Opinión

¿Qué esperar de la ruta de la seda de China?

El impulso que proporcionará la inversión en infraestructuras del plan chino "Un cinturón, un camino" ayudará a aumentar el flujo de bienes físicos a través de grandes territorios de Eurasia, el sur de Asia e incluso partes de África y Oriente Medio. Menos evidente es el impacto que la gran cantidad de gasto relacionado con la iniciativa tendrá en el ámbito financiero, en los mercados de divisas y de bonos de Asia y de otras áreas.

Anunciada por primera vez en 2013, la iniciativa "Un cinturón, un camino" es una parte esencial del reequilibrio económico nacional de China y de sus ambiciones en el exterior. La iniciativa implica la inversión de miles de millones de dólares en hardware, es decir, infraestructuras -ferrocarriles, carreteras y puertos- que unen la China continental con las decenas de países que se encuentran al oeste y al sur. El objetivo es fomentar más el comercio transfronterizo, a la vez que se hace uso de los excesos de capacidad.

El impacto en el software de la financiación también será significativo: las ingentes cantidades de dinero necesarias para satisfacer las necesidades de Asia en cuanto a infraestructuras supondrán un nuevo impulso en los mercados de capitales de la región.

La inversión en los proyectos previstos o en curso del plan "Un cinturón, un camino" podría llegar a los 1,5 billones de renminbi (aproximadamente 240.000 millones de dólares estadounidentes) en los próximos años. Parte de esto llegará a través de un Fondo de la Ruta de la Seda de 40.000 millones de dólares y los 100.000 millones del recién lanzado Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB). Sin embargo, esta es sólo una pequeña parte de los miles de millones que tendrán que inyectarse en transporte e infraestructura urbana en las próximas décadas, a medida que las naciones en vías de desarrollo se propongan como objetivo aumentar la productividad y hacer frente a la urbanización creciente. Sólo en China se prevé que más de 200 millones de personas abandonarán sus campos y pueblos por puestos de trabajo en la ciudad en los próximos 15 años. Para toda Asia, el total será de aproximadamente 640 millones. En los últimos años las reformas en la China continental han ampliado las opciones disponibles para los inversores, tanto extranjeros como nacionales, y los emisores -desde bonos dim sum (denominados en renminbi, emitidos fuera de China Continental) a los bonos Panda (denominados en renminbi, emitidos por entidades no chinas, pero en la China Continental). La iniciativa ?Un cinturón, un camino? dará lugar a más emisiones e inversión. Es más, podría estimular las reformas financieras chinas y animar a las autoridades a abrir aún más los mercados de capitales del país a los participantes globales. Estas son buenas noticias. Un mercado de bonos más líquido y diverso ayudará a mejorar la asignación de capital, a reducir la fuerte dependencia del crédito bancario de la economía china y a ampliar las opciones de financiación para las empresas privadas, cuyo crecimiento es clave para el reequilibrio económico que Beijing está tratando de lograr. Como centro financiero mundial a las puertas de la China continental, Hong Kong tiene un papel fundamental que desempeñar. La ciudad alberga una extensa industria financiera y de servicios profesionales de primer nivel, mercados de capitales afianzados, un marco regulatorio respetado y la mayor reserva offshore del mundo de renminbi -ingredientes clave en la tarea de conectar la oferta de capital con la demanda de oportunidades de inversión. La combinación que ofrece Hong Kong de conexiones globales y conocimiento de China es única y le dará una ventaja en cuanto a la financiación de la iniciativa "Un cinturón, un camino".

Los mercados en moneda local de otros países a lo largo de las rutas ?Un cinturón, un camino? también podrían recibir un importante impulso esencial gracias a esta iniciativa. Los mercados emergentes de bonos en moneda local de Asia se han desarrollado rápidamente. Los volúmenes en circulación de dichos bonos se han disparado desde los 836.000 millones de dóalres a finales de 2000 a 8,78 trillones a finales del año pasado, según el Banco Asiático de Desarrollo.

El gasto relacionado con el plan "Un cinturón, un camino" ayudará a proporcionar el "factor de empuje" que aportará la muy necesaria amplitud, profundidad y liquidez a muchos de los mercados más pequeños de Asia. La aproximación del AIIB y otros emisores a estos mercados locales en busca de la financiación para "Un cinturón, un camino" tendrá el efecto de ampliar el universo de crédito local, atraer la atención de los inversores a nivel mundial, y ampliar el acceso corporativo al capital a largo plazo a lo largo de la región. Un "factor de atracción" también interviene aquí, en forma de dinero en efectivo asiático en busca de rendimiento y opciones de inversión. Muchas de las economías de Asia todavía están creciendo muy por encima de la media global. En la región de la ASEAN -que comprende los 10 países miembros de la agrupación del sudeste asiático- la clase media se duplicará para el año 2025. Si bien los niveles de endeudamiento de los hogares, las empresas y los gobiernos han aumentado en algunas partes de la región, en su mayoría siguen siendo bajos en comparación con los del mundo desarrollado. Y para una población que envejece en muchos países de la región, el ingreso estable proporcionado por los bonos puede ser una opción de inversión atractiva a medida que se va acercando la jubilación. Esta confluencia de la oferta y la demanda podría ayudar a transformar los mercados de financiación de Asia en los próximos años, expandiendo el papel de los mercados de bonos al reciclar los ahorros asiáticos en inversión a largo plazo en infraestructuras para el crecimiento - especialmente si los políticos logran una mayor cohesión en cuestiones tales como la fiscalidad, regulación de divisas y calificaciones de crédito. Mientras tanto, en lo que respecta a la moneda, el aumento del comercio que generará "Un cinturón, un camino" se liquidará cada vez más en renminbi. En otras palabras, la iniciativa ayudará a impulsar la internacionalización de la moneda china, y contribuirá a facilitar el transporte de mercancías en grandes zonas del globo para camiones, barcos y trenes. Pero además podría tener otro impacto valioso al engrasar las ruedas de las finanzas.

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