Opinión

Establecer nuestros propios objetivos

  • Todo puede medirse de forma relativa o absoluta...
  • ...y el retorno financiero debe analizarse de forma absoluta
Un padre y su hijo miran hacia el cielo. Imagen: Istock.

El otro día fui a cenar con unos amigos. Uno comentó que estaba haciendo muchas operaciones bursátiles con las que se estaba literalmente forrando y que se iba a un viaje al Caribe con los beneficios obtenidos. Otro dijo que no le gustaban los riesgos y que prefería ahorrar con depósitos. Otro comentó que él sí que tenía todo en renta variable, pero que no había obtenido los rendimientos extraordinarios del primero. El cuarto dijo que él no solía invertir en bolsa, pero que debido a los excelentes resultados de mi primer amigo, le pediría consejo para también poder ir al Caribe.

Suponiendo que todos mis amigos dicen la verdad sobre el retorno de sus inversiones, en ningún momento se comentó el capital que habían empleado para su inversión, ni los riesgos que habían asumido. Solamente se hablaba de resultados, y esos hablaban por sí solos, o no… Lo correcto es que cada uno tuviera su planteamiento; sin embargo, el cuarto es el único que no tiene modelo propio y se deja llevar por el canto de sirena del primero que se ha ido al Caribe. 

El problema es que los resultados en forma de euros ganados no hablan por sí solos, hay que ponerlos en contexto del capital empleado para obtenerlos, los activos que se han empleado y el tiempo que ha sido necesario. Como se suele decir, en finanzas no hay comidas gratis ni nadie da duros a cuatro pesetas, si se quiere obtener un retorno superior se tiene que asumir más volatilidad. Las estrategias en las que se trata de garantizar el capital conllevan un coste que anula el retorno superior esperado con lo que el objetivo de rentabilidad será más bajo. 

Cada persona debería tener su propio criterio, establecer sus objetivos y asumir las consecuencias de los mismos, tanto las buenas como las malas, así como el impacto emocional de las mismas, que es más importante incluso que cómo se coloca el dinero. 

Los euros ganados con una inversión no hablan por sí solos; también hay que conocer el capital, los activos y el tiempo utilizados

Esta conversación de amigos se amplía de manera exponencial si nos fijamos en la cantidad de opciones de inversión que existen, tanto acciones como fondos o gestores estrella. Todos los años se elaboran rankings en los que se ensalza la mejor estrategia, la acción más rentable, el mejor fondo o el gestor estrella, aquel que te va a hacer disfrutar de las playas del Caribe. Todo esto por no hablar de que si se establece un nuevo ranking, tomando otro intervalo de tiempo, una clasificación geográfica o sectorial, la lista cambiaría de orden y aparecerían nuevos fondos, gestores estrella y acciones con retornos espectaculares. 

Todo en la vida se puede medir de forma relativa o de forma absoluta. El retorno financiero se debería medir de forma absoluta, de acuerdo al planteamiento inicial y comprobar si ha cumplido con las expectativas creadas. La medición relativa suele aportar más estrés emocional que toma correcta de decisiones. El quedarse atrás en comparación con otros puede llevar a la duda de nuestros planteamientos sin razonamiento lógico.

Alberto Blasco es gestor de inversiones de banca privada de Ibercaja.

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