Opinión

Gregorio Izquierdo Llanes: Salarios y productividad

No hay una medida más necesaria y aconsejable que la de que los salarios estén ligados a la productividad y al desempeño empresarial, en vez de la nefasta práctica de indiciar los salarios respecto a la inflación.

Cuando nuestra economía está en momentos en estanflación -esto es, caída de la actividad con inflación- es incuestionable la existencia de problemas en el lado de la oferta y, en especial, en el mercado laboral. Una de las soluciones más inmediatas sería la del ajuste salarial a la baja, que equivale a un choque positivo de oferta que aceleraría nuestra salida de la crisis al tiempo que la haría más intensiva en empleo.

Por ello, es del todo irresponsable plantear subidas de salarios en función de la inflación (pasada o prevista) al margen de la realidad de cada empresa y puesto de trabajo. Igual de contraproducente es aceptar cláusulas de negociación colectiva de revisiones salariales ex post si la inflación se sitúa, a la postre, por encima de lo considerado de partida: las llamadas desviaciones, que no son sino bombas retardadas en el tiempo.

En esta crisis, se ha visto claramente que con una caída del producto incluso superior a la de España, no ha habido ningún país en Europa que haya perdido tanto empleo. La explicación es bien sencilla, y es que en el resto de países el ajuste se ha repartido, en mayor medida, en flexibilidad interna (reducciones de jornada, movilidad geográfica y funcional, moderación y/o contracción salarial) y menos en ajustes de plantilla.

La especificidad de España no es otra que la rigidez de la negociación colectiva, que con su ultraactividad en el tiempo y con su inercia alcista con el suelo de la inflación hace recaer todo el peso de la crisis en ajustes de plantilla, no porque sean baratos (los costes de despido son los mayores de Europa), sino porque en la práctica es la única alternativa real que el empresario tiene para morigerar su masa salarial y sus costes laborales.

La modernización de nuestro marco de relaciones laborales pasa obligadamente porque la negociación colectiva centralizada se oriente a la consecución de los objetivos globales de estabilidad macroeconómica de control de la inflación, estableciendo topes máximos de subidas salariales en función del objetivo de inflación del BCE.

Productividad para rentabilidad

De forma complementaria, las empresas deben tener libertad para asegurar sus metas individuales de competitividad microeconómica, lo que es posible con cláusulas de descuelgue de aplicación automática en los casos de crisis empresarial y, en cualquier circunstancia, si así se acuerda en una negociación colectiva de ámbito empresarial individual.

En todo caso, la eficacia de los convenios debe limitarse al ámbito temporal de su aplicación que acuerden las partes, derogando su ultraactividad, que esclerotiza y enrigidece los mismos, creando el incentivo perverso de que, en situaciones de crisis como la actual, no falta quien se niegue a firmar nuevos convenios que supongan ningún retroceso respecto a cláusulas que se pudieron firmar en la totalmente diferente coyuntura expansiva anterior.

La teoría económica nos dice que se demandará trabajo (se contratará gente) en tanto en cuanto la productividad del mismo supere su coste. Es más, si una empresa paga a sus trabajadores por encima de lo que aportan a la misma, es una situación del todo insostenible, ya que entraría en pérdidas y, por lo tanto, acabaría desapareciendo.

España no es ejemplo

Una explicación plausible por la que en España las retribuciones no se fijan en función de la productividad individual y aun así no han cerrado es porque en muchas empresas se producen subsidios cruzados entre trabajadores, por los que gracias a que unos cobran menos de lo que aportan, otros pueden cobrar más de lo que producen.

Estos últimos normalmente suelen coincidir con los que tienen más antigüedad, ya que sus salarios se han visto alimentados por los efectos acumulados en el tiempo de las indiciaciones salariales, a la vez que sus elevados blindajes frente al despido les permiten el riesgo moral de no optimizar su productividad.

No cabe mayor injusticia, pero esto es lo que explica por qué son los mismos que se oponen a la normalización de los costes de despido los que rechazan fijar salarios en función de la productividad.

Si los salarios se fijaran en función de la productividad, unos ganarían menos y otros más que ahora. Es verdad que la baja productividad conlleva moderación salarial, pero es que si ésta no se produce, lo que reduce es la cantidad de empleo demandada por las empresas. No hay que temer que, en algunos casos, los salarios puedan crecer incluso por encima de la inflación, si lo hace su productividad.

Y es que, tal como nos dice la teoría de los salarios de eficiencia, suele ser mejor retener y motivar pagando más a quien se lo merece, que pagar el mínimo, el llamado salario de vaciado, a aquel que no tiene mejor alternativa. Pero en cualquier caso, ceteris paribus, si las subidas salariales están limitadas por las mejoras de la productividad, conseguiríamos que pudieran subirse los sueldos sin que lo hicieran los costes laborales, lo cual es una condición necesaria para que se pueda recuperar nuestra ocupación.

