Motor

Probamos el nuevo Renault Mégane E-TECH, un eléctrico para todos

  • Hasta 470 kilómetros de autonomía y precios desde 30.000 euros
El Mégane es otro de los 'clásicos modernos' que se apuntan a la propulsión eléctrica.

Durante el primer trimestre de 2022 se pondrá a la venta el nuevo Mégane E-TECH, un interesante vehículo 100% eléctrico con el que Renault quiere popularizar esta tecnología en Europa. Razones no le faltan.

Este tipo de vehículos no es nuevo para la marca francesa, pues ya ha vendido 400.000 eléctricos desde el año 2013 y la tendencia continúa en ascenso. De momento ha anunciado la comercialización de 14 vehículos electrificados hasta el año 2025, de los cuales 7 de ellos serán 100% eléctricos. En principio, se trabaja en dos plataformas diferentes para la producción de eléctricos, la CMF-EV en la que se desarrolla el Mégane E-TECH y la CMF-BEV, sobre la que se sustenta el desarrollo de los futuros R5 y R4L. Pero no es la única tecnología avanzada en la que se encuentra trabajando la marca. También ha comunicado la ofensiva de hidrógeno con la que equipará los vehículos comerciales grandes, como el Master, a partir del próximo año.

La 5ª generación del Mégane, que tiene la vista fijada en el Volkswagen ID.3, estará exclusivamente alimentada por energía eléctrica, aunque se mantendrá la actual de combustión (gasolina, diésel e híbrida enchufable) hasta el fin de su producción, prevista para 2024. Se trata de un modelo compacto, con carrocería estilo crossover de 4,21 m de longitud, 1,78 de anchura y 1,50 m de altura, que cuenta con una batalla de 2,70 m. Así, el espacio disponible para los ocupantes es bastante amplio, ya que dispone de un piso plano al llevar las baterías instaladas bajo el suelo. El maletero ofrece un volumen total de 440 litros, con un hueco específico de 22 litros para guardar los cables de carga bajo el suelo. Además, los asientos traseros se pueden abatir en proporción 2/3-1/3 y el respaldo del pasajero delantero puede plegarse hacia adelante para facilitar el transporte de objetos largos.

El Mégane E-TECH nace para ser competencia directa del Volkswagen ID.3.

Con una potencia de 160 kW (218 CV), un par máximo de 300 Nm y un peso total en orden de marcha de 1.624 kg, anuncia una velocidad máxima de 160 km/h, una aceleración de 0 a 100 km/h en 7,4 segundos, una autonomía de 470 km en ciclo WLTP con batería de 60 kWh de capacidad, y de 300 km cuando se circula a velocidad estable en autopista a 130 km/h.

Por su parte, el tema de las recargas de energía ha sido uno de los aspectos más trabajados en el nuevo modelo, que cuenta con baterías refrigeradas por agua en las versiones de 60 kWh. Así, permite carga rápida a una potencia máxima de 130 kW en corriente continua, a 7,4 kW en carga normal en alterna o hasta 22 kW en carga trifásica.

Diseño convencional

Tras veintiséis años y cuatro generaciones de Mégane, la nueva edición pretende convertirse en una referencia en el segmento, sin estridencias ni enfoques extraños, potenciando su diseño con una adecuada relación entre las dimensiones exteriores y la habitabilidad que permite un vehículo eléctrico en el que se prescinde del espacio que ocupa el depósito de combustible, el sistema de escape y se beneficia de un motor mucho más compacto. Además, en este caso, el sistema de baterías se encuentra alojado en la propia estructura del chasis, lo que permite ahorrar aún más espacio y rebajar al máximo el centro de gravedad.

Sus formas son muy llamativas, suaves y limpias, con una cintura alta y un perfil muy aerodinámico. Cuenta con gran distancia entre ejes y cortos voladizos, lo que permite dibujar una silueta proporcionada y gran capacidad interior para ocupantes y equipaje. Destacan algunos elementos tecnológicos, como los grupos traseros ópticos led unidos, faros principales estrechos de alta potencia con tecnología de seis reflectores led adaptativos, llantas de hasta 20 pulgadas de diámetro, intermitentes dinámicos, tiradores de puertas escamoteables, etc.

A diferencia de otros modelos eléctricos de la marca, la toma de carga se ha situado en el lateral de la carrocería, ya que en el centro del frontal se monta ahora el sensor de distancia para las ayudas a la conducción. También se ha ganado bastante espacio con la instalación del conjunto de climatización en el vano motor para ofrecer mayor espacio libre interior. Se trata de un sistema con bomba de calor, un 30% más eficiente que el empleado en el ZOE, gracias al sistema de refrigeración líquida en lugar de efectuarse por aire. Además, es capaz de precalentar o enfriar la batería antes de proceder a la carga (con un consumo de entre 5 y 7 kW), lo que mejora el tiempo de recarga en estaciones de alta potencia. Cuenta con una garantía de batería durante un plazo de 8 años, periodo en el que se sustituiría de forma gratuita si su capacidad bajase del 70% del valor nominal.

El máximo mandamás de Renault, Luca de Meo, en la presentación del Mégane eléctrico.

Interior muy agradable

El Mégane E-TECH incluye un habitáculo convencional, amplio y cómodo. Sí es cierto que cuenta con una enorme pantalla digital que se prolonga por la mayor parte del salpicadero, pero se encuentra perfectamente integrada y resulta muy sencilla de manejar. Dispone de pantalla OpenR, con sistema multimedia desarrollado con Google y basado en el sistema operativo Android Automotive.. Combina la pantalla digital destinada al cuadro de instrumentos y la pantalla multimedia de la consola central para formar un conjunto homogéneo, que en las versiones de acceso a la gama la pantalla multimedia se limita a 9 pulgadas de diagonal.

