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Rogoff propone eliminar el dinero en efectivo para combatir la baja inflación y reducir la evasión fiscal

  • Los bancos centrales se quitarían el límite del 0% en los tipos de interés
  • La gran ventaja vendría del dinero extra que obtendrían los gobiernos
  • El incoveniente llega por la posible reacción social para mantener su privacidad
Kenneth Rogoff, profesor de Harvard. Foto: archivo

El famoso economista Kenneth Rogoff ha publicado hoy un artículo de opinión en el diario Financial Times en el que plantea la posibilidad de acabar con el dinero en efectivo y en su lugar reemplazarlo por dinero electrónico.

Según este profesor de Economía de Harvard, con esta medida, que debería iniciarse suprimiendo los grandes billetes (como los de 500 euros), se conseguirían matar dos pájaros de un tiro.

Por un lado, se eliminaría el límite del 0% de tipo de interés que tiene atados de manos a los principales bancos centrales del mundo desde que se desató la crisis financiera. Ahora mismo, si quisieran combatir la baja inflación y establecieran tipos negativos, la gente se decantaría por el efectivo, anulando la eficacia de estas medidas.

Por otro lado, acabar con el dinero en efectivo podría acabar con la evasión fiscal y muchas de las actividades ilegales, mantiene este economista, que también ha trabajado en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y en la Reserva Federal de EEUU. Según la Agencia británica de Crimen Organizado, el 90% de todos los billetes de 500 euros está en manos del crimen organizado, recordaba el año pasado el diario The Wall Street Journal.

Más beneficios que costes

Con todo, Rogoff reconoce que hay argumentos a favor del statu quo actual. Uno de los problemas sería que los bancos centrales perderían el dinero que ingresan imprimiendo dinero. Y eso podría generar una mayor dependencia política, porque aunque estos beneficios vuelven a los Tesoros nacionales, la cierta independencia que les da tener ingresos propios podría verse mermada si tuvieran que ir a pedir dinero a los Gobiernos.

A pesar de ello, Rogoff mantiene que los ingresos extra que recibirían los gobiernos haciendo la evasión fiscal mucho más difícil, así como el ahorro que supondría la reducción del crimen compensaría ampliamente este problema.

Mayor problema sería el hecho de que buena parte de la sociedad podría querer mantener su derecho a realizar pagos anónimos en algunas actividades, especialmente en aquellas que bordean la ley, como el consumo de marihuana, pero que pueden llegar a ser, con el tiempo, legales.

Rogoff recuerda que la idea de encontrar nuevas y creativas formas de acabar con la limitación que supone el 0% para los tipos de interés lleva años rondando los mercados, y uno de los que más las ha defendido ha sido Willem Buiter, ex miembro del Banco de Inglaterra. Y de todas ellas, la más sencilla sería acabar con el dinero en efectivo.

No hay que acabar con todo

Además, Rogoff recuerda que cada vez se utiliza más el dinero eletrónico y las tarjetas incluso para pequeñas compras, lo que unido que la oferta de efectivo es mayoritariamente en billetes de alta denominación, hace que no haya hoy en día la misma necesidad de efectivo para funcionar en la vida corriente.

Con todo, el economista no se muestra partidario de que el papel moneda actual se sustituya por completo por una moneda electrónica, ya que tendría que luchar con 'experimentos' privados similares, como el bitcoin, que acabarían con la efectividad de la medida. 

Por ello, concluye que un buen comienzo podría ser eliminar los billetes grandes en circulación, ya que la medida sería suficiente para obtener los grandes objetivos que propone: luchar contra la baja inflación y contener la evasión fiscal y el crimen organizado.

No es un debate nuevo

La idea de acabar con el dinero en efectivo no es nueva. Suecia, por ejemplo, ya se planteó en 2010 acabar con el metálico para reducir el crimen y la evasión, si bien también surgieron dudas respecto a la privacidad.

Otros países han dado pasos más modestos, pero en la misma dirección. Francia, por ejemplo, ha limitado las transacciones en efectivo a 1.000 euros, mientras que España, que durante muchos años fue un paraíso para los billetes de 500 euros (muy ligados a la economía en 'B' y la burbuja inmobiliaria) hizo lo propio con un límite de 2.500 euros.

En este sentido, los inspectores de Hacienda españoles propusieron el año pasado que se eliminaran directamente al menos los billetes de 200 y 500 euros con el objetivo de luchar contra el fraude. Y es que el propio Banco Central Europeo (BCE) estima que tan solo un tercio de estos billetes en circulación es usado para fines comerciales.

Pero el debate, más allá de las preocupaciones sobre la privacidad, tiene otras implicaciones. Algunos expertos apuntan que los grandes billetes y el dinero en efectivo ayudaron a capear el temporal durante los peores momentos de 2008, ya que en pleno pánico permitió que muchos inversores encontraran refugio, por ejemplo, en los billetes de 500 euros.

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