonial, que se une al A+ de Architizer, concedido en el pasado abril en la categoría de conservación. Y la cosa no queda ahí, porque también ha sido nominado al Premio Mies van der Rohe, el premio de arquitectura más importante de la Unión Europea y, a todos los efectos, el premio más importante de arquitectura concedido a un edificio concreto (el Pritzker se otorga a la trayectoria profesional del arquitecto galardonado).

Y ustedes dirán: "¿Pero cómo es posible? Si los expertos habían dicho que era una chapuza y un desastre y una vergüenza y que era un nuevo Ecce Homo de Borja y que al mundo entero no le gusta y que los españoles quedamos en ridículo y que es de las peores restauraciones del mundo?"

Pues no, resulta que "los expertos" no dijeron nada de eso. Eso lo dijeron unos expertos, no todos los expertos. De hecho, lo dijeron unos expertos equivocados porque la restauración gusta tanto internacionalmente como para recibir y optar a los premios arquitectónicos más prestigiosos del mundo. Lo cual es perfectamente normal, pues la operación es sencillamente impecable.

En primer lugar, hay que recordar que ningún experto comparó la restauración de la Torre de Matrera con la del Cristo de Borja; eso fue una nueva amalgama amorfa de informaciones vertidas por los medios, que se retroalimentaban a sí mismos con frases como: "Se ha comparado con" o "Hay quien opina que se parece a", pero sin aclarar quiénes han comparado o quién opina tal cosa. O sea, que eso lo opinaba el redactor de la noticia, cuyos conocimientos en materia de arquitectura y/o restauración eran idénticos a los que tiene en rigor periodístico: ningunos.

Es que no se puede realizar la comparación entre la Torre de Matrera y el Ecce Homo de Borja, esencialmente porque la restauración arquitectónica no tiene nada que ver con la restauración pictórica. Cuando se restaura un cuadro hay que imitar al autor, no se tiene que notar ni un milímetro la mano del restaurador. En arquitectura se hace justo lo contrario: destacar la parte antigua empleando en la parte nueva elementos lo más neutros posibles pero reconocibles como nuevos. Así lo describe la Carta de Atenas de 1931 y la Carta de Venecia de 1964 cuando definen el concepto de "anastilosis".

Esto es así porque en arquitectura patrimonial existe una componente arqueológica que no tiene la pintura. La anastilosis busca, precisamente, recuperar los elementos originales. Es decir, si el edificio conserva sillares o ladrillos o arcos, deben recuperarse y colocarse en su lugar inicial, a veces sometiendo a la obra a un arduo proceso de enumeración, catalogación desmontaje y remontaje de los mismos. Es lo que se hizo, por ejemplo, con el Templo de Debod en Madrid: desmontarlo, transportarlo y reconstruirlo piedra a piedra.

El problema surge cuando existen elementos originales pero el estado actual o la amenaza de ruina no permite colocarlos en su lugar inicial. Entonces, para recuperar el volumen o el concepto arquitectónico del edificio (su porte, su espacio, su altura) se deben construir elementos nuevos que permitan colocar las piezas antiguas en el lugar que tenían cuando se levantaron. Así ocurre en cientos de edificios restaurados por todo el mundo, como las Termas de Antonino en Cartago, el Patio Herreriano de Valladolid o el Teatro Romano de Cartagena.

Los criterios no son monolíticos ni uniformes pero lo que no se concibe cuando se realiza una restauración es mantener el edificio en un estado estético de ruina. La obra restaurada debe, en la medida de lo posible, referenciar al original distinguiendo de manera clara los elementos nuevos que haya sido necesario construir para formalizar esa referencia. Esto no es solo una opinión de los distintos documentos internacionales en materia patrimonial, es que es lo que sostiene, entre otras directrices, la legislación vigente.

El público general tiende a creer que una restauración arquitectónica debe ser como restaurar un cuadro. Es decir, copiar lo que había antes. Esto no solo sería un falso historicismo y un pastiche, es que además sería ilegal. Claro que a gran parte del público general le encantan los pastiches y los falsos historicismos, pero eso es culpa de la incultura en esta materia.

Quieren ver unas ruinas pintorescas, no una restauración. La prueba es que, cuando la Torre de Matrera colapsó en 2013, nadie le hizo el menor caso, y es ahora, con la restauración, cuando los medios (y, en consecuencia, los lectores) reaccionan como si se hubiera cometido un crimen de lesa humanidad. En ese sentido, la intervención de Matrera sí que se parece al Cristo de Borja: el fresco original era un cuadro con no demasiado valor pictórico y los medios no repararon en él hasta que la señora Cecilia Giménez llevó a cabo su "restauración".

