Bolsa, mercados y cotizaciones

Los reguladores de EEUU diseccionan las cuentas de MF Global

Quienes pensaban que estaba bajo control la resaca tras la quiebra de MF Global, el bróker especializado en la compraventa de commodities, se equivocan. La compañía capitaneada por Jon Corzine, exgobernador de Nueva Jersey y discípulo de Goldman Sachs, no sólo se acoge ya a la suspensión de pagos sino que se enfrenta a una investigación regulatoria que podría poner en evidencia su diligencia a la hora de vigilar sus cuentas.

Entre 700 y 950 millones de dólares han desaparecido de los libros de MF Global y las autoridades investigan si la entidad llegó a utilizar dinero de sus clientes para respaldar sus propias operaciones, en un intento desesperado por salvar a la compañía de la quema. De ser así, la firma no sólo se habría convertido en la octava mayor bancarrota de la historia de EEUU y la segunda desde la de Lehman Brothers, sino que, además, habría violado una de las reglas de oro en Wall Street, ya que los bróker que operan en suelo estadounidense tienen la obligación de separar el dinero de sus clientes de los fondos que ayudan a financiar las operaciones de la firma.

Además, las entidades de este tipo deben vigilar a diario las cuentas y fondos de sus clientes. Según explicaron fuentes familiares con el proceso a medios de EEUU, hasta ahora no se ha podido determinar si el dinero ha desaparecido realmente o si se trata de errores en la contabilidad de MF Global.

Independientemente de lo ocurrido, que empañará aún más la figura de Corzine, el impacto de la quiebra de MF Global pudo notarse en el precio de materias primas, donde la compañía centraba buena parte de su negocio. El bloqueo de las operaciones de MF Global en la Chicago Mercantile Exchange y sus filiales pudo reducir el precio de algunos productos como el trigo, que terminó la jornada con caídas del 2,5%.

La muerte súbita de MF Global también ha puesto en el disparadero a entidades similares como el bróker británico Jefferies, que emitió un comunicado para negar su exposición a la deuda soberana de la periferia europea.

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