Opinión

Florentino Felgueroso y Sergi Jiménez: Reforma laboral: sólo un paso adelante

Ya tenemos, por fin, medio puzzle de la reforma laboral. No hubo grandes sorpresas, todas las medidas que se fueron anticipando progresivamente desde el verano están en este primer documento. Si acaso, dudamos hasta el último momento cuál iba ser el grado de atrevimiento en lo que atañe a la regulación contractual y a la negociación colectiva. En balance, para quienes temíamos que la reforma fuera del todo descafeinada, podemos decir que se ha dado un paso adelante en ambos aspectos claves para ésta y futuras reformas laborales.

En materia de regulación contractual, no se ha apostado por innovar, sino por intentar corregir las deficiencias más evidentes del actual sistema: el desajuste entre el espíritu de la ley y la praxis en los procedimientos de despido y sus correspondientes indemnizaciones. Con el tiempo, veremos si la eficacia de esta línea de actuación permite por fin darle un golpe definitivo a la dualidad laboral. Dependerá de nuevo de que los incentivos establecidos en esta reforma no se vean anulados por los miles de intermediarios del mercado de trabajo, desde jueces a inspectores, desde asesores a negociadores. Pero, a priori, siguiendo eternamente con este método de ensayo y error, sin erradicar, de una vez por todas, la dualidad legal entre contratos fijos y temporales mediante un contrato único difícilmente se conseguirá mejorar nuestra productividad.

En materia de regulación de la negociación colectiva también observamos un avance importante en la posibilidades de descuelgue de los convenios de sector, tan inflexibles con la realidad de las empresas. No obstante, esta medida no será suficiente para modernizar la estructura, el funcionamiento y los contenidos de una negociación colectiva tan enquistada en el pasado. Posibilitar por ley la desvinculación de los convenios de empresa de los convenios de sector sería bastante más efectivo que limitar los descuelgues a acuerdos temporales. Para aliviar a las pequeñas empresas, disminuyendo la probabilidad de cierre o de entrar en la economía sumergida, también es necesario cuestionar la regla de eficacia general de los convenios y reducir la influencia del ámbito provincial. Estas cuestiones deberían ser objeto de negociación parlamentaria, porque el pasado ha mostrado que no se pueden dejar exclusivamente en manos de los agentes sociales.

Además, deberán debatirse aspectos no menos importantes de esta reforma como la utilidad de la adaptación al modelo austriaco, sin antes cambiar nuestro sistema contractual, y concretarse otros como el desarrollo de la colaboración público-privada en la recolocación de nuestros parados.

Asimismo, deberían incorporarse al debate dos cuestiones no contempladas, de momento, en esta reforma: la gestión de nuestras políticas de formación y el diseño de nuestras prestaciones por desempleo.

Florentino Felgueroso, profesor de la Universidad de Oviedo e investigador de Fedea, y Sergi Jiménez, profesor de la Universitat Pompeu Fabra e investigador de Fedea.

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