En lo que difiere diametralmente del Cristo de Borja es en que la restauración de Matrera está hecha por Carlos Quevedo, un profesional cualificado con dos máster nacionales y una beca internacional en patrimonio, cabeza del estudio Carquero, artífice de varias obras de restauración patrimonial. El Ecce Homo de Borja fue un estropicio hecho con buena fe pero sin ningún conocimiento, mientras que Quevedo realiza la operación de Matrera empleando la lógica y las técnicas contemporáneas y ajustadas a la legalidad.

Eso no significa que la intervención de Quevedo sea necesariamente perfecta, y ni siquiera que sea brillante. Por un lado, porque los premios no garantizan la calidad (no hay más que recordar a Calatrava); y por otro porque las directrices y recomendaciones ofrecen una gran libertad a la hora de realizar los proyectos. La obra podría haberse resuelto con propuestas muy distintas a la finalmente acometida, y es posible que incluso mejores. Ahora bien, y como dije antes, si la restauración del Castillo de Matrera es algo, es impecable. Ajustada, precisa y honesta.

En cuanto a lo que algunos expertos opinaron al respecto, es cierto que la asociación Hispania Nostra fue muy beligerante con el proyecto de Quevedo. De hecho, de boca del vicepresidente de la asociación, Carlos Morenés, marqués del Borghetto, salieron las expresiones "disparate", "monstruito", "desastre", "al mundo entero no le gusta", "los españoles quedamos en ridículo" y "es de las peores restauraciones del mundo".

Al margen de la incontinencia verbal del señor marqués o incluso de la formación académica en materia de arquitectura o restauración de la que disponga, Hispania Nostra es una asociación valiosa que defiende y ha defendido el patrimonio arquitectónico nacional con notables esfuerzos de asesoramiento y catalogación.

Sin embargo, no es la única ni la máxima autoridad en restauración patrimonial, básicamente porque es extremadamente difícil conceder ese calificativo a ninguna persona u organización. Es más, a tenor de los premios que está recibiendo la Torre de Matrera, cabría pensar que su opinión al respecto no es precisamente unánime entre los estamentos arquitectónicos internacionales.

Es decir, que Hispania Nostra son expertos en patrimonio de la misma manera que la FAES o La Tuerka son expertos en análisis político: la afirmación es cierta pero también es fundamentalmente sesgada y solo busca aprovecharse de la incultura del público para provocar una indignación artificial.

Porque no se trata de que la restauración de Matrera sea bonita o no, o de que guste o no; es que es impecable en términos arquitectónicos. Unos muros que, a un tiempo, recuperan la volumetría original de la torre y consolidan estructuralmente los restos preexistentes, distinguiéndose de ellos. Como afirmó Carlos Quevedo: "Nuestra ley prohíbe la reconstrucción mimética, para no falsificar el monumento [?] la intervención se tiene que diferenciar".

Además, habría que recordar que se trata de una operación privada de presupuesto bastante moderado, promovida por el dueño de la finca donde está enclavado el castillo. No estamos hablando de enormes obras públicas ni de edificios con un futuro uso cultural o recreativo. No es un centro de interpretación ni un museo, solo es la recuperación espacial y volumétrica de una antigua torre árabe. Y esa torre árabe tenía un valor arqueológico significativo pero, en mi opinión, no especialmente sobresaliente. Con la restauración se ha convertido en un edificio mucho más interesante.

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comentariosforum14

David Orejuela Esteban
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Me quito el sombrero ante el autor del artículo. No podía estar mejor explicado.

Puntuación 18
#1
Caesareus
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Felicitaciones al arquitecto y su equipo. También felicitaciones al articulista que lo ha explicado magníficamente.

Que Dios perdone al Marqués. Es la España de Galdós, lo llevamos en los genes. Nos tienen que valorar de fuera para darnos cuenta de lo que tenemos, porque somos autrodestructivos y envidiosos.

Puntuación 17
#2
Caesareus
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Felicitaciones al arquitecto y su equipo. También felicitaciones al articulista que lo ha explicado magníficamente.

Que Dios perdone al Marqués. Es la España de Galdós, lo llevamos en los genes. Nos tienen que valorar de fuera para darnos cuenta de lo que tenemos, porque somos autodestructivos y envidiosos.

