Opinión

La agricultura, agente clave ante el reto climático

Madrid acoge, durante dos semanas, la Cumbre Mundial del Clima (COP25). Aquí se dan cita los líderes mundiales que debaten para alcanzar ambiciosos compromisos que ayuden a perfeccionar las herramientas con las que conseguir los objetivos marcados en el Acuerdo de París.

Desgraciadamente es poca la importancia que se le está dando en esta cumbre al sector agropecuario pero el cambio climático le afecta y mucho. 2019 va a cerrar la década más calurosa de la historia. Lluvias torrenciales, episodios de sequía extrema, temperaturas cada vez más altas,… son factores adversos a los que agricultores y ganaderos tenemos que hacer frente cada vez con más frecuencia. Y por otra parte, tenemos la gran responsabilidad de alimentar a una población creciente protegiendo los recursos naturales. Porque otro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible es la reducción del hambre en el mundo (Hambre Cero).

Efectivamente, necesitamos sistemas de producción más sostenibles, nuevos cultivos adaptados a la nueva climatología, plantas resistentes a plagas emergentes,... Estos son retos que nuestro sector tiene que encarar. Pero no debemos olvidar que los agricultores y ganaderos jugamos un papel fundamental en la lucha contra el calentamiento global.

Emitimos Gases de Efecto Invernadero, pero también somos los encargados de captar buena parte del CO2 que emite el transporte, la energía y la industria

La ganadería es responsable del 8% del total de los GEI emitidos. El transporte produce el 27% de las emisiones, la generación de energía eléctrica un 17%, la industria un 19%, las residencias, comercios e instituciones el 9%.

Los pastos tienen un papel importante como sumidero de carbono. Además de que la ganadería previene la desertificación y mejora la calidad del agua, la biodiversidad y el paisaje; mantener el ganado en el campo garantiza el desbroce y limpieza de bosques y eso previene incendios y en caso de que se produzcan dificulta su expansión. Si hablamos de cultivos, quiero recordar el papel del olivar, gran aliado contra el calentamiento global. Un olivar de 20 años de edad puede capturar una media casi 50.000 kilos de CO2 al año, pudiendo llegar incluso a capturar hasta 74.620 kilos.

El sector agropecuario, firmemente comprometido por mitigar el cambio climático, está inmerso en varios proyectos unos de investigación e innovación como LifeBeefCarbon – cuyo objetivo es reducir la huella de carbono- y otros con grupos operativos como GO - Carbocert, directamente implicado en la lucha contra el cambio climático intentando mostrar como los suelos son sumidero de dióxido de carbono.

Pero si hablamos de ganado, cultivos y alimentación no podemos dejar a un lado el tema del agua, un recurso renovable, que aunque algunos se empeñan en calificar como escaso, la realidad es que dos terceras parte del planeta son agua. Actualmente la tecnología de regeneración y desalación está avanzada y a precios asequibles. Es evidente que para que nuestra sociedad y nuestra agricultura se adapte a este nuevo escenario que ha creado el cambio climático se precisa de agua: abastecimiento para las poblaciones, para la industria, y para los cultivos.

Por eso es absolutamente necesaria una correcta gestión y planificación del uso del agua dulce e inversiones para gestionar el agua regenerada y desalada ligada a energías renovables. No queremos pasar a la historia por ser una generación que no ha hecho nada; que no ha aportado soluciones. Hoy en día hay tecnología suficiente y la generalización de la misma produciría un importante abaratamiento de los costes. Por eso no parece sujetarse el acercamiento simplista a la desalación y su descarte por una cuestión de precios.

El sector agropecuario está muy concienciado con este problema que es realmente serio. Ciertamente "hay que cambiar el modo de vida, para no amenazar nuestra propia vida"; pero las cosas no son ni blancas ni negras. De ahí la importancia de esta Cumbre, para hallar soluciones que no sean ni alarmistas, ni extremistas pero que efectivamente mitiguen el efecto del cambio climático. Como indica el lema de la COP25 "es tiempo de actuar".

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