Opinión

Otros 12 meses complicados para la economía mundial

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde. Bloomberg
Madrid

Alan Greenspan, que presidió la Reserva Federal estadounidense (Fed) de 1987 a 2006, confesó una vez: "En realidad, no se nos da muy bien realizar previsiones; hacemos como que sí, pero lo cierto es que no". Por supuesto, no se nos ocurriría culpar a la naturaleza humana, o a la política monetaria de la Fed, por las previsiones que hemos realizado y que no se han cumplido en lo que va de año. Pero, ahora que, recientemente, toda la atención se ha centrado en el simposio económico que se celebró el mes pasado en Jackson Hole, es buen momento para recordar que realizar previsiones es muy difícil, incluso para los responsables de la política monetaria.

El año pasado por estas fechas, la Fed y la mayoría de los bancos centrales del mundo seguían pensando que la inflación era "transitoria", pero acabaron adoptando una postura más agresiva en torno a Navidades, provocando las turbulencias que han venido experimentando los mercados desde entonces.

En nuestras nuevas previsiones a 12 meses, presuponemos que los bancos centrales endurecerán sus políticas monetarias mucho más de lo que esperan los participantes del mercado, sobre todo en Europa.

En resumen, anticipamos que, tras descontar la inflación, el crecimiento económico real seguirá estancado, mientras que la inflación probablemente se mantendrá muy encima del 2% que suelen fijarse como objetivo los bancos centrales.

Tanto la Fed como el Banco Central Europeo (BCE) parecen decididos a restaurar su credibilidad y mantener un férreo control de las expectativas de inflación, incluso a costa de provocar una recesión económica, lo que refuerza la postura prudente que venimos manteniendo en deuda gubernamental desde finales del año pasado y plantea unas perspectivas difíciles para la renta fija, al menos a corto plazo. En un entorno en el que los riesgos geopolíticos van en aumento, las materias primas, entre las que se incluyen metales preciosos como el oro, resultan atractivas principalmente por su capacidad para añadir diversificación a la cartera y no tanto por su potencial en términos absolutos.

Más volatilidad

En cuanto a la renta variable, hemos rebajado nuestros precios objetivo ante la perspectiva de un menor potencial alcista. Además, esperamos más volatilidad por el camino, principalmente porque las grandes economías del mundo y los beneficios de las empresas aún no han sufrido en toda su intensidad el impacto del endurecimiento monetario. Estimamos que los beneficios crecerán entre un 0% y un 5% nominal en los próximos 12 meses, lo que implica que crecerán menos que la inflación general.

El aumento de los precios de la energía y las materias primas ha incrementado los costes de fabricación de forma generalizada, desencadenando un proceso de cambio de los precios relativos en la economía mundial. Además, la escasez de mano de obra y los aumentos salariales también podrían lastrar los márgenes corporativos. Entre tanto, los cambios en las preferencias de los consumidores arrojan más incertidumbre sobre nuestras perspectivas de beneficios.

Aunque las valoraciones son ahora bastante más atractivas, sobre todo en Europa, conviene tener presente que los mayores precios de la energía, unos tipos de interés al alza y el deterioro del entorno macroeconómico podrían generar nuevos desafíos durante el invierno.

Selección de valores

Por sectores, no hemos realizado cambios y seguimos sobreponderando sanidad y energía e infraponderando el sector inmobiliario. En nuestra opinión, en los próximos meses será crucial seleccionar valores mediante el análisis de las perspectivas de crecimiento de beneficios a medio plazo como reflejo del poder de fijación de precios y el control de costes. Consideramos que este análisis resulta tremendamente valioso, sobre todo a la hora de identificar oportunidades en el momento adecuado en un entorno tan incierto como el actual.

Como explicó Alan Greenspan en la entrevista a la que hacíamos referencia al principio, "los mercados hacen cosas raras porque reaccionan al comportamiento de las personas y, a veces, las personas no andamos muy bien de la cabeza".

Precisamente por eso, creemos que mantener la cabeza fría a la hora de seleccionar valores puede ofrecer los mayores beneficios.

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