Pymes y Emprendedores

"El emprendedor tiene más actitud que aptitud, pero deben ir de la mano"

  • En cada proyecto invierten un mínimo de 25.000 euros, pero con obligaciones
Imagen de Elisa Senra

"Tenemos un fondo de dos millones de euros para invertir", cuenta Aurelio López-Barajas. Cómo no sonreír mientras pronuncia la frase. Una actitud que mantiene durante la entrevista, que tiene como motivo explicar en qué consiste Unir Emprende, una iniciativa de la Universidad Internacional de La Rioja, "de las de más calado". Habla del proyecto -dedicado a promover empresas relacionadas con la tecnología, la cultura y la educación- como el padre recién estrenado, con ternura y sin haberle dado tiempo a los primeros disgustos.

"El emprendedor tiene más de actitud que de aptitud, pero al final, ambas tienen que ir de la mano", explica López-Barajas, director de Unir Emprende, que, como padre de esta incubadora de negocios recién nacidos, recuerda lo que hace falta para entrar en ella. Pueden hacerlo proyectos procedentes de la propia universidad y de fuera a través de una convocatoria. A esa primera llamada externa se presentaron 320 proyectos -a los que se les pidió un plan de negocio, el estado de su tecnología, una carta de motivación...- de los que sólo una decena fueron admitidos.

Dos años en el 'nido'

"La empresa es riesgo y hay que saber gestionar un equipo. Pero hay que participar en el cambio para mejorar el mundo con un producto o servicio", dice. Suena a máxima rotunda, huele algo a utopía, pero para ello explica, Powerpoint de por medio, que esos dos años que los emprendedores pasarán bajo sus alas tienen que conseguirlo. Una etapa de formación, otra de mentoring, una fase en la que Unir será su primer cliente, "lo más complicado para una pyme", una etapa de incubación, y una última de networking.

En cada proyecto invierten un mínimo de 25.000 euros -el máximo son 400.000-, pero con obligaciones. "Lo hacemos por hitos, según van cumpliendo sus objetivos. Todos van pasando por muchas pruebas para garantizar el proyecto, y de esa forma también nosotros minimizamos riesgos", señala. A cambio de esa inversión, Unir entra en el capital de la empresa. "Por lo tanto tenemos la obligación de acompañarla y controlar su gestión", añade. Amel Fernández trabaja en Tutellus, una de las empresas a las que se refiere Aurelio López-Barajas. Se dedican a los vídeocursos de pago y cuentan con una oferta superior a los 10.000, con un precio que oscila entre los 30 y los 60 euros. "Llevamos más de un año funcionando como empresa, pero el crecimiento nos está viniendo ahora", cuenta mientras nos enseña una de sus últimas campañas publicitarias. Aún en fase de gateo se encuentra María de Pablos con su proyecto Supercuidadores, una web que quiere formar a los cuidadores con el criterio que dice De Pablos que falta en todo lo que se vuelca en Internet. "Surgió en el momento en el que nos planteamos que todos, en algún momento de nuestras vidas, vamos a ser cuidadores y cuidados".

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