Opinión

Nuevos retos en América Latina

El panorama que el FMI bosquejó esta semana sobre la economía mundial es claro: el PIB mundial desacelerará en 2015, en gran parte, por la difícil situación que atraviesan los países emergentes. 

Los mínimos en los que se encuentran sumidos los precios de las materias primas golpearán especialmente a América Latina y ese hecho sólo puede tener consecuencias sobre las múltiples empresas españolas que allí tienen presencia.

Por si quedara alguna duda, el propio Fondo señaló directamente a los "grandes bancos" de nuestro país al advertir de los riesgos. No en vano un crecimiento del 2,3% es bajo para los estándares de México y una entidad con tanta presencia en ese país (en septiembre llegó a 1.000 sucursales) como es BBVA Bancomer no puede dejar de acusarlo.

La situación aún será peor en Brasil, con caídas de su PIB del 3% y del 1% este año y el siguiente, respectivamente. Como resultado, el Santander, junto a Mapfre y Telefónica, encajarán, en conjunto, un golpe de 1.000 millones de euros en sus resultados. Es un precio inevitable para unas empresas que se han implicado a fondo en el mercado latinoamericano.

Un buen ejemplo lo ofrece el banco presidido por Ana Botín, cuya filial brasileña lo es con todas las consecuencias, gozando de plena autonomía y emitiendo su deuda en moneda local. Una apuesta tan ambiciosa supuso amplios beneficios para las empresas españolas en momentos en los que América Latina capeaba mejor que Europa o EEUU los efectos de la crisis. Ahora, la situación cambió y los retos provienen del otro lado del Atlántico. La mejor estrategia es afrontarlos y no perder posiciones en unas economías que, pese a los vaivenes coyunturales, siguen siendo prometedoras.

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