Opinión

Donald Trump: aprendiz del sueño americano

Encarna el rol del hombre hecho a sí mismo y lo exporta de la 'tele' a la Universidad

"Estás despedido". Con el ceño fruncido y su característico flequillo, Donald Trump lo repite una vez más. El Aprendiz, su reality show en la televisión estadounidense, va ya por su quinta temporada y, en esta edición, su hija mayor, Ivanka, de 24 años, tiene un papel protagonista. El multimillonario pretende incentivar a un grupo de 16 empresarios a conseguir el sueño que él ya cumplió y que incluso una vez perdió.

Trump, que pronto cumplirá 60 años, es, pese a su aparente prepotencia, un hombre directo, honesto y algo mujeriego. "Si Ivanka no fuera mi hija seguramente saldría con ella", bromea. The Donald, como se le conoce en EEUU, se ha casado, por tercera vez, con una modelo de 35 años, Melania, con la que ha tenido su quinto vástago.

El dinero que heredó de su padre, Fred Trump, le ayudó a encontrar un filón en el sector inmobiliario. Hoy ocupa el puesto 278 entre los multimillonarios de la revista Forbes. Su paso por la Universidad de Pensilvania para cursar estudios financieros sólo le sirvió para impulsarle a dar el salto del barrio de Queens a la Gran Manzana, sin un duro en el bolsillo.

Desde el comienzo, demostró su capacidad para embelesar a los que le rodeaban. Aunque no tuviera el estatus social ni la cuenta bancaria necesaria para codearse con los grandes empresarios, pronto se las ingenió para hacerse miembro de un exclusivo club. En poco tiempo logró transformarse en el gurú inmobiliario de los años 80 y se hizo propietario de edificios como el Hotel Plaza. Más tarde se adentró en el negocio de los casinos. También ha entrado en el mundo del transporte gracias a su aerolínea Trump Shuttle.

Según una encuesta de Gallup, el 98 por ciento de los americanos sabe quién es Trump. A pesar de su fama y a sus dos sonados y millonarios divorcios, de Ivanna Trump y de Marla Maples, el multimillonario tuvo que acogerse a la suspensión de pagos en 1990 por tan sólo 2.000 millones de dólares. Diez años más tarde, Trump regresó por la puerta grande con un libro autobiográfico bajo el brazo en el que compartía sus momentos difíciles y explicaba "el arte de renacer". Tres libros más tarde, el multimillonario es productor de Miss Universo, Miss América, tiene su propio programa de televisión y ha inaugurado U Trump, su propia Universidad online, donde se adquieren los conocimientos suficientes para seguir sus pasos en la vida.

The Donald tiene buen corazón. No dudó un segundo en pagarle la hipoteca a un hombre que arregló su limusina sin pedir nada a cambio. Obsesionado con los gérmenes, decidió no presentarse a la presidencia estadounidense en 2000 para evitar los apretones de manos. El magnate inmobiliario habla claro: no dudó en criticar a Bill Clinton por ser infiel a Hillary con Monica Lewinsky, "una mujer horrorosa".

Donald Trump ha sabido convertir su nombre en una marca mundial. Cuando le ha surgido competencia, nunca se ha achantado e incluso ha desafiado las leyes empresariales y ha subido sus tarifas. Le han pagado 5 millones de dólares por llamar Trump a un edificio de la ciudad coreana de Seúl. Drinks Americas Holdings ha bautizado a una de sus bebidas con el calificativo de Trump, el vodka con más calidad del mundo.

Suma y sigue.

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