Bolsa, mercados y cotizaciones

Las verdaderas consecuencias de las posiciones cortas

Desde el levantamiento de la prohibición de cortos sobre valores españoles decretado por la CNMV el jueves 31 de enero, las posiciones cortas sobre acciones españolas han aumentado en términos brutos. Pero ese hecho no ha debilitado la estructura de la bolsa española, ni ha restado potencial de subidas. Ni siquiera ha provocado caídas diferenciales hasta la fecha (más allá de las vistas el viernes, primera jornada con los bajistas de vuelta). Desde entonces hasta hoy, el Ibex cae bastante menos que la Bolsa de Milán, en la que los cortos ya estaban operando.

La experiencia demuestra que la influencia directa de las decisiones sobre prohibiciones de cortos dura entre 24 y 72 horas. Cuando el regulador italiano anunció que levantaba el veto a los cortos sobre valores financieros a mediados de septiembre del año pasado, el selectivo de Milán acusó la decisión durante los primeros días. Pero al mes del levantamiento (el 15 de octubre) caía cerca del 5%, lo mismo que el Ibex (con los cortos aún prohibidos).

El lunes, el Ibex se dejó un 3,77%, salpicado por el Caso Bárcenas, un aumento de la prima de riesgo, y la incertidumbre sobre las elecciones italianas. La bolsa italiana cayó un 4,5%, y la francesa un 3%. El martes, el índice español recuperaba un 2,2%, mientras que la bolsa italiana y francesa subían un 1%, ¿qué parte de esa subida se debió al cierre de cortos?

A menudo se piensa que un mercado donde las posiciones cortas estén prohibidas contará con una estructura más sólida para subir, creando más riqueza para sus inversores, y siendo por tanto deseable en términos absolutos. Lo cierto es que no existe ninguna evidencia sobre la veracidad de ese silogismo. El estudio más riguroso sobre el efecto de la prohibición de los cortos en bolsa, "Market declines: what is accomplished by banning short selling", fue realizado por la Fed de Nueva York tras la prohibición por parte de la SEC de los cortos sobre valores financieros americanos en 2008. Sus autores, Robert Battalio, Hamid Mehran y Paul Schultz llegan a la conclusión de que las ventajas de prohibir los cortos son inferiores a los inconvenientes.

Lo único que sí que está demostrado es que la ausencia de posiciones cortas reduce apreciablemente el volumen de contratación y la liquidez de los mercados.

Manual de instrucciones

Tomar una posición corta en un valor es mucho más parecido a una compra tradicional de lo que pudiera parecer, y no está limitada a grandes especuladores, sino que cualquier inversor puede utilizarlas fácilmente (los CFDs son el producto estrella en este sentido).

Para llevarla a cabo, un inversor pide prestados unos títulos (normalmente a un gran poseedor institucional, como brókers, bancos privados o fondos), por los que paga un coste de préstamo o tipo de interés. Ese inversor vende a precios de mercado los títulos prestados, embolsándose el precio de la venta. Para cerrar la operación, el inversor compra a precios de mercado acciones de la compañía (si las compra a un precio más bajo obtiene una plusvalía) que devuelve al prestamista inicial. De esta manera, el inversor que se ha puesto corto, aumenta la oferta de títulos en el momento de la venta (contribuyendo a disminuir el precio), pero contribuye también a aumentar la demanda de títulos al recomprar la acción (haciendo subir el precio del título). Exactamente igual que el inversor tradicional, pero cambiando el orden de los factores.

Así, transcurrido un primer momento dónde se concentra la apertura de cortos (tras un levantamiento de la prohibición, tras conocerse una noticia concreta que afecte a un valor o sector, o en un momento de pánico extremo que afecte a un país o región), el efecto bajista de los mismos se diluye. Cuando esas posiciones cortas se cierren (los cortos tienen un plazo de duración mucho más breve que los largos), contribuyen a hacer que esos valores suban, teniendo finalmente un efecto neutral en el corto-medio plazo.

En estos momentos, los clientes de IG a nivel mundial con posiciones abiertas sobre el Ibex están cortos en un 47%. Este porcentaje es inferior a los cortos abiertos en el Dow Jones (83%), o en el FTSE 100 (78%), y similar a los cortos en el Dax (48%). Desde el 1 de febrero, el número de clientes con posición neta bajista sobre el Ibex es el mismo que el de posición neta alcista (50%-50%).

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