Opinión

Los datos del alcance del 'edge computing'

Foto: Dreamstime.

Cada vez generamos más información y datos que queremos procesar y almacenar. Según Cisco, el tráfico IP global fue de 1,2 zettabytes en 2016 y esta cifra se triplicará para 2021, llegando a los 3,3 zettabytes. También para 2021, Cisco estima que el número de dispositivos conectados a redes IP equivaldrá al triple de la población mundial. Esto representa más de 23.000 millones de dispositivos conectados en tan solo tres años

En este contexto, esperar no es una opción. Queremos las cosas en el momento. La inmediatez de los datos, en ciertos sectores, es vital. Por ello, los cambios en la infraestructura de cálculo y almacenamiento necesarios para sustentar el futuro inteligente y conectado, en especial localmente, serán profundos. ¿Qué puede hacer el Edge Computing por ti?

Casi todos los sectores de la industria reconocen las limitaciones de sustentar a los usuarios y estas tecnologías emergentes a través de infraestructuras informáticas centralizadas, de modo que están acercando el almacenamiento y los recursos informáticos a los usuarios y los dispositivos, dando lugar a las aplicaciones de Edge Computing.

Según análisis de distintos ejemplos del uso de la tecnología del Edge, existen cuatro arquetipos para dichas aplicaciones:

En primer lugar, las aplicaciones con uso intensivo de datos representan aquellas situaciones en las que la cantidad de datos provoca que no resulte práctica la transferencia a través de la red directamente a la nube, o bien desde la nube al punto de uso, debido al volumen de los datos, al coste o a problemas de ancho de banda. Algunos ejemplos serían las ciudades inteligentes, hogares inteligentes pero el más utilizado es la entrega de contenido de alta definición, donde los principales proveedores como Facebook, Amazon y Netflix se asocian activamente con los proveedores de colocación para expandir las redes de distribución y acercar la transmisión de datos a los usuarios para reducir los costes y la latencia.

En segundo lugar, existen aplicaciones que tienen que ver con los servicios optimizados para el consumo humano, y el parámetro fundamental es la velocidad. Se trata del arquetipo de sensibilidad a la latencia humana. Algún ejemplo sería la realidad aumentada, optimización del sitio web o el procesamiento del lenguaje natural.

El tercer arquetipo es el de sensibilidad a latencia de máquina a máquina y también tiene que ver con la velocidad. Este arquetipo incluye el mercado de arbitraje, la red inteligente, la seguridad inteligente, el análisis en tiempo real, la distribución de contenido de baja latencia y la simulación de la fuerza de defensa. Debido a que las máquinas pueden procesar datos mucho más rápido que los humanos, las consecuencias para la entrega lenta son más altas que en el Arquetipo de Latencia Humana. Por ejemplo, los retrasos en el mercado de materias primas y el comercio de acciones, donde los precios fluctúan en fracciones de segundo, pueden convertir ganancias potenciales en pérdidas.

Por último, existe un arquetipo de aplicaciones cruciales para la vida, que abarca casos de uso que impactan directamente en la salud y seguridad humana. En consecuencia, la velocidad y la fiabilidad son vitales. Los casos de uso incluyen transporte inteligente, salud digital, coches conectados/autónomos, robots autónomos y drones. Los vehículos autónomos, por ejemplo, deben tener datos actualizados para operar de forma segura, como es el caso de los drones que se pueden usar para el comercio electrónico y la entrega de paquetes.

En esta era tecnológica, la inmediatez es vital en nuestro día a día. El Edge Computing es una solución tanto si somos personas de a pie como si somos grandes empresas y no es algo que se espere en el futuro; es ya el presente. La mayor conectividad de los dispositivos y las personas, así como los grandes volúmenes de datos que generamos y consumimos de modo creciente, son la mejor demostración de todo ello.

comentariosforum0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin