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Un alto cargo de seguridad muere en un atentado en Beirut

BEIRUT (Reuters) - El alto cargo de inteligencia libanés Wissam al-Hassan, quien lideró la investigación que implicó a Siria y Hezbolá en el asesinato del ex primer ministro Rafik al Hariri, murió el viernes en un ataque con coche bomba en el centro de Beirut que dejó otros siete fallecidos y más de 80 heridos.

Hassan también lideró el descubrimiento de un complot que llevó al arresto en agosto del ex ministro libanés Michel Samaha, un aliada del presidente sirio Bashar el Asad, en un duro golpe para Damasco y sus aliados libaneses, entre ellos Hezbolá.

Saad al-Hariri, hijo de Hariri, acusó a Asad del asesinato.

La bomba explotó en una calle céntrica durante la hora de mayor tráfico, dijeron responsables. El ataque hizo que musulmanes suníes salieran a las calles y quemaran neumáticos como protesta a lo largo del país.

Varios coches fueron destruidos y el frente de un edificio repleto de tiendas se vio seriamente dañado, dejando restos sobre la calle. Trabajadores de rescate evacuaron a víctimas ensangrentadas en camillas.

El ataque llevó la guerra en Siria a la capital del Líbano, confirmando los temores de que el conflicto desborde sus fronteras.

La guerra en Siria, que ya provocó la muerte de 30.000 personas en los últimos 19 meses, ha llevado a la mayoría de los insurgentes suníes a situarse contra Asad, quien pertenece a la secta alauí, vinculada al chiísmo.

Las comunidades religiosas del Líbano están divididas entre aquellas que respaldan a Asad y las que apoyan a los rebeldes que intentan derrocarlo.

La explosión del viernes, que recordó las escenas macabras de la guerra civil de Líbano, entre 1975 y 1990, se consideró vinculada a una tensión en aumento entre facciones libanesas enfrentadas por el conflicto de Siria.

La explosión ocurrió en la calle donde está situada la sede del partido cristiano Falange Libanesa -opositor de Damasco-, cerca de la plaza Sassine, en Achrafieh, un área principalmente cristiana.

El líder de Falange, Sami al-Gemayel, un rotundo opositor del presidente sirio y miembro del parlamento, condenó el ataque.

"Hemos estado advirtiendo sobre esto durante un año. Es suficiente", dijo Gemayel, cuyo hermano fue asesinado en noviembre del 2006.

El atentado ocurrió en hora punta, cuando muchos padres estaban retirando a sus hijos de la escuela, y dejó una columna de humo negro.

Después de la explosión, residentes corrieron presas del pánico para buscar a sus parientes, mientras otros ayudaron a trasladar a los heridos a ambulancias. Fuerzas de seguridad cercaron el área.

En Damasco, el ministro de Información sirio, Omran al-Zoabie, dijo a perioditas: "Condenamos este atentado terrorista y todas estas explosiones donde sea que ocurran. Nada las justifica".

Las tensiones entre suníes, chiíes y cristianos en Líbano ha continuado después de la guerra civil, pero se ha incrementado con la erupción del conflicto en Siria.

La situación alcanzó su punto más álgido cuando el ex primer ministro Rafik al Hariri, un suní, fue asesinado en 2005. Partidarios de Hariri acusaron a Siria y luego al grupo Hezbolá de haberlo matado, un cargo que ambos niegan.

Un tribunal internacional acusó a varios miembros de Hezboláh de estar implicados en el asesinato.

Los opositores políticos a Hezbolá, que han acusado durante meses a la agrupación de ayudar a las fuerzas de Asad, han advertido que su implicación en Siria podría encender tensiones sectarias en la guerra civil de ese país.

El último ataque con bomba en Beirut fue en 2008, cuando tres personas murieron en una explosión que dañó un automóvil diplomático estadounidense.

Sin embargo, se desataron los enfrentamientos este año entre partidarios y opositores de Asad en la ciudad de Trípoli, en el norte de Líbano.

/Por Oliver Holmes y Mariam Karouny/

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