Fútbol

El talón de Aquiles de Leo Messi en 2012 se llama Champions League

Messi se desesperó este martes contra el Celtic de Glasgow | Reuters

Es curioso. Parece que la delantera de la Selección Argentina está afectada por un virus. Un virus especial que deja a sus integrantes sin fuerzas para la competición más importante del planeta en lo que a clubes se refiere. Ya conocíamos sus efectos en Higuaín (apenas tres goles en sus participaciones en Champions) o Kun Agüero (sus participaciones en este torneo son anecdóticas). Lo que no conocíamos es que Messi también fuera vulnerable a semejante mal. Pues bien, el contagio se confirma. El talón de Aquiles de Messi en 2012 se llama Champions League.

En años anteriores, era su punto fuerte. El lugar donde se exhibía con bríos de dios futbolístico embutido en cuerpo de ser humano. ¿Recuerdan? En 2009 se marcó varios partidazos entre ellos, el de la final contra el Manchester United. Su gol de cabeza participó en el delirio culé de su tercera Copa de Europa.

El 2010 fue un año más complicado, sí. Su equipo no pasó a la final, sí, pero meses después, en el arranque de la temporada 2010-2011, brilló con luz propia, con seis goles en los primeros seis partidos. Suyos, además, fueron los tantos que dieron el triunfo ante el Copenhague, tanto en la ida, como en la vuelta. Sin ellos, el Barça habría sumado sólo un punto y no los seis como finalmente hizo.

El 2011 fue quizá su mejor año en la Champions donde, además, de conseguir el histórico récord de cuatro goles contra el Arsenal en los cuartos de final del torneo, se lució en la final de Wembley con un partido memorable.

Sin embargo, todo ha cambiado en el presente 2012. Empezó bien, sí. Ante Milan y Bayern Leverkusen jugó como siempre, deslumbrando. Incluso se permitió el lujo de repetir un trébol frente a los alemanes en el Camp Nou. Sin embargo, las semifinales contra el Chelsea cambiaron el panorama. Ahí llegó el declive en la competición continental

El penalti maldito

El delantero argentino del FC Barcelona llegó a la ida de las semifinales pletórico. Tenía ganas de volver a tomar al asalto las islas británicas, un territorio que casi siempre se le había dado bien. Hasta aquel día. Su equipo perdió con un gol in extremis de Drogba. Lo peor de todo es que Messi falló bastante aquella tarde. No fue su día no.

Pero quedaba la vuelta. Ahí se produjo el hecho fatídico. El Barça empató a dos frente a los que, a la postre sería campeones del torneo pero, con 2-1 en el marcador, Messi tuvo la oportunidad de sentenciar la eliminatoria. Penalti a favor de los suyos. Su lanzamiento, se marchó al larguero cuando el crono marcaba el 49'. Cuando el tiempo casi espiraba, en el 82', volvió a probar el sabor de la madera. Su tiro se marchó rechazado y, segundos después, Torres marcaba el 2-2 que dejaría al Chelsea en la final. Leo, aquel día, lloró.

Lo comentó en una entrevista posterior. Fue su peor momento de la temporada. Por eso este año le tenía especiales ganas a este torneo. Por ahora, sin embargo, no está consiguiendo su mérito

La sequía de Leo

Messi sólo ha conseguido marcar en la presente edición de la Champions dos goles, los dos que le hizo al Spartak de Moscú en la primera jornada. En la siguiente, contra el Benfica, Leo jugó bien y repartió asistencias moviendo al equipo por todos los lados. Suyos fueron los pases de los dos tantos culés. Sin embargo, tampoco mojó. Y eso que lo intentó, pero nada. Ayer, contra el Celtic de Glasgow, más de lo mismo.

El argentino también lo probó de todos los estilos, pero lo que antes entraba, ya no entra. Quizá cansado por sus últimos esfuerzos (Argentina, Coruña...) tuvo el punto de mira desviado.Y eso le enfadó y le desesperó. Hacía tiempo que no veíamos tan mosqueado a 'La Pulga'.

Sus datos, después de estos tres partidos, le dejan alejado de las mejores estadísticas goleadoras que, casualmente, sí que comanda su mayor rival en la lucha por el Balón de Oro. Cristiano Ronaldo, con un partido menos, suma ya cuatro goles, es el líder en tiros a puerta (nueve tiros por los siete de Messi). Sin embargo, el 10 culé le gana en asistencias (2-0) y en efectividad de pases dados (81% por el 75% del luso).

Contrastes que anteriormente no existían. Leo dominaba en todas las facetas. Una suerte de frenazo en seco que confirma que este año no está siendo el suyo en su torneo favorito. Afortunadamente para él, tiene por delante aún tres partidos más para cambiar la tendencia y, además, un 2013 en el que sueña con levantar la 'orejuda' una vez más en Wembley, el estadio fetiche de su torneo preferido. Hasta ahora.

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