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Oportunidades de la Reforma Energética

  • Se abre una etapa para el negocio rentable en el mercado interior

Con la reforma energética, las empresas españolas del sector han pasado en los últimos meses por varios estados de ánimo, que han ido evolucionando a medida que se iba tomado consciencia del rumbo que tomaba la reforma y el impacto que previsiblemente tendría, por un lado en sus resultados a corto plazo, y por otro en cómo quedaría configurado el marco de actuación en cada uno de los subsectores.

Hubo un primer momento en el que se veía con esperanza el cambio político y con ello un nuevo marco normativo para solucionar el problema del déficit de tarifa y otros aspectos menos llamativos como la remuneración de los activos regulados o los incentivos a nuevas inversiones. Más tarde, se vio cómo el desarrollo de este marco normativo empezaba a no cumplir las expectativas creadas en el sector. Durante el proceso de debate y la aprobación de la nueva norma, los actores implicados fueron pasando de la sorpresa a la incredulidad, la decepción, la resignación y, finalmente, a la aceptación de la nueva legislación aprobada.

Este periodo de desarrollo normativo supuso un paréntesis importante en la actividad expansión, mejora y desarrollo de las empresas energéticas. Los equipos directivos se volcaron en tratar de influir y negociar con el regulador haciendo un especial esfuerzo en poner de manifiesto sus puntos de vista. Visiones, eso sí, que no han sido uniformes en el sector y que venían determinadas por la posición tecnológica -generación tradicional, renovables o mix entre ellas- de cada una de las compañías afectadas.

Cuando finalmente llegó el nuevo escenario, los efectos de la nueva normativa impactaron negativamente en la mayoría de compañías del sector. Hay casos de negocios que han visto reducido su beneficio de 2014 en un 20 por ciento. Otras compañías han presentado los peores resultados de su historia por el deterioro de sus activos renovables. Y también ha habido compañías que habían apostado por diversificar el negocio tradicional con inversiones en cogeneración, biomasa o energías renovables, que sufrieron pérdidas significativas, retrocediendo sus resultados anuales de 2014 en más de un 80 por ciento. Hoy, con la reforma energética prácticamente concluida, el sector tiene un nuevo marco legal. Ningún actor relevante ha salido satisfecho del largo proceso, aunque, eso sí, por fin ha terminado el periodo de incertidumbre ya se dispone de un nuevo marco estable para el sector. Aceptada la situación y eliminada la carga emocional que generó todo el proceso, las empresas han pasado de la resignación a la aceptación del nuevo marco de actuación. Esta aceptación ha supuesto la vuelta del foco a las actividades del negocio.

Actividades que acumulan los proyectos previos al inicio de la reforma, su revisión en función del nuevo marco y nuevos proyectos que permitan optimizar la actividad en el nuevo marco legal.

Las eléctricas tradicionales están centradas en su optimización interna para ganar en eficiencia, así como en conocer, atraer, retener y fidelizar a clientes. La clave para ellas en el mercado nacional es ser muy eficientes a nivel operativo y ser capaces de fidelizar a sus clientes y atraer a aquellos que generan más valor, ya que es un mercado no va a crecer significativamente a corto y medio plazo. En este sentido, la demanda sigue contraída y la apuesta por la eficiencia energética evita crecimientos significativos en el sector. Estas empresas buscan también crecer en nuevos mercados aprovechando su tamaño y su experiencia adquirida en la expansión internacional que han acometido en la última década.

Por su parte, las grandes empresas transportistas, punteras tecnológicamente y excelentes a nivel de gestión, buscan crecer en el exterior, mayoritariamente en países de la OCDE, o diversificando su actividad tradicional en el mercado nacional lo cual es más exigente y difícil.

Por último, las compañías de renovables se están orientando también al exterior gracias a sus conocimientos en desarrollo de proyectos de energía limpia. Conocimiento y experiencia que han hecho de las empresas españolas una referencia mundial en energías renovables. Esta expansión les permitiría rentabilizar todo el bagaje acumulado en el mercado español en los últimos años.

Estamos pues ante una nueva etapa centrada en el crecimiento rentable y selectivo en el mercado interior y en la expansión internacional. Una etapa apasionante que el sector sabrá con éxito.

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