Gastronomía

NuBel, concebido para el octavo arte

  • La espléndida colección de arte que alberga el Reina Sofía encuentra réplica a su altura en NuBel, un espacio gastronómico tan moderno como los cuadros del museo que lo acoge.

Arquitectura, escultura, pintura, música, danza, poesía-literatura y cine. Según la tradición clásica, éstas son las siete artes. Si tuviéramos que agregar una octava, sería probablemente la gastronomía. Todo amante de la buena vida que se precie de serlo estará de acuerdo. También sería fácil contar con la aprobación de los numerosos turistas que después de recorrer las salas del Reina Sofía recalan en NuBel, el restaurante de su planta baja.

Abrió hace menos de un año, ocupando un privilegiado espacio en la ampliación de la pinacoteca madrileña (edificio Nouvel), a pie de calle y frente a la estación de Atocha. No obstante, el cartel de "restaurante del museo" le queda muy escaso a este versátil local. NuBel es, en realidad, un espacio gastronómico concebido por y para el ocio social, un lugar donde puedes tomar un delicioso desayuno, saborear el brunch, almorzar, tapear, sentarte a tomar un café o disfrutar de una buena copa en su barra de día o en su barra de noche. Ochocientos metros cuadrados y un diseño pensado al milímetro logran que todos estos momentos del día encuentren perfecta cabida... Un modelo de gastronomía non-stop, de 9 de la mañana a 2.30 de la madrugada, de lunes a domingo.

Los grandes museos se dieron cuenta hace ya algún tiempo de que, como templos de lo estético, no podían ofrecer míseras cafeterías a sus visitantes. El Reina Sofía se estrenó en estas lides con Sergi Arola y en esta nueva etapa lo hace de la mano del chef Javier Muñoz Calero y del Grupo Azotea (artífices de la Azotea del Círculo de Bellas Artes, del Azotea Forus Barceló...). Los resultados están a la vista. Nada más traspasar el umbral de NuBel se comprende rápidamente que éste es un local único. La decoración sigue el diseño fractal de la naturaleza, basado en el círculo. Cada mesa se convierte en el centro de una pequeña isleta que difiere de sus vecinas en múltiples pequeños detalles... desde el teñido de la madera, a las líneas de diseño o el tipo de butaca, silla o sofá que acomoda a los clientes. Y, sin embargo, pese a semejante diversidad, se logra una apariencia de agradable uniformidad, un estilo definido. Exactamente el mismo efecto que consigue recrear la naturaleza con sus diferentes ecosistemas.

El uso impactante del color -muy en la línea de la idea que pre-sugiere un museo de arte moderno- es otra de las señas de identidad de Nubel. Los azules en la terraza exterior dan paso a los amarillos y verdes en las zonas más próximas a las cristaleras y se convierten en un intenso rojo cuando nos adentramos en el corazón del local. Color y diseño que también impactan en la estética casi pictórica de los platos, de esmerada presentación y que la brigada del restaurante sirve con impecable trato.

Delicioso y delicado el Salmón en costra de algas con remolacha, un semi-ahumado rebozado en furikake, mayonesa verde de jengibre y wasabi; también el poké de atún, el plato de moda, preparado a base de atún marinado y acompañado de aguacate, arroz y huevas de ikura; el solomillo lacado con mojo de hierbas, que se presenta con guarnición de puré de remolacha y piquillos; o la corvina preparada a la plancha, con naranja, zanahoria y cardamomo. Abundan las influencias de la cocina asiática y latinoamericana, que aportan ingredientes, sabores y aromas exóticos y bien ensamblados con una materia prima selecta.

Los postres hacen gala de idéntico nivel de creatividad en su presentación y uso de texturas. Riquísima la tarta de queso y muy apetecible la taza caliente de bizcocho semi-liquido y chantilly.

La carta de NuBel es un banquete sabroso donde el disfrute comienza con la mera visión del plato. Es igualmente meritoria la selección de vinos, con referencias como Dominio de Atauta (Ribera del Duero). Y si no es hora de comer, cenar ni brunchear, nos queda la barra, que atiende con solvencia Joel Jamal, Campeón de España de Coctelería en 2015.

Joel prepara con maestría combinados clásicos y cócteles innovadores, perfectos para reponerse de ese buen rato de lento paseo que nos ha reclamado la visita al museo o por el vecino paseo del Prado, o por el Retiro... Y si tenemos la suerte de que ya haya caído la tarde, tendremos además ocasión de disfrutar de la música de los dj's que, de lunes a sábado, amenizan las noches en NuBel.

NuBel
Argumosa, 43
Museo Reina Sofía.
www.nubel.es

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