Opinión

Un antes y después agridulce para Grecia

Atenas

El 21 de agosto es el día en que Grecia sale oficialmente del rescate después de ocho años y medio particularmente duros. En cualquier otra situación esto sería una ocasión para celebrar, que supuestamente señalaría el éxito de un programa de ajustes que ahora comienza a dar sus frutos.

Sin embargo, en el caso de Grecia, no hay ninguna sensación de que realmente haya algo que celebrar: por un lado, por la longevidad de los ocho años y medio en el procedimiento y, por otro lado, porque el día siguiente al rescate no estará libre de las restricciones que ahora está sufriendo el país.

El mismo Gobierno de Syriza señala que el 21 de agosto va a ser el día que marcará un antes y un después para Grecia, pero el discurso del propio primer ministro heleno, Alexis Tsipras, está lejos del triunfalismo. Ello porque con el rescate no desaparecen las contrapartidas. Al contrario, a partir del día siguiente de la salida del rescate, Grecia entrará en un nuevo régimen de supervisión que durará por lo menos hasta el año 2022. Esta vigilancia llevará consigo nuevas directivas de austeridad, mientras que, después de 2022, el cumplimiento de las metas financieras será algo más flexible, hasta que el país heleno consiga devolver por lo menos el 75% de la asistencia financiera que ha recibido de los diversos países de la zona euro.

La supervisión por parte de los acreedores internacionales se enfocará en áreas que incluyen la reestructuración de la política fiscal, el bienestar social, la estabilidad financiera, el mercado laboral y el mercado de productos, así como la Administración pública. El objetivo de la supervisión después de la salida del rescate sería, por una parte, asegurar la continuidad y la finalización de las reformas que las autoridades griegas se han comprometido a poner en práctica en la base del programa acordado con el Mecanismo Europeo de Estabilidad y, por otro lado, poner más facilidades para identificar los posibles riesgos que podrían surgir.

Supervisión postrescate

Dada la larguísima duración de la crisis de deuda en Grecia, y el largo período durante el cual el país necesitó asistencia financiera, y también dado el alto nivel de deuda externa, la supervisión al salir del rescate fue considerada como el enfoque más adecuado en orden a asegurar que haya asistencia técnica suficiente para la aplicación de las demás reformas acordadas en el periodo postrescate.

Es cierto que dentro del Gobierno de Syriza había voces cuya retórica durante este año estaba a favor de señalar el 21 de agosto como el inicio de una nueva etapa para Grecia, sin los pesos de las exigencias de la Troika.

Incluso, no han faltado voces que estaban apoyando hasta la celebración de elecciones generales en septiembre, con el fin de capitalizar el éxito de la salida del proceso de salvamento, después de tantos años de sacrificios. No obstante, el acuerdo sobre la vigilancia fiscal incluso después del rescate, y más bien los mismos índices de deuda, paro y necesidades económicas, obligan a esas voces a que mantengan una retórica bastante más prudente que lo previsto.

Convocar elecciones parece en este momento una posibilidad bastante improbable. Por otro lado, la misma situación que está viviendo la economía helena no se diferencia mucho de la situación de hace ocho años. La deuda pública continúa en niveles especialmente altos; la economía ha perdido más del 20% de su potencia; alrededor de unos 300.000 griegos (particularmente jóvenes) se han ido al extranjero; y el índice de desempleo no baja del 21%. Hay que tener en cuenta, además, que Atenas se ha comprometido a conseguir en el futuro próximo unos objetivos que si para un país cualquiera parecen difíciles, para el país heleno se elevarán quizá incluso a la categoría de imposibles: entre ellos, destacan los superávits primarios que Grecia deberá lograr cada año hasta el 2060 para que una parte de estos superávits cubra los créditos concedidos al país por sus acreedores internacionales.

Recortes en las pensiones

Por otro lado, mientras que el Gobierno de Syriza se ha comprometido a aplicar nuevos recortes en las pensiones públicas a partir del 1 de enero de 2019, la intención del equipo del ministerio de Finanzas heleno es no sólo congelar estos recortes, sino también ofrecer exenciones de impuestos de unos 700 millones de euros. Ambas decisiones se anunciarán durante la Exhibición Internacional de Tesalónica, en los días siguientes, aunque vienen en desacuerdo total con los compromisos del país frente a los acreedores.

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forum Comentarios 2

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Anda
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Siempre mirando a los demás y oliendo su propria mie.rda los españoles

Puntuación 9
#1
Usuario validado en elEconomista.es
chusram46
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Al #1 Por no perder la costumbre. Grecia y España son los países del ''no pasa nada''.........

Puntuación 1
#2