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Derivados más allá de la especulación: cuatro formas de proteger la cartera utilizando opciones

Ilustración: Corbis

Muchos inversores habrán escuchado historias terroríficas sobre las opciones: que son muy arriesgadas, muy complicadas, demasiado especulativas. Sin embargo, este tipo de derivados no sólo están reservados para los jugadores más osados del mercado. De hecho, si se comprenden las ventajas e inconvenientes de las opciones, se puede aprender a utilizarlas junto con las acciones. ¿Para qué? Como una herramienta muy efectiva para proteger la cartera del desastre.

Hay varios modos de utilizar estos derivados como escudo protector del portfolio, que básicamente se pueden dividir en cuatro, según MarketWatch.

Una de las posibilidades es vender una opción call (o derecho de compra) cubierta, estrategia que principalmente se utiliza para aumentar beneficios aunque también ofrece cierta protección contra las pérdidas.

Vender una 'call' cubierta

Su funcionamiento es el siguiente: el dueño de 100 o más acciones (los contratos generalmente se hacen sobre un centenar de acciones) vende una opción call. El comprador le paga una prima y a cambio consigue el derecho de comprar ese centenar de títulos a un precio acordado o precio de ejecución (strike price) durante un tiempo limitado.

Si la acciones sufren un aumento de precios significativo, los dueños de las opciones se llevarán los beneficios que de otro modo hubieran ido a parar a manos de los accionistas. Sin embargo, con esta estrategia, el poseedor de títulos recibe dinero por adelantado.

Ese dinero ofrece protección frente a una eventual caída del precio del acción. De este modo, el vendedor de la opción call sacrifica la posibilidad de obtener beneficios de sus títulos si estos escalan más allá del precio acordado, pero a cambio obtiene cash inmediato.

En resumen: dinero ahora a cambio de unas ganancias que pueden no llegar a materializarse jamás.

Comprar 'puts'

Esta posibilidad es más común. Al adquirir opciones put (o derechos de venta), se obtienen beneficios si el valor de las acciones cae. Por ejemplo, antes del crash de 2008, las put de un inversor hubieran aumentado su valor, a la vez que caían las acciones.

Las put garantizan a sus dueños el derecho de vender 100 acciones al precio acordado aunque caigan por debajo de ese nivel. Y aunque no necesariamente se consigue una protección del 100%, desde luego se pueden reducir las pérdidas.

Es similar a comprar una póliza aseguradora deducible. Además, al contrario de lo que sucede al tomar posiciones bajistas en acciones, estrategia con la que las pérdidas pueden ser ilimitadas, con las puts lo máximo que se puede perder es lo que se ha pagado por ellas.

Construir un 'collar'

Los collares son uno de los métodos más populares para proteger la cartera de las correcciones del mercado, ideal para los más conservadores y es una combinación de los dos anteriores.

Para construir un collar, el tenedor de al menos 100 acciones compra una opción put, que le garantiza el derecho a vender esos títulos, y vende una opción call, por la que un tercero pasa a tener derecho a comprar el mismo papel.

Así, se paga por la compra de la put, a la vez que se consigue cash al vender la call. Dependiendo de los precios de ejecución, se puede lograr un collar de prima cero. Esto significa acotar un rango, en el que el inversor acepta establecer un límite en los beneficios que puede conseguir a camb" se establecer un suelo en el valor de sus inversiones.

Cambiar acciones por opciones

Las tres estrategias anteriores son relativamente sencillas y con un riesgo relativamente bajo . Sin embargo, esta última "puede dar algo de miedo" y, si no se hace con cuidado, puede hacer desaparecer la cartera, según el portal financiero de Wall Street Journal.

La idea es eliminar las acciones, hacerse con una buena suma de cash y sustituirlas por un tipo de opciones call que permita aprovechar los rallys de mercado con un beneficio casi tan abultado como el de los títulos. Teóricamente, las pérdidas en malos momentos del mercado serían limitadas.

Eso sí, los osados que se decidan por esta posibilidad deben prestar especial atención a un asunto: es crucial reemplazar las acciones con opciones cuyo precio de ejecución sea más bajo que el valor actual de los títulos.

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