
Cristiano Ronaldo encendía ayer todas las alarmas en el madridismo después de llevarse las manos a la parte posterior del muslo a raíz de un salto en un chilena. Era el minuto 90 del encuentro ante el Villarreal, el luso decidió abandonar el campo antes de tiempo, y en definitiva, el susto fue de órdago para todos.
Una vez superado el infarto, y con la conciencia de que el problema era menor, se revisó el historial del portugués, que este año lo ha jugado prácticamente todo. Solo en el duelo de Copa del Rey ante el Cádiz no estuvo Cristiano, que a sus 31 años y con el problema de su tendinitis rotuliana no ha tomado descanso en el curso.
Desde su entorno se asegura que el jugador está en un estado óptimo, que no necesita ese descanso porque ahora se dosifica en los propios partidos. Que se cuida como siempre, que su estado físico es privilegiado. Pero no contenta a ciertas instancias del club.
Se ha filtrado un enfado de la directiva por lo absurdo de la lesión de Cristiano. Piensan que se habría podido evitar si el '7' no hubiese jugado todo por decreto. A ese respecto fue preguntado Zinedine Zidane en la rueda de prensa posterior al encuentro, y el galo fue claro: "De vez en cuando necesita que se le cambie y descanse. Es necesario para él de vez en cuando no terminar el partido o no jugar un partido. Es un jugador que quiere siempre jugar y dar lo que tiene dentro. A veces, para mí, es difícil".
El técnico del Real Madrid tuvo que hacer equilibrios para mostrar una realidad sin exponerse ni ofender a su estrella. Cristiano es el único que escapa a esta especie de autoridad que ha impuesto el francés. Una autoridad asumida y respetada por los futbolistas, que a la par ven a un jefe tolerante. Zizou exige compromiso y ha demostrado que es capaz de tratar a casi todos por igual.
En base a esto, ha dado la titularidad a Casemiro y ha repartido minutos a Lucas Vázquez y Jesé, además de sentar a James e Isco si lo ha visto necesario. Obviamente, Cristiano ha roto la balanza. El luso ha sido un futbolista aparte con todos los anteriores técnicos, y con Zidane la cosa no ha cambiado.
El entrenador lo ha asumido, no sin cierta resignación. Tener a un jugador de la entidad de Cristiano conlleva esas cosas. Quiere jugarlo todo, y es complicado negárselo. Por el momento, el deseo del futbolista se impone al miedo de Zidane de perderle por lesión. El '7' es el único elemento que sobrevive a la autoridad del técnico.