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Fiscalía dice que los testigos confirman las acusaciones del caso de la masacre en Paraguay

Asunción, 20 ene (EFE).- El fiscal Jalil Rachid, encargado del caso de la masacre de Curuguaty, que en 2012 dejó en Paraguay 17 muertos y la destitución del entonces presidente Fernando Lugo, dijo hoy a Efe que las declaraciones de testigos confirman la acusación formulada contra los campesinos como autores de la matanza.

Rachid señaló que los más de 20 testigos que han declarado hasta la fecha, todos ellos policías, "corroboran plenamente las tácticas" empleadas durante el operativo que condujo a la masacre, y contribuyen a "consolidar la versión del Ministerio Público".

En la sesión de este miércoles del juicio, desarrollado íntegramente en lengua guaraní, declararon como testigos tres suboficiales de policía que intervinieron en el operativo que desembocó en la masacre: Néstor Rojas, Derlis Penayo y Melanio Gómez.

Este último resultó herido durante el procedimiento y declaró que tiene una bala de 9 milímetros alojada en su espalda, un calibre que se corresponde con el de las armas reglamentarias empleadas por la Policía, según testificó Derlis Penayo.

Con respecto de las armas empleadas, Rachid insistió en que los campesinos utilizaron instrumentos de trabajo del campo con los que presuntamente agredieron al jefe del operativo de avanzada, el subcomisario Erven Lovera, a quien luego supuestamente dispararon con un revólver y que falleció en ese ataque.

Rachid participó por última vez del juicio a los acusados por la masacre, dado que está previsto que el jueves asuma el cargo de viceministro de Seguridad del Ministerio del Interior.

El fiscal afirmó que este nuevo puesto "no supondrá ninguna presión sobre los policías que declaren como testigos", dependientes del mandato del Ministerio del Interior, dado que "están claras las circunstancias" de los hechos que llevaron a la masacre.

Aseguró además que se siente "muy tranquilo" al dejar el proceso, ya que "no se esperan sorpresas" en un juicio que queda "en muy buenas manos".

Descartó que los nuevos fiscales que le sustituirán abran una nueva línea de investigación, porque "el caso ya ha sido elevado a juicio oral y lo investigado no se discute".

Durante el proceso, Rachid fue acusado de parcialidad por los defensores de los campesinos y por organizaciones defensoras de los derechos humanos, debido a que sostuvo una única línea de investigación que acusó a los campesinos por la muerte de seis policías en la masacre, pero no imputó a nadie por el fallecimiento de once campesinos.

Diversas asociaciones y partidos políticos prevén concentrarse esta tarde ante el Ministerio del Interior en Asunción para manifestar su repudio al nombramiento de Rachid como viceministro de Seguridad Interna.

El juicio a los campesinos acusados de la matanza proseguirá la próxima semana con la declaración del policía Elizardo Gamarra, que según la defensa comandó a uno de los grupos que entraron por la retaguardia en el lugar de la masacre para iniciar un desalojo.

La matanza de Curuguaty, que dejó 11 agricultores y 6 policías muertos, ocurrió el 15 de junio de 2012 cuando unos 340 policías rodearon a un grupo de manifestantes campesinos durante el violento desalojo de unas tierras ocupadas por labriegos de la zona en demanda de que formaran parte de la reforma agraria.

La masacre sirvió de base para impulsar un juicio político contra el entonces presidente Fernando Lugo, quien fue destituido una semana después.

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