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El Mini, un coche revolucionario convertido en un icono de los años 60

Considerado revolucionario cuando salió al mercado, a finales de agosto de 1959, el Mini se convirtió con los años en uno de los automóviles más emblemáticos de los años 1960, además de un gran éxito comercial.

El Mini "establece nuevos estándares de comodidad y de adherencia a la carretera en la categoría de los automóviles familiares muy pequeños": la revista británica Autocar no escatima elogios en su edición de finales de 1959 tras haber probado por primera vez este coche, que se iba a convertir rápidamente en un pequeño fenómeno.

El Mini nació del desafío que lanzó el constructor británico BMC al ingeniero Alec Issigonis: crear un coche con capacidad para cuatro personas adultas lo más compacto posible y sin que esto afectara ni a su comportamiento ni a su habitabilidad.

Issigonis decidió montar el motor de forma transversal y colocar la caja de velocidades en el cárter. Esta idea genial redujo la dimensión del automóvil a tres metros, preservando todo el espacio interior: el 80% de la superficie sirve para los pasajeros y el equipaje, algo nunca visto.

Pegando prácticamente el coche al suelo, el ingeniero creó además una adherencia excepcional y en cuanto se le adoptó un motor deportivo, ganó tres veces el rally de Montecarlo en los años 60, lo que disparó sus ventas.

Pero más allá del éxito comercial, el Mini se convirtió rápidamente en un icono. Famosos como John Lennon, Peter Sellers o Steve McQueen lo adoptaron, apareció en películas hoy consideradas de culto como 'Magical mystery tour', de los Beatles (1967), o 'The italian job', en 1969 (y en su 'remake' en 2003).

Con los años, sin embargo, las ventas se debilitaron y la producción se transfirió al grupo Rover, que BMW adquirió en 1994. El último Mini salió de fábrica el 4 de octubre de 2000. Las ventas totales totalizaban casi 5,5 millones, un éxito que llevó a BMW a resucitar el mítico Mini en 2001.

El nuevo modelo, más moderno e imponente, logró un éxito de ventas todavía más fulgurante que su hermano mayor: en abril de 2007 se alcanzó la unidad un millón. Pero la crisis económica frenó este impulso y en febrero BMW anunció una reducción del 19% de los efectivos de la única fábrica del nuevo Mini, cerca de Oxford, en el noroeste de Londres, y la supresión de 850 puestos de trabajo.

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