La pantalla OpenR de 12,3 pulgadas está destinada a la información del cuadro de instrumentos, mientras que la pantalla multimedia central, de 12 pulgadas, está destinada al sistema de navegación, entretenimiento y configuración del sistema. Incorpora todas las funciones típicas que podemos encontrar en un smartphone y se controla tanto con un dedo como con varios (ampliar, reducir, etc.) o mediante sistema de reconocimiento de voz.

El puesto de conducción es cómodo en general y no resulta complicado habituarse a los mandos, que han sido muy bien situados para facilitar su uso. Destaca especialmente la palanca selectora de marchas –tipo Mercedes- situada en la propia caña de la dirección, que no resta espacio a la consola central y que permite un uso muy sencillo. También cuenta con levas en el volante, con diferentes niveles de regeneración, que actúan también sobre el sistema de frenos cuando el nivel de carga de la batería está completo, de forma que no hay desigualdades en las retenciones dependiendo del nivel de carga.

Como viene siendo habitual en los modelos de última hornada, el interior se puede personalizar con diferentes tonalidades de luz ambiental en paneles de puertas, salpicadero, etc. a través de los reglajes "Multi Sense" con un botón de acceso directo ahora situado en el volante. Permite ajustar la intensidad de iluminación y adaptar el color al gusto, con 48 tonalidades diferentes.

El aislamiento acústico ha sido otro de los aspectos en los que se ha prestado gran atención para mejorar la comodidad de uso, instalando una capa de espuma amortiguadora flexible entre el piso y la batería que cubre toda la superficie de la misma. Así, aunque dispone de tres diferentes sonidos artificiales cuando se circula a baja velocidad, lo cierto es que circulando en ciudad apenas llega ruido o vibraciones al interior del habitáculo y, en autopista, se aprecia ligeramente el de rodadura de los neumáticos o el producido por el efecto aerodinámico, pero siempre en niveles especialmente bajos.

Motor completamente nuevo

El motor que equipa Mégane E-TECH es totalmente nuevo. Ha sido desarrollado por la Alianza Renault Nissan Mitsubishi y se aprovecha para las diferentes marcas del grupo. Se trata de un motor síncrono con rotor bobinado, que ofrece mejor rendimiento que el de imanes permanentes. Además, al no necesitar materiales de difícil obtención, limita el impacto ambiental y reduce los costes de producción.

Pesa 145 kg, con la transmisión incluida, un 10 % menos que el del ZOE, y estará disponible en dos versiones, una de 96 kW (130 CV) y 250 Nm, asociada a la batería de 40 kWh (sin sistema de refrigeración líquida ni sistema de carga rápida, limitada a 22 kW), y otra de 160 kW (218 CV) y 300 Nm, asociada a la batería de 60 kWh.

También son nuevos algunos sistemas de ayudas a la conducción, como el asistente de conducción de nivel 2, Active Driver Assist, que combina el regulador de velocidad adaptativo con «Stop & Go» y función de centrado en el carril y una cartografía específica para anunciar rotondas, limitaciones de velocidad y curvas peligrosas. Además, es capaz de desacelerar automáticamente hasta 30 km/h al aproximarse a una rotonda y reanudar la marcha a la velocidad máxima permitida una vez que sale o, al detenerse en un atasco, permite el reinicio de la marcha hasta pasados 10 segundos de parada.

Estrena también frenado automático de emergencia marcha cuando el conductor realiza una maniobra en la que se detecta un obstáculo potencial, así como sistema de salida segura del ocupante, capaz de advertir de posibles personas o vehículos que se acerquen.

Novedad es también el sistema de retrovisor interior mediante cámara de televisión o convencional –de serie en toda la gama- o el dispositivo Fireman Access, un acceso especial bajo el asiento trasero, que permite a los equipos de emergencia apagar una batería en llamas rápidamente (en 5 minutos en lugar de tardar entre 1 y 3 horas).

Muy fácil de conducir

Hemos tenido la oportunidad de conducir la versión del Mégane E-TECH de 160 kW, todavía en fase de preproducción por las inmediaciones de París. A falta de algunos aspectos de puesta a punto de actualización y calibración del software en cuanto a tarado del control de tracción y reglajes de selección de potencia del motor, las sensaciones han sido realmente positivas. Aparte de la suavidad que proporciona la mecánica completamente eléctrica, carente de ruido y vibraciones, la nueva edición del Mégane ofrece una dirección asistida eléctrica muy rápida y directa que facilita la conducción en tramos virados.

También en materia de suspensiones nos ha parecido especialmente agradable, pues no resulta seco ni permite que la carrocería se mueva demasiado en tramos de curvas enlazadas. Sólo en zonas con reductores de velocidad se siente algo más firme, pero no incómoda.

Por su parte, el motor ofrece una respuesta instantánea y dispone de una reserva de potencia que permite una aceleración brillante, muy lineal, y una capacidad de recuperación que facilita enormemente las maniobras de adelantamiento. Incluye tres modos de funcionamiento, Eco, Confort y Sport, limitando o potenciando las prestaciones y el consumo.

Precisamente en este terreno, asunto vital para la utilización idónea de un eléctrico, el consumo que hemos obtenido durante un recorrido por autopista y carreteras comarcales en circulación rápida no ha llegado a los 18,5 kWh/100 km, una cifra muy razonable para este tipo de vehículo, que presume de ser muy ligero, con solo 1.624 kg. Aun así, deberemos someterlo a una prueba más exhaustiva para corroborar las cifras, pero apuntan muy bien.

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