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Exhiben el vídeo del día en el que presuntamente se robó el Códice Calixtino

Santiago de Compostela, 3 feb (EFE).- El electricista Manuel Fernández Castiñeiras, acusado del robo del Códice Calixtino, ha tenido que asistir, en la sesión de hoy de la vista en la que se juzga el robo del manuscrito del siglo XII, a la proyección del vídeo en el que se le ve deambulando por la Catedral de Santiago el día en el que, supuestamente, fue sustraída esta joya literaria.

Las imágenes, en las que se ve vagando a Fernández Castiñeiras, fueron tomadas el 4 de julio de 2011 y en esta jornada creen los investigadores que se produjo el saqueo de este valioso libro que se custodiaba en el archivo del templo que preside la compostelana Plaza del Obradoiro.

En la sala también se han visionado una decena de vídeos de la cámara de seguridad del despacho del administrador, habitáculo en el que se encontraba la caja fuerte, y en este material audiovisual se ve al acusado entrar y salir en repetidas ocasiones, a veces fisgoneando por los cajones y armarios sin llevarse nada y otras, como el 14 de julio de 2012, apropiándose de fajos de billetes que mete en el bolsillo y de documentación.

Algunos días lleva una linterna que utiliza cuando se apaga la luz en esta estancia en la que estaban instalados unos sensores.

En la novena jornada de este juicio hubo también un tiempo para las pruebas periciales. De este modo, una experta en Historia y Documentoscopia, encargada de analizar el Códice Calixtino tras su hallazgo, ha indicado que fue "una suerte" que no sufriese ningún daño.

El ingeniero industrial José María Vispalia ha expuesto su convencimiento de que el electricista pudo recaudar casi dos millones de euros por su actividad laboral.

Este profesional, que ha actuado como perito de parte, es decir, propuesto por la representación legal de Fernández Castiñeiras, la cual ostenta la abogada Carmen Ventoso, ha dicho que, extrapolando los ingresos obtenidos en el período comprendido entre 1981 y 1986 al resto de los años, este gallego pudo obtener 1.975.000 euros.

Fernández Castiñeiras, que prestó sus servicios en calidad de autónomo en la Catedral de Santiago, estuvo interno en el centro penitenciario de Teixeiro (A Coruña) desde julio de 2012 hasta enero de 2013 y está incriminado en dos delitos de robo con fuerza, uno de ellos continuado; otro contra la intimidad, y, el último, de blanqueo de capitales.

El Ministerio Fiscal reclama para él 15 años de cárcel, que la Iglesia, personada como acusación particular, quiso elevar a 31.

Para su mujer, Remedios Nieto, y su hijo, Jesús Fernández Nieto, el Ministerio Fiscal limita su petición de pena a un año y medio de prisión para cada uno de ellos por blanqueo de capitales y prevé una alternativa de seis meses por sendos delitos de receptación.

La joya literaria que figura en el epicentro de esta causa desapareció en julio de 2011 y se encontró un año después en un garaje propiedad del operario que hoy se sienta en el banquillo, envuelta entre papeles de periódicos que evitaron que se dañase.

Cuando se produjo este hallazgo, el propio Manuel Fernández Castiñeiras se identificó como el responsable del rocambolesco saqueo ante el juez instructor, José Antonio Vázquez Taín, pero en la segunda sesión de este largo juicio, el 20 de enero, de lo confesado se desdijo, y contó que no sabe lo que entonces explicó porque estaba "coaccionado" por el magistrado.

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