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El Ejército del Aire vigilará el espacio para controlar amenazas extraterrestres

  • Tendrán a cargo el radar de vigilancia S3TSR, único en Europa
  • Seis militares serán los responsables de poner en marcha este Centro
  • Vigilarán la basura espacial y las tormetas solares para prevenir daños
El radar de vigilancia podrá detectar objetos de 43 cm a 1.000 km de distancia. Foto: Ejército del Aire

El Ejército del aire crea lo que pretende se convierta en un Centro de Operaciones de Vigilancias Espaciales (COVE), muy lejos de la propuesta de crear una Fuerza Espacial como ha anunciado el Pentágono en uno de los últimos 'alardes de fuerza' del presidente Trump quien ve amenaza de invasión desde el espacio.

Por el momento, la tarea que motiva la creación de este nuevo 'destacamento' del Ejército del Aire será la vigilancia del espacio para prevenir la caída de meteoritos o las tormentas eléctricas y magnéticas que puedan a afectar a nuestro planeta y en concreto a España, según informa El País. Tendrá base en Morón de la Frontera (Sevilla). A su cargo estará el primer radar de vigilancia español, el S3TSR.

El COVE estará operativo en 2019 y en su primera fase dispondrá de este radar de vigilancia modulable y escale, un dispositivo capaz de detectar un objeto de 2 metros de diámetro a 1.000 km de distancia que irá ampliando su capacidad de manera progresiva hasta llegar a poder detectar objetos de 43 cm a 1.000 metros de distancia. Se trata del primer radar con estas características del continente europeo.

Además, está previsto que el COVE también disponga del control operativo del radar radionaval que ya está funcionando para el control de órbitas bajas (entre 200 y 2.000 km) en Santorcaz (Madrid) e incorporará datos para mejorar sus análisis de los centros espaciales y los telescopios de Puertollano (Ciudad Real), Montsec (Lleida), el Teide (Santa Cruz de Tenerife) y San Fernando (Cádiz).

Media docena de militares

El plan de creación del COVE se aprobó el 16 de julio, durante la última celebración del Consejo Nacional de Seguridad, el primero del Gobierno Sánchez. La amenaza de la basura espacial y la necesidad de vigilar un espacio cada vez más lleno de satélites y disputado internacionalmente podría convertirse en una amenaza real para España y para la Union Europea. Por ello, se acordó "la elaboración de una Estrategia de Seguridad Aeroespacial para hacer frente a las amenazas de diversa índole a las que están sometidos el espacio aéreo y ultraterrestre". Además, a medio plazo está previsto que se cree un Consejo de Seguridad Espacial como ya existe uno para garantizar la seguridad naval y otro destinado a la ciberseguridad.

La plantilla inicial del Centro de Operaciones de Vigilancia del Espacio, la conformaran seis militares del Ejército del Aire que trabajarán en la Base Aérea de Torrejón de Ardoz en Madrid en dependencia de la Jefatura de Sistemas de Mando y Control del Ejército del Aire .Se prevé que se dupliquen los efectivos el próximos año y un crecimiento organizado en función de las necesidades del nuevo COVE.

Desde 2016, el Ejército del Aire, presta apoyo y colaboración al Centro Español de Operaciones de Seguimiento y Vigilancia del Espacio (S3TOC), un organismo civil, adscrito al Ministerio de Ciencia y Tecnología y Universidades situado también en Torrejón de Ardoz y en el que participan otros países de la UE. Con este organismo el nuevo COVE firmará acuerdos para aprovechar sinergias y evitar duplicidades.

Vigilar la basura espacial

Una de las primeras misiones del COVE será la de catalogar objetos en órbita para lo cual tiene ya firmados acuerdos de colaboración con Estados Unidos y acceso a datos de la NASA. Se calcula que cerca de 8.100 toneladas de basura espacial orbitan alrededor de nuestro planeta y pueden convertirse en una amenaza real ya que pueden adquirir una velocidad de hasta 48.0000 km por hora y convertirse en proyectiles de capacidad devastadora.

Con los datos de los que dispondrán se podrán prevenir choques entre satélites como ya ocurrió en 2009 cuando uno ruso y otro estadounidense colisionaron dejando nuevos pedazos de metal flotando en el espacio. La NASA ya ha desviado la órbita de sus satélites en 21 ocasiones solo en 2017 con el fin de evitar nuevos choques que pueden tener consecuencias como dejar incomunicadas partes del mundo, sin servicio de geolocalización o inclusive afectar a operaciones de inteligencia en conflictos.

Además, la observación de las tormentas solares pueden ayudar a evitar daños eléctricos graves. En 1989 en Quebec (Canadá) que permaneció totalmente a oscuras más de 9 horas y tuvo que reponer gran parte de sus infraestructuras electrónicas por los daños de una tormenta solar.

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