Opinión

La lección del profesor Velarde en Barcelona

Hace tres siglos, los primeros viajantes catalanes empezaron a recorrer la península aprovechando el incipiente mercado abierto y único, libre al fin de fielatos y fronteras que se abrían para sus primeras industrias, y la oportunidad que le brindaba su acceso al creciente comercio con América.

Fue entonces cuando para servirles dio sus primeros pasos nuestra Real Junta de Comercio establecida en Barcelona con el patrocinio de Fernando VI. Sobre ella se fundó la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras (Racef). Con el amparo y la implicación del Rey Felipe VI, el Gobierno de España aprobó en marzo del año pasado la admisión de la Racef en el Instituto de Es-paña.

Fue una decisión oportuna, ya que la Racef es la primera Real Academia no ubicada en Madrid, y con sede en Barcelona, que forma parte de esta magna institución, que constituye nuestra máxima expresión académica española y que ahora recibe a uno de los eximios pioneros de la investigación económica en España, Juan Velarde Fuertes, como Miembro de Honor. El profesor, tras una obra monumental, ha sabido glosar con rigor y amenidad en su espléndido Cien Años de Economía Española la complementariedad de la capitalidad económica y académica de Madrid y Barcelona.

Sin esa obra y sin esa complicidad entre las dos grandes capitales españolas y europeas sería difícil explicar el despegue del desarrollo español en los 60 y 70, la definitiva apertura al comercio mundial de los 80 y la unión europea en los 90 con la moneda única, en la que las dos capitales son cada día más prósperas y fuertes. Y ahora en la globalización, que relativiza fronteras y estados, se necesitan más que nunca la una a la otra, y las dos a España, para seguir prosperando juntas.

Y es que la Unión en nuestra diversidad y el trabajo conjunto nos ha hecho mejores. Lo anticipa la razón y lo demuestra la Historia. Pero, además, lo evidencia la Ciencia Económica. Por eso, son hoy más necesarias que nunca investigaciones detalladas como la del profesor Velarde, que ha puesto rigurosas estadísticas a nuestras convicciones. Las demostraciones teóricas y empíricas de su obra han sido ratificadas estas semanas por el pragmatismo de la gran banca y las mejores empresas, que han trasladado sus sedes de Catalunya durante estos meses, debido a la inestabilidad política provocada por el desarrollo del llamado procés.

También debe servir su magno esfuerzo investigador de toda una vida y su próxima presencia en la capital catalana para ayudarnos ahora a serenar los ánimos y dejar que la razón práctica, que nos han procurado el bienestar desde la cooperación y el entendimiento, vuelva a prevalecer entre todos nosotros.

El discurso del profesor Velarde Fuertes como Miembro de Honor versará sobre Los déficit de la Economía Española y yo mismo tendré el honor de realizar el discurso de recepción, en donde considero que es esencial recuperar el entendimiento para prosperar juntos.

Es el momento de recuperar el sentido común, esto es compartido, que siempre nos ha unido, sobre el ofuscamiento y el oportunismo partidista. Coincidimos con el profesor Velarde en que ahora hay que rehacer puentes y tender otros nuevos y más fuertes sobre las evidencias que nos proporciona la Historia Económica, de que las sociedades se empobrecen en la división y prosperan en la unión y la confianza mutua. Bienvenido a su casa, profesor.

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