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Granados a Marjaliza sobre documentos de Púnica: "Quémalos un día de niebla"

Madrid, 16 nov (EFE).- El presunto "conseguidor" de la Púnica, David Marjaliza, ha dicho hoy en el primer juicio de este caso de corrupción que el exconsejero madrileño Francisco Granados le dijo que destruyera documentos de la red tras recibir un soplo de que les estaban investigando y le instó a quemarlos "un día de niebla".

"No, no lo tires, quémalo porque la bolsa la pueden pillar. Quémalo en un día que haya niebla" fue exactamente lo que, según ha contado Marjaliza en su declaración como testigo en la Audiencia Nacional, le dijo Granados tras recibir un chivatazo del guardia civil José Manuel Rodríguez Talamino, otro de los acusados.

A raíz de la alerta de Granados, Marjaliza empezó a "recoger todo" junto con su secretaria Ana María Ramírez, con la que buscó en internet cuándo haría niebla. Fue un mes después, en la primera semana de octubre de 2014, cuando llegó ese día y vino "un amigo a recogerlo y a quemarlo".

Se trata, según Marjaliza, de Eduardo de la Peña, "un ñapas que nos hace las cosas de los pisos, las goteras, nos arregla todas esas cosas" y que también viajó a Suiza, según la investigación, a buscar una nave en la que ocultar los cuadros y las plumas Mont Blanc que atesoraba el que fuera socio de Granados.

En total fueron "tres carros del Carrefour" llenos de "documentación de la Comunidad de Madrid y licitaciones", así como un cuaderno escolar en el que apuntaban las entradas y salidas de dinero en B procedente de comisiones ilegales y en el que detallaban las cantidades, las fechas, los políticos a los que iba destinado el dinero y la localidad madrileña que gobernaban.

"Si era Parla, poníamos P. En el caso de Paco (Granados), le pusimos el mote de 'Futuro' porque esto fue en 1999, cuando no era alcalde, y 'Futuro 2' era José Luis Moreno, que fue luego alcalde", ha explicado.

Marjaliza, que ha asegurado que nunca ha pactado con la Fiscalía, ha añadido además: "Yo había ayudado a pagarle (a Granados) la campaña de 1999 y de 2003, le he pagado viajes a Ibiza, televisiones, escopetas y muchas cosas".

Desde que Granados le alertó sobre el chivatazo, en septiembre de 2014, hasta que ambos fueron detenidos un mes después tuvieron "cinco o seis encuentros", en los que Marjaliza notó al que fuese secretario general del PP de Madrid que tenía "bastante tensión" y que le preguntaba "si había roto las cosas" o "tenía algo más".

Parte de esa documentación, la referente a la cuenta de Singapur a la que, según la investigación, Marjaliza transfirió 4,2 millones procedentes de las cuentas que él y Granados tenían en Suiza, no la destruyeron sino que, según ha dicho el testigo, se la llevó su secretaria a su casa para guardarla hasta que éste encontrase un sitio mejor.

Tiempo después, en un registro, la Guardia Civil la encontró debajo de un colchón de Ana María Ramírez.

Ramírez, que también ha testificado hoy, ha continuado con esta versión de los hechos y ha dicho que en ese cuaderno, que tenía una antigüedad "de más de 15 años", estaban anotadas "grandes cantidades", en euros y en pesetas, que podían llegar hasta 50.000 euros.

Ha dicho que ella y Marjaliza estuvieron durante una semana buscando documentación y que incluso pasaron un fin de semana en la oficina mirando "exhaustivamente" qué es lo que había en el despacho.

"Pensamos destruirla y me dijo mi jefe que era mejor quemarla porque se lo había dicho Francisco", porque si no "después se podía localizar en la basura".

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