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El lujo cotiza barato en el parqué: sepa cuáles son los títulos más deseables

Imagínese que analiza una foto de una celebrity de Beverly Hills, pongamos que de un miembro de la familia Hilton. Por ley de probabilidades, es casi seguro que pueda observar un bolso de Loewe, un reloj de Cartier o unos zapatos Hermés. Y esto si se queda sólo en lo superficial, porque irá maquillada y perfumada seguramente con algo más caro que la habitual colonia de a diario.

Un atuendo de lujo que es difícil que necesite sacrificar aunque la economía norteamericana, u otras, se tambaleen. Uno de los grandes secretos del sector de bienes de lujo es que, al contrario de los productos de consumo, sufren menos cuando el crecimiento económico mundial se resiente.

"Las empresas de bienes de lujo son de ciclo tardío y las marcas consolidadas suelen sufrir menos y más tarde", explican los expertos de JP Morgan. La evolución bursátil de todos estos valores refrenda esta tesis.

Los dos grandes gigantes del lujo , el galo LVMH (MC.PA), que controla marcas como Loewe, Louis Vuitton o Fendi, cede en bolsa en 2008 un 7 por ciento, mientras que las empresas del sector de bienes personales europeas se dejan más de un 12 por ciento.

Su competidor suizo Richemont (CFR.CH) (en este momento la segunda empresa del sector por valor bursátil), especializado en joyería, que explota marcas como Cartier o Chloe, también acumula un descenso inferior a la media. A doce meses, la ventaja de ambos es mucho más acusada. Frente a una caída superior al 15 por ciento de la media, sus acciones ceden menos de un diez.

Uno de los mejores ases de las firmas de lujo es que son empresas muy diversificadas geográficamente, que lejos de vender productos exclusivamente en Estados Unidos o Europa, generan una importante parte de su negocio en economías emergentes, que siguen creciendo, y en las que el número de ricos aumenta con rapidez.

El lujo en el parqué cotiza barato

Análisis de las principales empresas del sector

Datos a 14 de mayo

Lujo asiático

Así, un 24 por ciento de las ventas de Richemont hasta septiembre de 2007 se produjeron en la zona de Asia Pacífico. A esto hubo que sumar el 13 por ciento que aportó Japón. La diversificación geográfica de LVMH es similar a la de la suiza.

En el primer trimestre de 2008, sólo un 57 por ciento de sus ingresos provino de Europa y Estados Unidos. Asia generó un 23 por ciento, mientras que Japón inyectó un 11 por ciento.

La sorpresa, que le valió que JP Morgan titulara su informe sobre los resultados de la francesa "una ronda de aplausos", fue que, a pesar de la crisis, conseguía un aumento de ingresos en todas las regiones en las que opera, con la excepción de Japón donde cayeron un cuatro por ciento: en Estados Unidos avanzaron un 10 por ciento; en Europa, un 8, y en Asia, un 12 por ciento.

Thierry Nataf, presidente de Zenith, una de las empresas de relojería de LVMH, en una entrevista con elEconomista en septiembre de 2007, ya adelantó que el gigante no temía que la economía se ralentizara porque su cliente no dejaría de comprar.

"El riesgo está en el lujo de menos de 1.000 euros", explicó. Además, hacia hincapié en otra utilidad de los bienes exclusivos, especialmente cuando la renta variable está en pérdidas. "Recuerdo en 2000 y 2001, cuando las bolsas caían, la gente compraba relojes porque protegían su inversión".

Es verdad que un reloj de Zenith no está al alcance de todos, pero sí que se puede sacar partido a los caprichos de los que se rodean de lujos.

Los expertos, al menos, no dejan de confiar en las empresas que los fabrican. En los dos últimos meses y medio, a pesar de las turbulencias bursátiles y del descenso de las acciones de todas estas empresas, muy pocos gigantes del lujo han visto que un analista les revisara a la baja la valoración -ver gráfico-, aunque tampoco se lo han elevado. Han optado por mantener la previa, lo que, unido a la caída, ha elevado el potencial alcista.

La rebelión de la clase media

Ese recorrido es una oportunidad que pueden aprovechar todos aquellos que no se puedan permitir rellenar el armario con firmas de primera línea. Otro consuelo es que estas empresas son asequibles en el parqué. Cotizan más baratas relativamente que las de bienes que sí pueden adquirir todos los mortales, especialmente las firmas de moda y joya -ver gráfico-.

De media, el PER estimado para 2008 (número de veces que el beneficio está contenido en el precio de la acción) de las grandes empresas de bienes de lujo con un valor bursátil superior a los 2.000 millones de euros, como LVMH, C. F. Richemont, Christian Dior, Hermés (RMS.PA), Bulgari o Hugo Boss, es de 18,2 veces por las 19,3 veces del conjunto del sector de bienes personales.

Si se extrae de este grupo a la gala Hermés, que se anota un 18 por ciento en 2008 espoleada por la expectativa de que sus propietarios la vendan a LVMH, el precio del lujo aún es más atractivo, ya que el PER medio cae hasta las 14,8 veces.

¿Diamantes o perfumes?

Donde, por el contrario, no existe ese descuento en el caso de las compañías de alta cosmética y perfumería. Las más importantes del conjunto, la francesa L'Oreal (OR.PA), la japonesa Shiseido (JP4911.TK) o la estadounidense Estee Lauder, cotizan en el parqué a más de 23 veces sus beneficios previstos para este ejercicio.

Una prima que no está justificada en la expectativa de que sus beneficios vayan a crecer con más fuerza que la media los próximos años.

De acuerdo con los datos de FactSet, las firmas de inversión esperan que las ganancias de los principales valores de cosmética y perfumería en 2009 hayan mejorado de media un seis por ciento respecto a 2007 por el más de 20 por ciento del sector. Además, su potencial alcista y rentabilidad por dividendo también es inferior a la media -ver gráfico-. Algo que, por el contrario, no sucede ni con las empresas de joyería ni de bolsos, complementos o ropa de lujo .

Con la excepción de Hermés, que para los expertos ya cotiza por encima de su precio objetivo, o Bulgari, cuyo potencial alcista es inferior a la media del sector de bienes de consumo; el resto todavía pueden dar más alegrías en mercado que la media.

Así, para alcanzar su valoración justa, a LVMH le quedaría por avanzar en bolsa un 17 por ciento; un 15 por ciento a Richemont y un 21 por ciento a Christian Dior (CDI.PA). En el caso de Hugo Boss, que es la más pequeña por valor bursátil, su recorrido en mercado supera el 20 por ciento.

Con la excepción de Dior y Hermés, la rentabilidad por dividendo de las demás supera la media del sector, que es del 2,35 por ciento. Hugo Boss remunera a sus accionistas con casi un 5 por ciento, mientras que Bulgari reparte un 4,27 por ciento.

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