Una de las niñas está demostrando su capacidad vocal alargando el canto de los premios, lo que ha provocado las risas del notario y los pletóricos aplausos del público, divertido por su ocurrencia. Uno de los miembros de la organización se ha acercado al terminar uno de los alambres y se ha dirigido a la menor, presuntamente para indicarle que no alargue tanto el canto de los premios.
Sin embargo, la niña ha decidido seguir su propia intuición y ha iniciado el nuevo alambre del mismo modo. Se ha ganado una ovación del patio de butacas, repleto, del Teatro Real.