Opinión

Arrogancia, falta de compromiso, miedo... ¿Qué define a un mal líder?

La manera más importante, y tal vez la más frustrante, en que algunas personas se convierten en malos líderes es por suponer que lo saben todo. Pueden informar de cómo funciona el mundo, qué piensan los ejecutivos de una corporación o cómo es que algo andará mal si usted intenta hacer esto o lo otro.

En ocasiones, esos personajes se fortalecen en su arrogancia debido a algunas experiencias positivas. Por lo general son víctimas de su mal carácter. Como resultado, también usted y su compañía son víctimas.

Esos personajes no son sólo insoportables: también son peligrosos. Ellos no escuchan, y esa sordera impide que nuevas ideas sean escuchadas, debatidas o mejoradas. Ninguna persona puede llevar una empresa a la cima por su cuenta. Cada voz debe ser escuchada. Y el líder que cree saberlo todo crea un silencio total.

Falta de compromiso

Si ese tipo de sabiondos son insufribles, otro tipo de líderes son también peligrosos por lo poco que aportan. Hablamos de jefes que se distancian de sus empleados. Se sienten más cómodos a puertas cerradas que lidiando con su equipo. Este tipo de líder es peligroso, pero porque no se compromete y no logra inspirar.

Y el tipo siguiente de mal líder está en el otro extremo del espectro: el que es demasiado gentil. Carecen de la capacidad de adoptar decisiones duras. Suelen defenderse diciendo que intentan crear consenso. Lo que ocurre, en realidad, es que tienen miedo. Su agenda real es la auto preservación.

Conduce a una versión final del mal liderazgo: el de los jefes que carecen del coraje de diferenciar. Las oportunidades de inversión no son iguales y algunos líderes son incapaces de enfrentar la realidad. Por lo tanto, distribuyen sus recursos como el queso en la pizza: algo en cada parte.

No esperamos que los malos líderes lean esta columna y se vean como son. Parte de ser un mal líder es que la persona no advierte sus problemas. Pero si usted considera que su jefe figura entre estos malos líderes, piense que cuando le llegue su turno sabrá qué es lo que no debe hacer.

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