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Trichet consigue sólo un aprobado raspado en su gestión al frente del BCE

  • Los expertos exigen al galo que rebaje los tipos en su última reunión
El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet. Foto: Archivo

Jean-Claude Trichet, el todavía presidente del Banco Central Europeo (BCE), presidirá hoy por última vez la reunión del Consejo de Gobierno de la entidad. Atrás quedarán ocho años de mandato al frente de la institución en los que ha tenido que lidiar con una crisis sin precedentes.

Dos errores históricos subiendo los tipos de interés antes de la quiebra de Lehman Brothers en 2008 y ahora en 2011 son las causas principales por las que el banquero galo sólo consigue un aprobado raspado de los veinticuatro expertos que han valorado para elEconomista su gestión al mando del banco central.

Aparte de las subidas de los tipos de interés justo antes de las dos grandes correcciones de los mercados, las decisiones tardías y próximas a Alemania son otras de las cuestiones que las veinticuatro firmas que han colaborado en esta encuesta han tenido en cuenta para despedir al francés otorgándole una nota media de 5,5 puntos sobre 10.

Los analistas no pueden olvidar en su calificación las decisiones arriesgadas que emprendió en 2008 antes de que el sistema financiero se hundiera y menos todavía que este año lo volviera a repetir subiendo tipos cuando el resto de los bancos centrales los mantenía o bajaba por la debilidad de la economía y el temor a una posible recesión que los mercados y datos macroeconómicos parecen adelantar.

"Con las subidas de tipos a destiempo consideramos que ha cedido ante la presión alemana anteponiendo los intereses de Alemania a los del global de la unión", explican desde XTB. Una razón que también comparten, por ejemplo, desde Gestiohna al argumentar que no ha tenido en cuenta durante su mandato en materia de política monetaria convencional las diferencias en el crecimiento y problemas de deuda que existen entre las economías más fuertes como Alemania, Francia y Holanda y las periféricas. Un cúmulo de reproches que hace que hasta 11 firmas de las consultadas suspendan la trayectoria de Trichet al frente del BCE y seis de ellas, incluso, con una nota que no supera los 3 puntos.

Los analistas son conscientes de que la estancia de Jean-Claude Trichet en el BCE no ha sido en el mejor momento, pero le echan en cara que "haya controlado la inflación dejando demasiado a un lado el crecimiento". Al mismo tiempo, achacan que la entidad haya puesto en evidencia la falta de unidad y coordinación entre sus miembros directivos más representativos, provocando dimisiones importantes en el seno del banco, y se haya actuado con lentitud desde que comenzó la crisis griega en la primavera de 2010 con "unos mercados que marcaban otros ritmos y especulaban en contra del euro".

No obstante, la sustitución no está exenta de palabras de agradecimiento. Entre ellas, tienen especial relevancia la barra libre de liquidez a los bancos europeos que ha mantenido el BCE desde que empezó la crisis para asegurar su financiación y el apoyo y compra de deuda de bonos periféricos para intentar calmar las tensiones.

Rapapolvo de Carmignac

Los deberes puestos a Jean-Claude Trichet no cesan ni aunque esté a punto de dejar atrás sus ocho años de trabajo en el BCE. El fundador y presidente de la gestora de fondos Carmignac, Edouard Carmignac, le pidió ayer a través de una carta, que en la reunión de hoy baje los tipos de interés al 0 por ciento y anuncie su compromiso de comprar bonos soberanos de forma ilimitada para apaciguar al mercado.

Con un tono, cuanto menos agresivo, la misiva comienza con un "no se le va a echar de menos" para continuar con una batería de reproches del tipo "ha puesto en peligro la supervivencia del euro con subidas de tipos poco meditadas y con el claramente insuficiente apoyo a la deuda de los países europeos más débiles" y concluir con "espero sinceramente que el ferviente funcionario que todos sabemos que es se revele en un verdadero estadista".

¿Regalos de despedida?

Estas presiones evidencian que su última reunión al frente del BCE no va a ser un paseo militar para Trichet. Con Grecia en una situación extrema y las tensiones arrinconando a las entidades financieras, el banquero galo podría despedirse a lo grande. Así lo demandan los expertos y los mercados, que esperan varios regalos de despedida de Trichet. En concreto, piden una actuación en dos frentes. En primer lugar, en el bancario, a través de nuevas medidas para reforzar la liquidez que tienen a su disposición los bancos europeos. ¿Cómo? Mediante dos caminos: retomando los préstamos a 12 meses, como ya hizo en 2009, y reactivando las compras de cédulas hipotecarias, una iniciativa a la que recurrió entre mediados de 2009 y 2010 y en la que empleó 60.000 millones de euros.

En cuanto al segundo frente, atañe a los tipos de interés. En las últimas semanas, bancos como UBS o J.P.Morgan y organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) han reclamado al BCE una reducción contundente de los tipos de medio punto o más. O lo que es lo mismo, solicitan que retroceda sobre las huellas frescas que han dejado sus pasos en 2011, puesto que este año ha encarecido el precio del dinero en dos ocasiones -abril y julio-, para llevarlo del 1 al 1,5 por ciento.

Aunque el debilitamiento del crecimiento de la región invitaría a recortar los tipos, podría posponer esta medida por dos motivos: el primero, porque equivaldría a reconocer el error que supusieron las subidas ejecutadas en 2011; y el segundo, porque el dato adelantado de inflación de septiembre recogió un inesperado repunte del 2,5 al 3 por ciento, la cita más alta desde octubre de 2008. De nuevo ese año, 2008, en el camino de Trichet. Y de nuevo un precedente que esconde más relevancia de la que parece. Hace tres años, pese a que la inflación estaba por encima del 3 por ciento, el BCE sí bajó los tipos.

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