Empleo y prácticas

Los retos para los jóvenes que salen al extranjero

  • La experiencia permite desarrollar competencias para su empleabilidad

Los jóvenes españoles que empiezan a estudiar en universidades, escuelas de negocios u otras instituciones de estudios superiores harían muy bien en fijarse en las posibilidades que dichas entidades les ofrecen para completar sus programas en el extranjero.

Ignorar las oportunidades existentes no tiene excusa, dado la importancia que las experiencias internacionales tienen hoy en día en el desarrollo tanto personal como profesional. Quizás la ventaja más evidente de pasar un periodo en el extranjero es la posibilidad de aprender otros idiomas, sea el inglés u otros, ya que cada vez es mayor el número de programas en distintos países de nuestro entorno, como Alemania, Holanda, o incluso Francia que dan la opción de estudiar en su idioma local o en inglés. Hoy en día, sin un alto nivel de inglés, no se va a ninguna parte en España, y menos en el extranjero.

Por otra parte, también es obvio que la internalización permite a los jóvenes descubrir otros países, otras gentes y otras culturas. De esta manera, amplían su visión del mundo y su red de amistades y contactos, además de desarrollar su capacidad de comunicación intercultural. Al irse a vivir y a estudiar al extranjero, tener que buscarse la vida lejos de la familia y de los amigos, lidiar con lo nuevo, lo inesperado e incluso lo indeseado en ciudades con costumbres desconocidas, los jóvenes también desarrollan otras competencias vitales para su empleabilidad.

Competencias transversales

La necesidad de encontrar un apartamento, de localizar un profesor, o conseguir un periodo de prácticas en otro país favorecen, como pocas otras experiencias lo hacen, el desarrollo de las llamadas soft skills, las competencias transversales: las capacidades de comunicación, investigación, análisis de opciones, toma de decisiones, adaptación, flexibilidad.

Las empresas y los empleadores lo saben, y por este motivo evalúan tan bien la experiencia en el extranjero a la hora de seleccionar universitarios y jóvenes profesionales para periodos de prácticas y puestos de trabajos. Así se desprende de un informe que la Comisión Europea publicó en 2014 sobre el impacto de la movilidad internacional en la empleabilidad de los jóvenes europeos. Sus autores concluyeron que los estudiantes que habían estudiado fuera tenían mayor nivel de empleo y menor de paro que sus pares que se habían quedado en casa.

Nuevo mercado laboral

El mismo informe apunta a otra ventaja, sobre todo cuando esto incluye un periodo de prácticas: la de introducirse en un nuevo mercado laboral. De hecho, más de un tercio de los estudiantes del programa Erasmus que realizaron un período de prácticas en el extranjero recibieron una oferta de trabajo por parte de la empresa receptora. La mayoría de la universidades públicas y privadas ofrece a sus estudiantes múltiples posibilidades de realizar intercambios internacionales, como el conocido programa Erasmus, ahora Erasmus +, objeto del estudio citado.

A la hora de evaluar las distintas opciones, hay que considerar el prestigio de la institución recepetora, la disponibilidad de plazas en las instituciones y países deseados, y la a vez la compleja cuestión de la compatibilidad de los programas de estudios en ambas instituciones, una cuestión no resuelta a pesar de los avances del proceso de Bolonia.

Otras instituciones han dado un paso mucho más ambicioso, al hacer de la internalización y la movilidad un punto esencial de sus programas. Es el caso de la ESCP Europe Business School, cuyo campus de Madrid forma parte de una red compuesta por otros cinco en París, Londres, Berlín, Torino y Varsovia. Esta presencia multicampus y multinacional, y su afán de ofrecer una formación multicultural, ha llevado a la ESCP Europe a añadir un programa de Bachelor in Management "en tres años, tres países y tres culturas" a su portfolio de masters en administración y dirección de empresas.

Impartido sobe todo en inglés, pero también en los idiomas locales, el Bachelor in Management lleva a sus estudiantes a Londres en el primer año, Madrid, París o Turín en el segundo, y Berlín en el tercer y último año. El aprendizaje multicultural deriva no solamente de la movilidad, sino también de la experiencia de estudiar y trabajar en equipo con estudiantes de una veintena de países, y la obligación de realizar dos periodos de prácticas en cualquier país del mundo. Los idiomas y la formación específica en competencias interculturales son otros componentes del programa que fortalecen esta dimensión del grado.

Claro está que no es una opción al alcance ni del gusto de todos, pero sí es un ejemplo de un programa que toma en serio el reto de preparar a jóvenes con vocación empresarial y espíritu internacional para un mundo cada vez más global y competitivo

Justin Byrne, director de estudios del Bachelor in Management, ESCP Europe, Campus de Madrid

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