Opinión

Lorenzo B. de Quirós: La cuestión catalana

La sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña ha creado una enorme polémica que puede desembocar en una crisis institucional. De un lado se exige la aceptación por parte del Principado de la resolución del máximo órgano jurisdiccional del Estado; de otro se considera que esa decisión atenta contra la voluntad mayoritaria del pueblo catalán expresada en referéndum.

Guste o no, esta situación plantea un problema de primera magnitud en tanto que las fuentes de legitimación de las pretensiones catalanas y las del TC son diferentes. En este contexto, el enfrentamiento entre las demandas políticas de Cataluña y el marco institucional vigente tienen una difícil solución y ponen en cuestión el modelo de organización territorial del Estado alumbrado por la Constitución de 1978. Éste es el fondo de la cuestión y resolverlo es de una extrema complejidad.

De entrada da igual, permítaseme la licencia, que un texto constitucional declare que sólo hay una nación, la española; también da igual el recurso a razones históricas para justificar las pretensiones integradoras o particularistas del todo o de una parte. Del mismo modo es irrelevante declarar que el único poder constituyente es el conjunto del pueblo español.

Posible solución

Cuando la mayoría de la población existente en un territorio determinado aspira a constituirse en Estado o en algo muy parecido y se siente justa o injustamente tratada por el resto, ése es un hecho de extrema gravedad. Ante este panorama, la respuesta clásica de los gobiernos centrales era suspender la autonomía de las administraciones sedicentes u obligarles por la fuerza a permanecer dentro de la estructura unitaria o descentralizada del Estado. La otra alternativa ha sido permitir la disgregación pacífica de la vieja estructura territorial, léase el caso de la antigua Checoslovaquia.

A estas alturas parece improbable que un Estado democrático en un entorno como el europeo sea capaz o esté dispuesto a recurrir a una suspensión del autogobierno de una región o de una comunidad autónoma o a una intervención militar para evitar la secesión de una parte de su territorio. Es más, la amenaza de usar esas dos armas tiene un escaso poder disuasorio.

Tampoco es posible que, en un escenario de economías abiertas, un Gobierno central empeñado en preservar su unidad sea capaz de asfixiar económicamente a la parte que quiere o aspira a disgregarse.

El coste y las competencias

El Estado moderno, tal como se alumbró hace cinco siglos, está en crisis y resulta muy complicado mantenerlo con sus viejas prerrogativas en contra de la voluntad de quienes lo integran. Desde esta perspectiva, su capacidad de recabar la lealtad de sus súbditos depende sólo de la persuasión, de ofrecerles fórmulas de integración atractivas.

En un mundo económicamente integrado, el tamaño del mercado de un país es más grande, mucho más grande, de lo que lo es su dimensión política. En el caso extremo, en el que las fronteras son totalmente irrelevantes para las interacciones económicas, el tamaño del mercado de cada país es el mundo. La evidencia empírica demuestra que cuanto mayor es la apertura internacional de un territorio, su viabilidad tiende a volverse independiente de su dimensión.

No es una casualidad que la existencia de la NAFTA hiciese el separatismo de Quebec más fácil y menos costoso. En una Europa con libre circulación de bienes, servicios y capitales, cualquier estructura territorial puede sobrevivir salvo que cometa el error o el suicidio de volverse autárquica. El coste de la independencia disminuye con la globalización de la economía.

Con independencia de la cuestión catalana, lo cierto es que los estados europeos contemporáneos, en su forma tradicional se ven amenazados por dos movimientos. Por un lado por el traspaso de competencias hacia una entidad supranacional, la Unión Europea; por otro, por una transferencia de poder hacia las administraciones periféricas, regiones y municipios. Esta tendencia será imparable salvo que se produzca una vuelta generalizada al proteccionismo en Europa, lo que es poco probable.

Ante este panorama es necesario plantear formas imaginativas, flexibles y no coercitivas de integración política, lo que exige convencer a los teóricos o reales secesionistas, independentistas o llámeseles como se quiera de las ventajas de la unión. En otras palabras es preciso recrear o reinventar el esquema de Las Españas.

Por último, es impensable buscar un acuerdo institucional estable sin modificar de manera radical ese mecanismo de transferencias interregionales. Al margen de unos mínimos, no todas las regiones del país tienen que tener los mismos servicios públicos o idénticas prestaciones sociales como tampoco una similar presión fiscal. Este uniformismo es incompatible con la propia esencia de un sistema descentralizado, es ineficiente y además crea agravios, sobre todo en épocas de crisis. Las zonas ricas del territorio nacional no tienen por qué subvencionar a las pobres, lo que además no ha servido para avanzar en la convergencia real entre las regiones españolas sino para crear mecanismos de clientelismo político pagado con el dinero de otros.

En suma, la cuestión catalana no es una anormalidad española sino el resultado de una estructura de organización territorial del Estado que no se adapta a la realidad de los tiempos. Así sucede en otras entidades políticas. En el caso de España resulta evidente que el Título VIII de la Constitución ya no da más de sí. Si el problema de Cataluña no se afronta con inteligencia y racionalidad, el andamiaje de eso que llamamos España puede saltar en pedazos.