En el fondo, no hay mejor indicador de eficiencia de un mercado laboral que el grado de correlación existente entre la productividad y los salarios. No es sólo una relación de eficiencia micro y de estabilidad macro, sino que, en el fondo, es una cuestión de justicia social, de retribuir a cada uno en función de su aportación previa.

Por el contrario, vincular los salarios a la inflación tiene la consecuencia inevitable de abrir el desempleo, por la vía del aumento de los costes laborales y de imposibilitar el ajuste alternativo de la contracción salarial que nos dice la teoría de las áreas monetarias comunes, por la que, en ausencia de ajustes de precios y/o salarios en el mercado laboral, el equilibrio nuevo se alcanza con un menor nivel de empleo, que a su vez se traducirá en mayor paro, salvo que exista movilidad geográfica suficiente.

Gregorio Izquierdo Llanes. Director de Estudios del IEE. Profesor Titular de Economía Aplicada de la UNED.

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Comentarios 15

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loewe
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su articulo está preñado de sentido comí¹n, pero no se entenderá. Como dijo Upton Sinclair: si la remuneracion de alguien dependa de que no entienda algo, no lo entenderá

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#1
Mesmer
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Completamente de acuerdo con el articulista: tan razonable es adecuar el salario a la productividad como descabellado es indexarlo a la inflación. Pero la pregunta es ¿CÓMO se mide la productividad? ¿Incluimos la plusvalía que de destina a beneficios? ¿Cómo medimos la productividad de aquellas labores que no derivan en un output mesurable? ¿Es mejor un médico que atiende a 20 pacientes en una hora que otro que dedica más atención a 8 en el mismo tiempo? ¿un bombero que no ha tenido que intervenir en seis días es más productivo si al séptimo día salva tres vidas?

Opino que ligar salarios y productividad es lo deseable, pero en un país de servicios como España es muy complicado.

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#2
Ecora
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¿Y por qué no vinculamos los impuestos sobre el capital a las necesidades sociales? Si el maravilloso sistema de mercado libre justifica sus millonarios en la idea de que ese lucro es bueno para la sociedad, deberíamos aceptarlo sólo en la medida en que se cumpla esa promesa. No está justificado que alguien cobre beneficios mientras haya personas en paro sin cobertura para sus derechos sociales, o mientras los demás perdamos poder adquisitivo. Beneficios sí, a partir del punto en que los demás no nos veamos perjudicados.

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#3
SempreChe
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Todo CHORRADAS en un mercado libre despido libre,estoy arto de repetirlo, he trabajado el diferentes paises. 10 años en Canada y es la unica solucuion, no le de4is mas vueltas.

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#4
emilio
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Culpar a los trabajadores de la productividad de las empresas es inexacto o mal intencionado. La productividad depende en gran parte de los empresarios, de la reinversión en bienes de equipo, en I+D+i etc., no dedicando gran parte de los beneficios al incremento de patrimonio personal que unido en bastantes casos a la evasión y fraude fiscal, en vez de reinvertir en la empresa, lleva a una descapitalización que repercute en la productividad y competitividad. En España los buenos empresarios son escasos; abunda el negociante cortoplacista del pelotazo.

Por otra parte, desligar los sueldos al IPC en un posible escenario de hiperinflación, dadas las cantidades de liquidez que la FED y el BCE inyectaron al mercado para salir de la "crisis" para favorecer más al capital que al trabajo por lo que se ve, especialmente en España, llevaría a que los trabajadores perdieran aun más capacidad adquisitiva que, desde finales de los años noventa no para de perderse. La inflación favorecería especialmente la deuda privada, especialmente la de las empresas, también la pública y perjudicaría notablemente a los trabajadores que, la ventaja que obtendrían los que tuvieran deuda -la mayoría- la verían mermada en sus sueldos; obviamente, también una elevada inflación perjudicaría a los ahorradores.

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#5
SempreChe
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Para el Nº Cinco sigo diciendo que Chorradas el despido libre pone a cada cual en su sitio,incrementa la productividad,reduce el absentismo laboral,etc.

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#6
Josu Distorsion
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¿Quién medirá la productividad? ¿Cómo la medirá? ¿Bajo que parámetros? Es una medida por supuesto más realista para reflejar el trabajo y para motivar, pero es muy complicada de medir e implementar, de hay que se utilize el IPC. Además, ¿qué tipo de harmonización internacional se utilizaría? Me parece que frente a tantísimas dudas se está debatiendo sobre el sexo de los ángeles por no hablar del problema real y es que el nivel de sueldo está por encima de lo que muchas empresas pueden o quieren pagar (a excepción de las primas bancarias)

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#7
Almanzor
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¿Como se hace en otros países que tienen implantado este sistema de ajuste salarial?

