Salud Bienestar

Mitos sobre la lactancia materna: ¿se deforma el pecho? ¿Tengo que comer más? ¿Puedo comer picante?

  • La lactancia no es la culpable de la flacidez en los pechos
  • Amamantar quema 600 calorias al día
  • Una dieta variada cambia sutilmente el sabor de la leche y los bebes estarán más receptivos a nuevos sabores
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La lactancia materna ha estado rodeada de mitos, unos por la estética y la belleza, y otros por el bienestar del bebé, si a todos los miedos que genera una nueva maternidad le sumas el cambio y baile hormonal de la nueva mamá, la confusión está servida.

Muchas madres no quieren dar el pecho porque piensan que se les va a caer, algo que es totalmente falso, el pecho se adapta a las circunstancias y a cada etapa de la vida. Cuando una mujer nace ya tiene el botón mamario, y luego las glándulas mamarias se encargarán de hacer su trabajo, en la pubertad, madurez, embarazo y lactancia. Sólo por el simple cambio hormonal en la menstruación los pechos se hinchan y se vuelven más sensibles, algo que en el embarazo pasa con más fuerzas. De hecho muchas mujeres embarazas a final del embarazo pueden observar como su pecho ya está produciendo y preparando el calostro.

Sólo por el hecho de quedarse embaraza ya existe un riesgo de que los pechos se queden más flácidos, por lo que la lactancia no sería el detonante, puesto que ya en el embarazo los pechos han aumentado su tamaño.

Bien es cierto que muchas madres, sobre todo aquellas con lactancias respetuosas indican que cuando llega el destete natural los pechos pueden quedar más flácidos, pero que esta situación se revierte una vez que el destete es definitivo y las glándulas mamarias entienden que ya no tienen que producir ni alimentar.

A todo esto hay que sumarle la carga genética de cada mujer, que influye y mucho en la recuperación post parto, en la aparición o no de estrías y en la flacidez de los pechos.

Otro de los mitos sobre la lactancia es que si hay que comer más. Es de sobra conocido que la lactancia materna es la mejor forma de recuperarse en el postparto, y no sólo para perder esos quilos de más, sino para favorecer que todos los órganos vuelvan a su lugar más rápido.

La lactancia quema alrededor de unas 600 calorías, y eso es lo que hace que favorezca la recuperación postparto, un esfuerzo calórico que equivale a una hora o más de gimnasio al día.

Por eso motivo es normal que la madre tenga mucha más sed y hambre durante el periodo que amamanta, pero las principales recomendaciones son llevar una dieta saludable y variadada tanto por la mamá como por el bebé, aunque se sabe que la lactancia a demanda es la mejor forma de estimular la producción de leche: a más demanda más producción.

Sobre si los alimentos alteran el sabor de la leche y si se puede comer o no, entre otras cosas las picantes, no hay motivo para no hacerlo. De hecho lo mejor es tener una dieta muy variada, así la leche se adaptará a muchos sabores y el bebé tendrá menos reticencia a la hora de iniciar la alimentación complementaria.

Con la comida picante muchas madres piensa que son las causante de los cólicos y los gases, pero todos los expertos indican que eso es falso, que lo único que puede pasar es cambiar sutilmente el sabor de la leche, pero nunca tendrá los ácidos de la comida que ha comido su madre.

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