Lorenzo B. de Quirós, miembro del consejo editorial de elEconomista.

comentarios58WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
FacebookTwitterlinkedin

Comentarios 58

En esta noticia no se pueden realizar más comentarios

kkita
A Favor
En Contra

A la retahila de ignorantes nacionalistas españoles:

1.- Cataluña se hunde, como Baleares, porque el Estado le roba más del 10% de su riqueza cada año.

2.- La prosperidad madrileña se debe única y exclusivamente a que el Estado se gasta en Madrid, en concepto de Sericios centrales, (ver informe económico de 2009, pág. 210, del la web del ministerio de Economía) 50.000 millones de euros más al año que en Cataluña, a costa de la ruina financiera de 14 CC.AA. y 8.000 ayuntamientos. Es decir, Madrid recibe en total (contando las transferencia a la Comunidad Autónoma de Madrid) un ingreso medio del Estado equivalente a un superávit del 13% sobre su PIB.

Y 3.- El hundimiento del motor económico real de España, Cataluña, será el hundimiento de la Hacienda española, y del país entero. Si la España subvencionada, en particular la hipersubvencionada Madrid, no ha sido capaz de salir adelante por sí misma, mucho menos lo será teniendo que cargar con una Cataluña empobrecida.

El saqueo a los catalanes a favor de los insolidarios madrileños, que no sólo no pagan un céntimo sino que reciben muchísimo más (un 13%) de lo que aportan a España, será la ruina de España, y su consiguiente desaparición.

Puntuación 6
#50
open world
A Favor
En Contra

Extraño como poco eso de tenemos cada vez más autogobierno y sin embargo cada vez nos roban más dinero los centralistas. Es demasiado paradójico para ser cierto. Y, hombre, aparte de que esas cifras son mentira y una excusa perfecta para la pésima gestión de Montilla y similares, mírate las mucho más interesantes y menos manipulables cifras de nivel educativo en Cataluña y de fracaso escolar en Cataluña. Sobre todo su evolución en estas dos décadas.

Eso explica muchas más cosas que las que crees. Cataluña está bajando en su capital humano en picado y eso explica mucho mejor su decadencia.

Como dicen por ahí un poquito de autocrítica os iría a las mil maravillas y no siempre el gesto hosco de nadie nos entiende porque son todos unos ignorantes nacionalistas españoles.

Puntuación -2
#51
joan
A Favor
En Contra

Conteste a estas tres preguntas:

¿No entiende ni puede admitir el concepto de "Las Españas", un estado configurado por varias naciones con idénticos derechos?

¿Cree que el castellano es el idioma que debe imponerse y los demás idiomas deben dejarse morir de inanición?

¿Vd. no cree que exista una cultura catalana que merezca respeto que la cultura española, holandesa, danesa.. aunque sea más minoritaria?

Si ha contestado afirmativamente a estas 3 preguntas es Vd un nacionalista español.

Puntuación 5
#52
Alonso
A Favor
En Contra

La mayoría de los comentarios se centran en nacionalismo(particularmente el catalán)sí o no,pocos en lo que el artículo dice,lo que manifiesta que es un tema dolorosamente vivo.En mi opinión,el artículo es pura espuma.Que hay un problema y hay que solucionarlo,lo sabemos todos.¿Cómo?.Ah,ese es otro territorio en el el artículo ni entra sino con argumentos tan superficiales que no conducen a ninguna parte.En su defensa,decir que un artículo no es un ensayo,pero al menos algunas afirmaciones deberían ser un poco más matizadas.Dos ejemplos(esto que escribo tampoco es un ensayo).El nacionalismo de hace cinco siglos está en crisi.Ciertamente,desde el día siguiente a su nacimiento,como todoa cración humana.Si a lo que se refiere es al concepto estado=nación,su crisis es paradójica,pues la mayoría de los miniestados nacidos de la disgregación de otros mayores y más complejos muestran grandes tensiones centrípetas,con problenas mal resueltos con sus propias minorías culturales y tienden a reproducir el modelo del que provienen.El concepto está en crisis,cambia no desaparece,sino que se fragmenta y multiplica.¿Es saludable?.Por lo que sabemos a través de la historia reciente,no, pero el futuro no está escrito.Lo que también nos cuenta la experiencia es que los conglomerados de tipo confederal suelen tener corta vida en términos históricos:o se disgregan o se forma un núcleo fuerte unitario o que controla con su masa pequeños satélites políticos que giran al rededor de él.Pudiera ser el caso de Alemania y la UE.Quebec.Que el NAFTA hay o no favorecido el inpendentismo no deja de ser una opinión sin argumentos que la apoyen.Puede ser cierta pero ¿sigifica que si el NAFTA fracasase el ideal de independencia desaparecería?.No lo creo.Pie en el suelo,pasados algunos años del tratado,según me dicen desde Montreal,el futuro de esa corriente política es de estancamiento o retroceso.Hay más pero por ahora creo que es suficiente.

