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Tres de cada cinco clientes extranjeros no compraría en páginas web mal traducidas

En plena ebullición en el proceso de desarrollo de negocios y del e-commerce TTQS, empresa dedicada a la traducción e interpretación, informa de que tres de cada cinco extranjeros no comprarían en webs que estuviesen mal traducidas.

El objetivo que persiguen las empresas que solicitan traducir su web a varios idiomas es el de ampliar y expandirse a nuevos mercados. La globalización 2.0 requiere una mayor exigencia en el escaparate que supone disponer de una página web que además incluya una tienda online. En juego: la imagen de la empresa.

Por ello, se han detectado diferencias negativas de hasta un 25% en cifras de venta electrónica en webs que tienen errores palpables en su traducción, bien en la descripción de sus productos o bien en las condiciones de pago y envío.

Los idiomas a los que más se traducen las páginas web en castellano son el inglés, que lo solicita casi el 90% de las empresas, el francés, el alemán y el ruso, por este orden. A nivel nacional, el catalán, el euskera y el gallego son otras peticiones con una importante demanda de traducción. Además de cuidar los mercados internacionales las empresas apuestan por los mercados nacionales.

Los motivos por los que los empresarios recurren a los servicios de traducción y descartan las traducciones automáticas son varios, pero principalmente lo hacen buscando favorecer la comunicación del mensaje y que éste no tenga errores gramaticales u ortográficos. También por una cuestión de imagen corporativa, ya que una web bien traducida ofrece una sensación de claridad en su comunicación y de esfuerzo por empatizar con el cliente extranjero.

La revisión del texto debe empezar por el castellano

Conviene resaltar un punto importante en esta labor de traducción de páginas web. Según los datos que maneja TTQS apenas el 20% de las empresas que demandan traducir su página a otros idiomas revisan sus textos en castellano.

Un aspecto clave para lograr comunicar el mensaje de manera eficiente es revisar el texto, su ortografía y su gramática, para evitar errores y que la estructura se ajuste a lo que la empresa desea transmitir. Además de una cuestión estética en la que la imagen de la empresa puede quedar deteriorada, las primeras impresiones lo son prácticamente todo en el mundo de los negocios por lo que se obtienen efectos poco deseados.

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