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Allen Stanford: culpable de orquestar un fraude financiero por valor de 7.000 millones de dólares

El linaje de discípulos que copiaron la díscola forma de negociar de Bernard Madoff vuelve a poner al descubierto las brechas regulatorias entre la industria financiera de Estados Unidos. Ahora bien, una vez más, la justicia está decidida a castigar de forma severa a todos aquellos inversores que decidan echar mano del fraude financiero para sanear sus cuentas corrientes.

Así lo demuestra la sentencia contra Allen Stanford, quien ha sido declarado culpable de 13 de los 14 cargos presentados en su contra, entre los que se incluyen conspiración, fraude y obstrucción a la justicia. Su crimen, según la Comisión de Mercados y Valores de Estados Unidos, incluye la dirección y gestión de un esquema de Ponzi valorado en 7.000 millones de dólares, es decir, uno de mayores fraudes financieros de la historia en EEUU, con perdón de Madoff, cuyo delito superó los 65.000 millones de dólares.

Stanford, quien cumplirá 62 años a finales de este mes, fue acusado de orquestar un esquema de Ponzi durante más de 20 años donde "solicitaba fondos de manera fraudulenta, para no invertirlos según lo prometido y aprovecharlos para su uso personal", según determinó el jurado.

De momento, el inversor se enfrenta a una pena de 20 años de cárcel aunque podría incrementarse si el juez decide que el condenado debe servir la sentencia sobre todos los cargos de forma consecutiva.

El que ocupase el puesto 205 en el ranking de Forbes de los principales millonarios de EEUU, contaba con una fortuna personal que rondaba los 2.000 millones de dólares antes de ser detenido por las autoridades de EEUU. Además, Stanford era un importante donante de fondos tanto para campañas demócratas como republicanas.

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