Pymes y Emprendedores

¿Por qué los españoles confían más en las empresas que en los empresarios?

Parece que los españoles prefieren depositar su confianza en los médicos, científicos, ecologistas y artistas antes que en los empresarios. Eso es lo que desvela el estudio de la Fundación BBVA sobre Las actitudes sociales de los españoles. Un 4,9 sobre 10 es la calificación que reciben los directivos de empresas frente al 7,1 de los facultativos médicos, la nota más alta, o el 6 de los músicos y pintores.

La palma por debajo se la llevan, como era de esperar, los políticos con 3,4 puntos en niveles de confianza.

Pero, ¿por qué esa mala calificación de los empresarios? "Los ciudadanos todavía identifican la figura del empresario como alguien que mira únicamente por su interés personal y privado y eso hace desconfiar a los trabajadores", señala Beatriz Vilches, responsable de la unidad de estudios de la Fundación BBVA. Además, "se muestra más nivel de confianza en profesiones vinculadas al conociento como son los médicos o los científicos", aclara. Y es que en esta parte del estudio se han unido empresarios tanto de compañías españolas como multinacionales.

Si separamos ambos niveles, el nacional sale mejor parado que el de las grandes empresas. Así, instituciones como las universidades, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), las asociaciones ecologistas y las ONG lideran el ranking seguidas por las empresas españolas, que en este caso, sí aprueban con un 5,5 en nivel de confianza.


Suspenso a las multinacionales

¿Por qué los empresarios en su conjunto suspenden y las empresas españolas aprueban? "Los ciudadanos opinan que el bienestar y desarrollo del país viene dado por las compañías nacionales, mientras que de las multinacionales tienen una mala imagen ya que las relacionan con la globalización salvaje, sobre todo en los últimos tiempos", matiza Vilches.

En el duodécimo puesto encontramos el suspenso, con 4,4 puntos a las empresas multinacionales , al mismo nivel que la Iglesia católica. "Los ciudadanos muestran más nivel de confianza en aquellas instituciones más cercanas a ellos o por lo menos a sus intereses", argumenta de nuevo, aunque para este caso, Vilches. Es llamativo comprobar cómo estas organizaciones están por encima de la Comisión Europea, los Tribunales de Justicia de España y las Naciones Unidas, entre otras.


Realización personal

De todas formas, se tenga la profesión que se tenga, a los españoles les gusta trabajar: un 78,2 por ciento dice que lo hace para realizarse personalmente. "La mayor parte de los ciudadanos aseguran sentirse a gusto en su contexto, con la situación laboral y la del país", matiza la responsable. A pesar de que la realización personal viene por el trabajo, no es precisamente esto lo que le da sentido a sus vidas. El 57 por ciento de los españoles asegura que es su tiempo libre y de ocio lo que hace que merezca la pena vivir.

Desinterés por la política

Son las informaciones de salud, cultura, ecología, internacional y economía, en este orden, las que más interesan a los españoles por encima de las deportivas, tecnológicas y políticas, en último orden, con 4,6 puntos. "Los ciudadanos depositan poca confianza en los políticos y no es un tema que les interese mucho. Además, los encuestados aseguran sentir que la agenda política se distancia mucho de los intereses reales de la sociedad y por eso hay poca movilización", aclara Beatriz Vilches.

A pesar de que a la sociedad parece no interesarse por asuntos políticos, el 22,5 por ciento declara sentirse de izquierdas mientras que el 6,7 por ciento se sitúa en ideología de derechas. "Vivimos en una sociedad pluralista y flexible que poco a poco se va alineando con otras más avanzadas de Europa. Una muestra de ello es que el 18 por ciento de los encuestados declara sentirse 'de centro", señalan desde la Fundación.

En un Estado de Bienestar, la mayoría de los españoles, un 71 por ciento, cree que es el Estado el que debe asegurar esa situación a los ciudadanos, incluso en temas como los impuestos, la Seguridad Social o los servicios públicos. "La preocución principal es la garantía de la seguridad", matiza Vilches.


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