Puntuación 0
#53
Criterio
A Favor
En Contra

Yo, a la conclusión que llego es que es Europa, y no en todos los paises de la UE, la que tiene esos problemas de cesión de competencias a un supraorganismo -Bruselas-, por ej. el Reino Unido ha cedido bastante menos que España, y esa devoradora sensación de que hay satrapías que se desviven por conseguir el resto de competencias que le restan a los antiguas naciones tensando sus costuras.

En el resto de economías igualmente globales que controlan la mayor parte de las transacciones comerciales del mundo, como USA, China, Japón, no ocurre lo que en Europa, no hay las fuerzas disgregadoras que hay en Europa. Es inimaginable que en USA, donde puede haber alguna pequeña y puntual tensión secesionista la Constitución se ponga en cuestión...y no digamos en China.

No nos miremos el ombligo constantemente, que Europa no es el mundo...y de todos modos, para las grandes multinacionales les es más sencillo, y más barato, tratar con gobiernos de paises pequeños.

Puntuación 0
#54
Santi Capellera i Rabassó, periodista
A Favor
En Contra

Le felicito por este excelente artículo, señor Lorenzo B. de Quirós, ya que su imparcialidad y su objetividad se ponen de manifiesto en el amplio análisis que expone. Si los legisladores y los políticos españoles fuesen de su mismo pensamiento y razonaran con su lógica, no existiría cuestión catalana alguna (otros menos imparciales lo denominan problema catalán): habría sólo entendimiento y pactos equilibrados. Pero hoy el verdadero problema catalán son esos 60 millones de euros diarios de déficit que sufre Cataluña, en un agravio comparativo monstruoso en relación con el resto de territorios del Estado, cosa que usted reflexiona muy acertadamente. Los ciudadanos de Cataluña, aun sin ser independentistas una parte, ven esta aportación de su esfuerzo como una injusticia que comete el poder central para con Cataluña y con ellos. Y los que no sienten razones identitarias de apoyo al movimiento soberanista, sí lo avalan por razones económicas. Y son muy pocos, todavía menos de lo que las encuestas reflejan, los catalanes que hoy no aceparían de facto un estado propio independiente. Tal vez la reinvención de las Españas -tal como dice usted- sea una salida, perí² el cáncer del desengaño ha calado hondo en Cataluña, y posiblemente el camino hacia otras soluciones esté ya en tierra de no retorno. El problema español (o castellano si quiere) ha sido siempre el del centralismo radial, el de despreciar la llamada "periferia" (dando por sentado que el centro domina y decide en todo y todos), y el de querer ser sin tener. No se puede tratar a un teritorio historico como Cataluña -que es uno de los pilares económocos del Estado- como se trataba a las colonias de América Latina hace 400 años, y mucho menos en un contexto económico y político europeo, y cuando los ejércitos han dejado de tener legitimidad alguna que no sea los de estar a las ordenes de la OTAN, para acudir a misiones humanitarias. No se puede abusar amenazar con soltar a los tanques de la Brunete, porque eso ya és una utopia inoperativa, que si diese seria un suicidio para España, tal como usted refleja tan real y acertadamente. La avaricia rompe el saco, y el cántaro va tantas veces a la fuente, que al final un dís se rompe. Y me temo que, por la acumulación de abusos y agravios, el saco está más que roto, y el cántaro yace en mil pedazos en el suelo de la fuente. Enhorabuena por su pensamiento abierto, su calado democrático y su análisis de la situación.

Puntuación 7
#55
Hemlock
A Favor
En Contra

17 conciertos económicos ya. Libertad de gestión de tributos para todas las comunidades para que compitan entre ellas. Cero tranferencias de solidaridad (propongo un sistema de créditos a bajo interés que deban devolverse). Debemos hacerlo así no por nacionalismo ni por no nacionalismo, sino por justicia. Hay que premiar a quien produce y trabaja y desincentivar a quien no lo hace. Si seguimos como hasta ahora es el fin de España.

Puntuación 3
#56
Patriota
A Favor
En Contra

Sr De Quiros, creo que tiene razón en que es un tema que se tiene que solucionar, tiene que haber un minimo de dinero que se redistribuya para asegurar unos temas minimos de igualdad entre todos los españoles, pero tambien creo que las diferentes comunidades tienen que saber lo que cuesta un peine. Ahora bien, cree usted que Cataluña es la misma que hace 30 años? yo creo que no, ha perdido competitividad y Barcelona ya no es la ciudad abierta que era antaño, esta siendo substituida por Madrid. Yo no me niego a que haya correctores, pero creo que eso solo podrá ocurrir cuando el partido popular gobierne de una puñetera vez en Andalucia y Extremadura, y que haga limpieza de clientelismo.

Puntuación 0
#57
papaluna
A Favor
En Contra

Impecable y valioso artículo de opinión. Yo me he enterado por LV, y lo he rescatado y reenviado por doquier.

Puntuación 3
#58