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Intraemprendedores: empleados que aportan valor a la empresa con ideas propias

  • Google anima a sus trabajadores a dedicar tiempo a sus propios proyectos
Imagen de Istock

Se definen como personas curiosas, innovadoras, creativas, visionarias, entusiastas, resilientes y persistentes. Además se cuestionan todo e intentan siempre ir más allá. A este tipo de personas se les conoce como intraemprendedores y aunque no todos lo saben aún, muchos de ellos forman parte del ecosistema empresarial español y en el futuro serán una tendencia común en cualquier empresa, sea pyme o multinacional. Más noticias en la revista gratuita elEconomista Franquicias y Emprendedores

De hecho, el 40% del emprendimiento futuro vendrá de la mano de los intraemprendedores, una tendencia al alza que se convertirá en predominante, según un estudio llevado a cabo por la escuela de negocios Spain Business School (SBS).

Las compañías son conscientes de las ventajas y beneficios que les reporta tener estos perfiles dentro de sus organizaciones. "A las empresas les interesa innovar, captar y fidelizar a los clientes. Un intraemprendedor es una persona que ve una oportunidad de negocio y quiere ponerla en marcha, aunque no sea su propia empresa", explica el decano de SBS, Miguel Ángel Blanco Cedrún.

Tipos de perfiles

Pero, ¿qué pueden hacer las compañías para fomentar las capacidades de estos empleados? Para el consejero delegado y cofundador de la comunidad de startups e inversores, Startupxplore, Javier Megias, lo primero es saber reconocer este tipo de perfiles. Además de cualidades como innovación y creatividad, se trata de trabajadores pacientes y seguros de sí mismos. "Son personas que cuestionan las formas tradicionales de trabajar y que saben buscar soluciones cuando se encuentran con trabas", añade.

No obstante, Megias también reconoce que no son empleados cómodos para las compañías: "Se saltan las normas con frecuencia y generan tensión, por lo que no siempre es fácil adaptarse a ellos", explica.

A pesar de ello, por encima de todo, son fieles a la empresa para la que trabajan. De hecho, cuando sus ideas son rechazadas, lo normal es que el intraemprendedor no tenga ningún tipo de represalia, puesto que lo que busca es favorecer a la empresa. De ello se deduce que saben encajar cuando un proyecto fracasa, se reponen con facilidad y comienzan a pensar en el siguiente.

En segundo lugar, el fundador de la comunidad de Startupxplore apuesta por dejar a estos trabajadores cierto margen de actuación. En la misma línea el decano de SBS considera que es importante saber cuáles son las metas de cada persona y ayudarle a conseguirlas. "Si conocemos las motivaciones de cada uno y favorecemos el clima apropiado, muchos intraemprendedores se animarán a sacar a la luz sus proposiciones", apunta.

¿Qué es y desde cuándo existe?

El término intraemprendimiento es relativamente nuevo. Gifford Pinchot lo definió en su libro Intrapreneuring (el empresario dentro de la empresa): cómo hacerse empresario sin salir de la empresa en 1985. Así, según este autor, este concepto hace referencia a todas aquellas acciones de innovación y creatividad que se realizan dentro del ambiente organizacional.

Por norma general, el intraemprendimiento es una tendencia que suele surgir en empresas relacionadas con la tecnología y la innovación, pero se puede dar en cualquier organización: desde el camarero que pide cambiar las tazas donde servir café hasta cirujanos que encuentran una manera más eficaz de operar. De hecho, compañías como Google animan a sus empleados a dedicar el 20% del tiempo a sus proyectos.

Aunque es más común que estos casos se desarrolle en grandes empresas, en realidad, en las pymes hay mayor margen para poner en marcha nuevas ideas. Tanto es así que éstas conocen a los clientes, las necesidades que les surgen, las carencias de la entidad, la tecnología disponible y la que pueden necesitar.

Potenciar sus cualidades

Así, conscientes de la importancia de estos perfiles profesionales, se llevan a cabo medidas para potenciar las cualidades de los mismos. "Ahora el concepto se basa en escuchar a los trabajadores, empatizar con ellos, crear las condiciones necesarias para que puedan desarrollar bien sus labores, fomentar el trabajo en equipo pero reconociendo y favoreciendo el individualismo, la diversidad... Todo ello condiciona que los trabajadores se sientan más libres de expresar lo que ven bien y lo que no, lo que cambiarían porque piensan que ya no funciona, y lo que llevarían a cabo porque creen que beneficiaría a la empresa", apunta el decano de SBS.

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