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El organista de la Catedral temía que el Códice apareciese en su casa

Santiago de Compostela, 2 feb (EFE).- El antiguo organista de la Catedral de Santiago, Joaquín Barreira Pereira, ha confesado hoy que llegó a tener miedo de que, durante la investigación, los agentes llegasen a encontrar el Códice Calixtino en su propio domicilio, pero sin que él tuviese conocimiento alguno de que pudiese estar allí.

En la octava sesión de la vista oral en la que se juzga el robo de esta joya literaria, una sustracción de la que está acusado un electricista, Manuel Fernández Castiñeiras, el organista ha relatado que sintió "miedo", un pánico por el que llamó a la Policía para que registrase su propiedad.

El testigo ha rememorado que, después de "cinco noches sin dormir", le pidió a los efectivos policiales que inspeccionasen su vivienda, puesto que temía que alguien hubiese "accedido" al inmueble con el fin de colocar en él este manuscrito medieval para así inculparlo.

"Sí, llegué a tener miedo que eso ocurriese", ha contestado a preguntas de la abogada de la defensa, Carmen Ventoso.

Por ello, ha admitido que se sintió "muy liberado" después de que el Códice Calixtino apareciese en julio de 2012 en un edificio que no era el suyo, sino un garaje propiedad de Fernández Castiñeiras.

No en vano, ha recordado el otrora organista de la basílica que durante el tiempo en el que el Códice Calixtino estuvo desaparecido se vivió una situación que "desbordó" a todos los trabajadores del templo que preside la plaza del Obradoiro, entre ellos él mismo.

Durante esta jornada, la última con declaraciones testificales, también han declarado cinco clientas de la mujer de Manuel Fernández Castiñeiras, la costurera Remedios Nieto, las cuales han asegurado que Remedios "trabajaba mucho" y cosía "incluso de noche".

También han comparecido dos dependientas de una tienda de ropa de la capital gallega en la que trabajó Remedios durante "cinco o seis" años cobrando alrededor de "500 y 600" euros mensuales.

Otros dos comerciantes compostelanas también han apuntado que el electricista era su contacto cuando tenían que hacer algún arreglo.

Con estos testimonios, solicitados por la abogada que se encarga de la defensa de esta familia, Carmen Ventoso, se quería demostrar que la fortuna hallada en las propiedades de este matrimonio es el resultado de un trabajo continuado y de un estilo de vida austero.

Fernández Castiñeiras, que prestó sus servicios en calidad de autónomo en la Catedral de Santiago, estuvo interno en el centro penitenciario de Teixeiro (A Coruña) desde julio de 2012 hasta enero de 2013 y está incriminado en dos delitos de robo con fuerza, uno de ellos continuado; otro contra la intimidad, y, el último, de blanqueo de capitales.

El Ministerio Fiscal reclama para él 15 años de cárcel, que la Iglesia, personada como acusación particular, quiso elevar a 31.

Para su mujer, Remedios Nieto, y su hijo, Jesús Fernández Nieto, el Ministerio Fiscal limita su petición de pena a un año y medio de prisión para cada uno de ellos por blanqueo de capitales y prevé una alternativa de seis meses por sendos delitos de receptación.

La joya literaria que figura en el epicentro de esta causa desapareció en julio de 2011 y se encontró un año después en un garaje propiedad del operario que hoy se sienta en el banquillo, envuelta entre papeles de periódicos que evitaron que se dañase.

Cuando se produjo este hallazgo, el propio Manuel Fernández Castiñeiras se identificó como el responsable del rocambolesco saqueo ante el juez instructor, José Antonio Vázquez Taín, pero en la segunda sesión de este largo juicio, el 20 de este mes, de lo confesado se desdijo, y contó que no sabe lo que entonces explicó porque estaba "coaccionado" por el magistrado.

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