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#8
Maqui
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Menudo disparate el del profesor de la UNED que escribe el presente artículo. Si los salarios van ligados al IPC y este baja arrastrando a los salarios no pasa nada, pues el poder adquisitivo no se mermado; sin embargo, si se produce inflación y los salarios no se ajustan, subiendo los precios, entonces la cagamos. Para hacerle servicios mediáticos al capital pruebe,

"Sr. Gregorio, en ir por las fábricas con un megáfono y este argumento a ver si convence a algún pardillo...

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#9
Raul
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Este señor tiene unos principios teóricos muy plausibles, pero me parece a mi que en la práctica poca vida ha tenido que tener como empleado por cuenta ajena. Si no, expliquenme como medimos realmente que una presenta presenta los datos de productividad correctos ... ¿me va a dar las cuentas privadas para que yo lo verifique? Porque yo en mi trabajo podría dar muchos ejemplos ... Si eso se hubiese llevado a cabo hoy en día sería rico ...

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#10
FELIPO
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Realmente creo que nadie se ha puesto a pensarlo seriamente.

Estamos en una economía en la cual hay sectores donde su productividad aumenta anualmente por ser sectores en donde se permite dicho incremento,... sería absurdo que por el mero hecho de estar en un sector incipiente y de mejoras de productividad los sueldos de sus trabajadores aumentaran.

Me parece más sensato que se deje de subvencionar y veamos realmente donde se quedarían muchas productividades.

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#11
lo q uno tié q vé
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A ver, éste señor del artículo esta claro que no entiende ni comprende de lo que está hablando, qué ocurre? sencillamente que vive de escribir un artículo y ahora toca decir esta verdadera chorrada, qué es lo que és, simple y llanamente

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#12
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Sr. Gregorio Izquierdo espero que nunca se llegue a ligar los salarios a la productividad ya que en este caso su salario sería muy bajo por la gran cantidad de tonterías que expone a pesar de su titulación. Usted solo habla del problema de la oferta, pero ni siquiera se plantea que el problema pueda radicar en la demanda, y si el problema de la economía es de demanda cuanto más baje los sueldos mas lo empeoraría. Recuerde usted Sr. economista que un mercado lo forman oferta y demanda, lamentablemente usted parece pretender que la culpa de nuestros problemas la tiene una sola pata, o sea la de los trabajadores que a su juicio cobran por encima de sus méritos, lamentable.

También le informaré que otra de las causas de nuestra falta de productividad es la de la fuga de los universitarios mejor preparados que no encuentran en nuestro país puestos de trabajos bien remunerados, y así nos quedamos como siempre a la cola del mundo, gastando recursos en formar universitarios y los mejor preparados se tienen que ir a otros países que sacan provechas de sus conocimientos, mientras aquí se quedan los mas limitados como usted.

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#13
Alfred
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El gran problema en España es que no existe un tejido industrial de valor añadido (I+D), ni PYMES que ocupan un nicho en el mercado global por su alto grado de especialización y liderazgo tecnológico. Es decir, por lo general no hay producto o servicio donde se puede remunerar adecuadamente la formación y los conocimientos del trabajador, ya que su salario es "secundario" en el sentido que el valor añadido del producto o del servicio lo compensan. Por otra parte, la productividad en los sectores "comunes", es decir, fuera de los mercados del producto/servicio nicho o ajena del I+D es demasiado bajo para poder pagarles un salario comparable a los del centro/norte de Europa, ya que repercutiría demasiado en el precio final, impidiéndote ser competitivo. La "culpa" de la muy baja inversión en I+D por parte de la administración, la cultura empresarial que en muchos casos contempla al trabajador como un "mal necesario", ya que cuesta en vez de verlo como un bien apreciable (fuga de cerebros...), no invierten en el (su formación), no saben motivarle y no logran que se compromete a la empresa (por las malas condiciones laborales). Por último, también se llevan una parte de culpa los mismos trabajadores que carecen de un espíritu trabajadora y confunden la presencia al puesto de trabajo (horas echadas) con el rendimiento (output).

No quiero ser presumido, ni quiero aparecer arrogante pero me estoy desesperando con la situación profesional en España y me planteo seriamente la vuelta a mi país (Alemania), donde tampoco es todo oro que reluce, pero, por lo menos te valoran por tus conocimientos, tu formación, tu compromiso y tu rendimiento y donde da igual si te marchas 1 hora antes que tu compañero cuando ya has cumplido con tus tareas del día...

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#14
Pedro
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Y los beneficios de la década prodigiosa¿quien se los ha comido?

Y si la productividad sube mas que el IPC entonces ¿tambien querran que se aumenten los salarios como la productividad o volverán a querer que suban como el IPC?

Este seños lo que quiere es que le llamen los circulos y asociaciones de empresarios para dar conferencias, pagadas, naturalmente. Puesto que no es un indigente intelectual, creo que miente a conciencia.

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#15