
Viena, 12 mar (EFE).- El devastador terremoto vivido el viernes en Japón ha añadido otro factor de incertidumbre en los mercados, que reaccionaron momentáneamente con una bajada de los precios tras el desastre ocurrido en el tercer consumidor mundial de petróleo.
El petróleo de Texas cerraba ayer en Nueva York su cuarta jornada consecutiva de descensos y caía un 1,49 % para terminar a 101,16 dólares por barril, un 4,06% menos que el lunes, influido por el seísmo de 8,9 grados en la escala de Richter y el destructor "tsunami" posterior que afectó a la costa oriental nipona.
También el crudo Brent, de referencia en Europa, sufrió un descenso muy esperado por los consumidores de combustibles, que han visto subir de manera alarmante los precios en las gasolineras, para cerrar la semana a 113,8 dólares, un 2,9 % menos que el lunes.
Sólo el precio de la cesta de 12 calidades de la OPEP cerró el viernes algo por encima del lunes, a 110,56 dólares, un 1 % más.
Los operadores están muy atentos a los informes sobre los daños sufridos por la economía nipona, incluido el posible cierre de varias centrales nucleares, tras los daños registrados en la planta Daiichi 1 de Fukushima, donde podría haberse producirse una fusión total de uno de sus reactores.
La crítica situación en Libia, el noveno productor de la OPEP antes de la reciente rebelión popular, que había ejercido una presión alcista de los precios, tampoco pudo detener la bajada de la cotización, pese a que las fuerzas leales al líder Muamar el Gadafi han destruido varias instalaciones petroleras.
Los puertos libios de Marsa el-Brega y Zueitlina están actualmente cerrados para la exportación petrolera y otros tienen los depósitos vacíos con lo que los tanques petroleros no pueden cargar, según la consultora KBC.
Agregó que la producción actual de Libia puede estar en unos 870.000 barriles por día (bd), algo más de la mitad de lo que bombeaba este miembro de la OPEP antes de la rebelión contra Gadafi.
La inquietante situación política en Araba Saudí, primer productor mundial de petróleo, donde las manifestaciones hostiles a la monarquía wahabita Saud parecen tomar cada día más fuerza, han creado aún más incógnitas sobre la estabilidad en los países árabes productores de crudo.
Además, el sorprendente anuncio de que China acusó en febrero un déficit en su balanza comercial, creando temores sobre el estado real de la segunda economía mundial, y la calificación a la baja de la deuda soberana de España y Grecia por la agencia Moody's asestaron otro golpe a la confianza de los consumidores.
Por su parte, la OPEP anunció el viernes en su informe mensual que su capacidad excedentaria de bombear crudo ha aumentado hasta rozar los 6 millones de barriles diarios (mbd), constituyéndose en una amplia reserva para compensar cortes de suministros.
El informe advierte del riesgo de una escalada de los precios del "oro negro" debido a la especulación en torno a los temores a una escasez desatados por las revueltas en Oriente Medio.
También revela que Arabia Saudí ha aumentado en febrero su bombeo hasta los 8,87 mbd, una media de 279.000 bd más que en enero, compensando el corte de suministros provocado por la crisis en Libia a finales de febrero.
En total, la OPEP bombeó en febrero una media de 30,01 mbd.
"La capacidad excedentaria de la OPEP, que ha aumentado hasta cerca de 6 mbd durante el último año, ha servido siempre como un estabilizador eficaz del mercado, listo para compensar cualquier interrupción imprevista", señalan los expertos del grupo en el documento.
En el sector se cifraba hasta ahora entre 4,5 y 5 mbd dicha capacidad, en base a cálculos de diversos institutos y las más recientes declaraciones de responsables de la organización petrolera, cuyos 12 países controlan cerca del 40% de la producción mundial de crudo.