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Erik Müller: "La política monetaria no resulta del todo efectiva en estos momentos"

Erick Müller, director de inversiones de renta fija de la gestora Fidelity. Foto: Elisa Senra

Hablar con calma y de forma clara sobre los mercados financieros con la que está cayendo sobre ellos no resulta tarea fácil en estos momentos de crisis. Por eso, es más meritoria la sencillez con la que se expresa Erick Müller, director de inversiones de renta fija de la gestora Fidelity. Con un tono pausado, pasa revista a la alambicada situación actual desmenuzando las distintas piezas que la componen.

Y en su repaso sobresale una observación principal. "La crisis está repleta de paradojas", asegura.

¿Considera acertadas las importantes rebajas de los tipos de interés que está llevando a cabo la Reserva Federal (Fed) en Estados Unidos?

El problema es que ahora los bancos no dan el dinero que reciben y esto provoca que la política monetaria no esté resultando del todo efectiva en estos momentos, ya que no se traslada a los clientes. Por eso, las medidas de política fiscal pueden ser más eficientes, porque ponen dinero en las manos de la gente. Además, los partidos políticos no tienen problemas en aprobarlas al tratarse de año electoral.

¿Cree que la mano del ex presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, figura tras la crisis financiera actual?

Greenspan redujo los tipos de interés hasta el 1 por ciento entre 2001 y 2003 para luchar contra la recesión. Se trató de una decisión correcta porque la situación era complicada. Los problemas vinieron luego, al mantenerlos bajos durante demasiado tiempo. Esto fomentó la innovación financiera y fue el detonante de los excesivos riesgos que se tomaron luego y del desarrollo de las titulizaciones y otros vehículos de inversión.

¿Tomará nota Ben Bernanke de los errores de su predecesor?

Greenspan redujo los intereses muy rápido y luego no los subió con la misma velocidad. La reactivación de una política monetaria más restrictiva será necesaria en el futuro. Bernanke deberá subir los tipos más rápido de lo que lo hizo su predecesor.

En contraste con los acusados recortes de los tipos de interés en EEUU, el Banco Central Europeo (BCE) aún no ha tocado los tipos, que siguen en el 4 por ciento. ¿Qué se puede esperar de la entidad europea en el futuro?

Hasta la fecha, el BCE ha manejado muy bien la crisis de liquidez. Pero tiene muy difícil bajar los tipos de interés en estos momentos por la presión que ejerce la inflación. Los datos de los tres próximos meses serán claves para saber qué van a hacer con el precio del dinero y comprobar hasta qué punto se debilita la economía.

¿Qué destacaría de la turbulenta situación actual? ¿Se pueden extraer lecciones válidas para el futuro?

Llaman la atención las paradojas existentes. Y entre ellas destaca una: demasiada innovación mata la innovación. Se ha ido demasiado lejos en el desarrollo de productos y vehículos de inversión, tanto que esos mismos instrumentos han provocado esta crisis. Otra de las paradojas es que tras la crisis del Long Term Capital Management (LTCM) en 1998 se consideró que no es bueno concentrar los riesgos y que era preferible diseminarlos para reducirlos.

Ahora, esa estrategia de repartir el riesgo ha contaminado al sector financiero y está complicando la cuantificación de la crisis. También llama la atención que la desintermediación iba a reforzar al conjunto del sistema bancario. Pero tras sacar fuera de balance los vehículos de inversión desarrollados en los últimos años, ahora están volviendo a integrarse y afectan a la estabilidad de las entidades.

¿Y qué hay del impacto en la economía real, en el bolsillo de los estadounidenses?

Aquí también se produce una situación propia de esta crisis. A diferencia de otras ocasiones, esta vez los problemas han comenzado por el tejado. El consumo se ha visto afectado antes que los resultados empresariales, de ahí la rápida actuación de la Fed.

Las entidades financieras están encontrando problemas para obtener liquidez. ¿Perdurarán estas tensiones?

Es cierto que se está produciendo una dislocación importante en los mercados de crédito. Como consecuencia, a las entidades les resulta más caro financiarse que a los clientes, una situación que no se produjo, por ejemplo, en el pinchazo de la burbuja tecnológica y que complica el panorama para los bancos.

¿Hasta qué punto pueden influir estos problemas en las empresas?

Esperamos un fuerte incremento de los impagos, aunque todavía no sabemos cómo va a afectar todo a los balances. Habrá que ver cómo evolucionan las refinanciaciones y los vencimientos de los apalancamientos y quién aportará el dinero que puedan necesitar las empresas.

¿Son malas las titulizaciones?

No, son necesarias. Las hay atractivas y seguras, pero también complejas y arriesgadas. Todo depende de cómo se planteen.

¿Qué se puede esperar de la renta fija este año?

En 2008 va a haber mucha volatilidad tanto en la renta fija como en la variable, pero podemos decir que estamos encontrando buenas historias de compra en el primero. Entiendo que haya compras en deuda pública como actitud defensiva, pero consideramos que comprar bonos estadounidenses a 10 años con un rendimiento del 3,5 o del 3,6 por ciento no es atractivo. Desde luego, no parece una alternativa de inversión interesante a esos niveles. Por ahora todo depende del momento del mercado. Lo que estamos haciendo es volcar nuestro esfuerzo en encontrar oportunidades para invertir nuestro patrimonio en cuanto la situación se normalice.

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