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#3
cometo
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Totalmente de acuerdo con el articulista.

Puntuación 7
#4
Hurl
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Me da igual el articulísta. Las personas de a pie, el 90% no entienden como esa restauración pueda recibir un premio. La pregunta es si el 90% del sentido común tiene razón o el 10% de los 'eruditos'.

Todo porque en un par de convenciones se decidió que cuando había una recuperación arquitectònica era bueno que se viera lo nuevo y lo antiguo. Se podría haber acordado lo opuesto y ahora todos los arquitectos dirian que esta recuperación es una porqueria.

Puntuación 0
#5
Arquituerto loco
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Totalmente de acuerdo nº 5. La convención y el entorno actuales dictaminan esa corriente de pensamiento y el resto tenemos que tragar sin más. Lo que está claro es que es más eficiente y rápido restaurar con cuatro planchas de HA que hacerlo adoquín a adoquín.

Sin ánimo de ofender, para gustos colores y a mí personalmente no me resulta agradable ver lo nuevo con lo antiguo como no me resulta apetitoso comer en un mismo plato atún y ternera. Saludos cordiales.

Puntuación 9
#6
daniel
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Completamente de acuerdo con el 5 respecto a los criterios de la restauración. Doy gracias a que la restauración en Europa después de la segunda guerra mundial no ha empleado esos mismos criterios, o ver ciudades antiguas en Bélgica, Alemania y norte de Francia sería una experiencia muy penosa.

Aparte del criterio. En caso de que la construcción gris tenga el volumen original de la torre, ¿con qué criterio se han colocado las piedras superpuestas en la zona superior? Dice el autor “se deben construir elementos nuevos que permitan colocar las piezas antiguas en el lugar que tenían cuando se levantaron”. ¿Se ha hecho esto aquí? Empezando desde arriba, ¿qué es esa “nube” de piedras flotando? ¿Por qué hay un poco más abajo piedras colocadas formando almenas? ¿Estaban esas piedras originalmente allí formando almenas en mitad de una torre? ¿Por qué hay un poco más abajo piedras colocadas formando almenas? ¿No se han colocado los sillares al tuntún?

Puntuación 7
#7
ele
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Que pena que antiguas fortalezas historicas , derruidas varias veces en su historia, por tropas enemigas o en lid, Sean ahora definitivamente destruidas por los suyos en tiempos de Paz y con impuestos.

Pobres viejas y nobles piedras ultrajadas por una panda de saltabates , cantamañanas y "brincaziecas"

Puntuación 2
#8
ele
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En el castillo de Baena Cordoba, han ejecutado una monstruosidad similar , pero todavia aun peor,



LA HAN CAGADO.

Ir a ver el antiguo castillo , produce malestar y desazon , una especie de "sindrome de Esthendal" pero a la inversa . daña ver, a la potente luminosidad de <Baena , el crimen cometido con las viejas piedras, con resplandores blancos deprimentes .

Gocen , los autores , por lo cobrado , de dinero público , por su infame y dificilmente corregible CRIMEN

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#9
ele
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Sr, moderador ,por favor, pudiera llegar a parecer que Caton el Censor , a su lado era un aficionado del "recorte".

Puntuación 9
#10
Ane Zugaza
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Sería conveniente que los comentaristas contrarios a esta intervención se leyesen el artículo antes de ponerse a criticar.

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#11
ele
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Sr. moderador , es usted muy persistente en su insidia, , publique todo lo enviado .



? o es usted un contumaz, vendido parcial???

o es que le gustan a usted estas aberraciones , cometidas solo en andalucia. por adictos al regimen.

Pues en otras partes de espagna corrian a guantazos --intelectuales - a esta panda de PALETOS , desertores del arado y que se creen 2artistas"

Puntuación 1
#12
ele
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Vean las imagenes de la "restauracion del castillo de baena",, el antes y el despues.

y juzguen el tamagno del crimen cometido por los CATETOS de la Junta de Andalucia.

ganapanes catetos .

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#13
ele
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Como siempre, en las zonas mas . "apesebradas" , se coge el rabano pòr las hojas yse JODE LA MARANA,

Cal ha ocurrido en Baena con su cstillo , si el conde de cabra e duque de sesa, viera el daño hecho en su soalr 500 años despues y por os suyos, no podria entenderlo

Pero es facil de interpretar ... Los catetos de la actual junta d andalucia , que todos los dias decubren la polvora,

Puntuación 0
#14