Bolsa, mercados y cotizaciones

La creciente rentabilidad de los bonos es una seria amenaza para las bolsas

El regreso de la deuda pública a la primera plana de la actualidad de los mercados mundiales está siendo sonado. Tanto, que incluso amenaza con erosionar varios de los pilares que han sustentado las subidas de las bolsas internacionales desde marzo de 2003.

Este poder de intimidación proviene del repunte que están registrando las rentabilidades de los títulos emitidos por los Estados, con los bonos u obligaciones a diez años como principales exponentes, una tendencia que tiene suficiente entidad como para afectar a las decisiones de inversión de los ahorradores y a la llegada de nuevas fusiones y adquisiciones empresariales.

En los cuatro últimos años, los rendimientos que venía ofreciendo la deuda pública eran tan reducidos que los inversores dieron a esos títulos un peso marginal en sus carteras. Sin ir más lejos, y tomando como ejemplo los bonos españoles a diez años, su rendimiento bajó hasta el 3 por ciento en septiembre de 2005. En ese mismo momento, la inflación ascendía al 3,7 por ciento, con lo que los intereses no daban ni para cubrir lo que subía el coste de la vida. Ahora, en cambio, su rentabilidad supera ya el 4,5 por ciento, muy por encima del 2,4 por ciento en el que está la inflación, con lo que su reclamo como alternativa de inversión ha crecido.

Más exigencia

Es, precisamente, este hecho el que puede hacer dudar a los ahorradores a partir de ahora. "Si los tipos de interés siguen subiendo, muchos inversores se van a ver tentados a cambiar la composición de sus carteras, incrementando sus posiciones en renta fija y en activos monetarios, y reduciéndolas en renta variable", sostiene Link Securities.

Esta posibilidad pone de relieve que el mayor rendimiento de los bonos aumenta la exigencia de rentabilidad que se le pide al parqué. Por su propia naturaleza, invertir en bolsa es más arriesgado, ya que las acciones, a diferencia de los bonos, no contienen unos rendimientos que se conocen de antemano y que se mantienen durante la vida del título. Ese mayor riesgo provoca que, de forma lógica, los inversores exijan más a la bolsa que a otros activos, un rendimiento adicional que recibe el nombre de prima de riesgo.

Según los investigadores del IESE Pablo Fernández y José María Carabias la prima de riesgo media del Ibex 35 desde su nacimiento en 1992 se sitúa en 4,2 puntos porcentuales, por lo que, considerando el rendimiento actual de los bonos -4,58 por ciento-, el índice español debería subir este año un 8,8 por ciento para compensar el riesgo de estar en bolsa. En 2006, por ejemplo, hubiera bastado con una subida del 7,8 por ciento.

Paso a las fusiones

Pero hay más. El repunte de las rentabilidades también complica la capacidad de financiación de las empresas, uno de los elementos que ha disparado la actividad de fusiones y adquisiciones, que a su vez ha sido uno de los aliados más poderosos con el que han contado las bolsas en los dos últimos años.

Aprovechando los bajos rendimientos de la deuda pública, que es la más segura de todas, las empresas han podido emitir deuda con unos intereses también reducidos, un recurso que les ha permitido obtener dinero barato para ir de compras. Esta idílica situación es la que puede alterarse en adelante, ya que el aumento de las rentabilidades de la deuda pública obligará a las compañías a pagar más intereses por la deuda que emitan en el futuro.

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