Opinión

Una vacuna para los mercados

La transparencia en la información financiera puede reducir la incertidumbre de los inversores

E l Covid-19 nos ha llevado a una situación que ninguno habíamos vivido. Sobre cuándo y cómo acabará, unos pocos son optimistas, por su fortaleza o por su confianza en si mismos o en los demás. Otros son tremendamente pesimistas, quizá porque solo habían empezado a olvidar la crisis más fuerte que habíamos conocido, que no ha sido corta. Sin embargo, en este momento la mayoría manifiesta dudas: la aparición del virus ha sido tremendamente disruptiva, paralizante y ni nuestros gobernantes, ni nuestros reguladores ni nuestros líderes sociales o empresariales tienen experiencia en algo similar. Objetivamente, es un escenario de incertidumbre sin precedentes sumamente complejo de modelizar, si no imposible.

Sin embargo, vivimos estos momentos de incertidumbre en un contexto extraordinariamente evolucionado, en el que la velocidad a la que se desarrollan todo tipo de avances es también extraordinaria, quizá sobre la base de la expansión del conocimiento y de las tecnologías, que han cambiado cómo nos relacionamos, nos comunicamos y trabajamos, de qué información disponemos y cuál demandamos y qué capacidades tenemos como individuos incluso físicamente aislados.

El grado de incertidumbre que existe entre los inversores es hoy muchísimo mayor

En tiempos de incertidumbre, tanto para el pequeño inversor, que puede estar preocupado por cómo proteger sus ahorros, como para el inversor institucional más sofisticado, la toma de decisiones en relación con la gestión del patrimonio financiero ha sido tradicionalmente más compleja y trascendente. Hoy, la diferencia estriba en que el grado de incertidumbre es muchísimo mayor y la demanda de información y las posibilidades para proporcionarla, obtenerla y procesarla, también.

Ante esta situación, la European Securities and Markets Authority ha solicitado que los reguladores nacionales de la UE consideren conceder extensiones en los plazos que tienen las entidades para reportar a los mercados (en línea con las medidas que ya se habían adoptado en España contenidas en el Real Decreto-Ley 8/2020), si bien, también ha declarado que es el momento de aplicar los planes de contingencia y ha instado a las entidades cotizadas a comunicar los efectos relevantes y a actuar con transparencia al proporcionar información a los mercados.

La Securities and Exchange Commission norteamericana ha comunicado medidas para extender algunos plazos en aquellos casos en que la entidad no pueda cumplir con la obligación y lo justifique, recordando que las entidades deben proporcionar toda la información necesaria que sea posible y mantener a los mercados informados.

La Financial Conduct Authority británica por su parte ha pedido a los emisores un momento de pausa, sugiriendo retrasar las comunicaciones de avances de resultados y extendiendo los plazos relativos al informe anual. Ello, sin modificar su discurso en cuanto a que sus objetivos son asegurar que los consumidores estén protegidos y mantener el orden en los mercados e instando a los emisores a que hagan uso de planes de contingencia para minimizar los impactos del virus.

Así, los reguladores se mantienen atentos a la evolución de los acontecimientos y aunque es clara su preocupación en este momento por facilitar que el público inversor cuente con información financiera rigurosa, ven razonable que se produzcan algunos retrasos en la publicación de información financiera.

Todos deberíamos tener en cuenta que aun cuando hoy tenemos mayores conocimientos y medios mucho más potentes que hasta hace relativamente poco tiempo, el futuro todavía es imposible de prever. Existen requerimientos de información para los que las entidades deben utilizar proyecciones y estimaciones en relación con el futuro y, en estos momentos de incertidumbre, alcanzar conclusiones fiables al respecto presenta una enorme dificultad.

Así, siguiendo el mandato de los reguladores, las entidades deberían transmitir la información con rigor y siendo transparentes, velando por que todo el público inversor tenga el mismo nivel de información. Pero ahora más que nunca, con la mayor implicación de los consejos de administración y con la mayor serenidad. Esto debería aportar un punto de confianza y estabilidad, y no solo a los inversores.

Las empresas deben esforzarse por presentar una información real y transparente

En cuanto a la necesidad de utilizar o reportar información sobre estimaciones y proyecciones en relación con el futuro, las extensiones concedidas por los reguladores permiten que muchas entidades no deban abordarlas en el corto plazo y quizá este sea más el momento de poner énfasis en información factual y en información acerca de las medidas tomadas por la entidad ante la situación. Para aquellas entidades que deban enfrentarse a ellas, por ejemplo por tener que cumplir con expectativas de los mercados, esa implicación de consejos y serenidad que mencionábamos serán críticas, pero también lo será cumplir de forma exquisita con la normativa para determinarlas (considerando tanto los recortes previsibles en el corto plazo, como la posibilidad de correcciones al alza en el medio y largo), utilizarlas e informar sobre ellas, siendo claros en las limitaciones que existen para realizarlas. No olvidemos que las normas relativas a su uso son fruto de otro tiempo y que la forma en que se han venido aplicando, también.

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