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Las claves del escándalo de las 'tarjetas black' de Caja Madrid

  • La corrupción se debe a la intervención del sector estatal en el ámbito financiero
  • De los polvos de las tarjetas black vienen los lodos de la depresión actual

El escándalo de las tarjetas black de Caja Madrid sacude a España en un momento de depresión deflacionista: quiebras empresariales, desempleo masivo, salarios decrecientes y elevadísimo endeudamiento, combinado todo ello con una clase política que muestra su perfil más sádicamente extractivo al multiplicar los impuestos para evitar reducir el gasto público.

El ambiente, por tanto, se halla comprensiblemente caldeado y noticias como que la alta dirección de Caja Madrid disfrutaba de unas remuneraciones todavía más cuantiosas de las oficialmente conocidas hasta la fecha molestan a numerosas personas. De hecho, tales circunstancias parecen reforzar el mensaje indignado de que la crisis actual es una estafa pergeñada por una oligarquía castuza que comprende a casi todos los partidos políticos y sindicatos con el único objetivo de saquear al ciudadano. De los polvos de las tarjetas black vienen los lodos de la depresión actual.

En aras de evitar caer en el populismo exacerbado confundiendo la luna y el dedo convendría, sin embargo, discriminar qué elementos del escándalo de las tarjetas black resultan verdaderamente mollares y cuáles, en cambio, tienen una importancia relativamente menor. Nos equivocaríamos por entero si el amarillismo que necesariamente rodea a la noticia nos impidiera extraer las lecciones verdaderamente pertinentes.

Y es que lo realmente grave del asunto no es que la alta dirección de Caja Madrid dispusiera de sobresueldos: si tales emolumentos se hubiesen declarado en su momento, la diferencia habría sido en muchos casos imperceptible (por ejemplo, Blesa disponía en 2007 de un sueldo anual de 3,5 millones de euros y la media de su gasto vía tarjetas black era de 54.600 euros, es decir, el 1,5% de su salario; asimismo, Ildefonso Sánchez Barcoj, la persona que coordinaba el sistema de tarjetas black y que hizo un mayor uso personal de las mismas, percibió por esta vía un sobresueldo medio del 2,4%). Asimismo, y habida cuenta del importe relativo de los sobresueldos, lo crucial del asunto tampoco son los ingresos que dejó de percibir Hacienda (exiguos frente a los ingresos sí declarados y gravados).

De hecho, me atrevería a decir que lo crucial ni siquiera son los posibles delitos societarios de falsedad contable (por no reflejar las tarjetas black en la contabilidad oficial de la entidad) o de administración desleal (disposición fraudulenta del patrimonio de la entidad en beneficio de los administradores). No porque no tengan su importancia intrínseca (evidentemente, es necesario instruir y juzgar el caso para determinar si, en efecto, ha habido delito y, en tal circunstancia, imponer las debidas sanciones), sino porque delitos societarios se cometen todos los días en España sin que éstos se conviertan en un escándalo nacional del que extraer hondas moralejas políticas.

Un asunto que nos afecta a todos

Si el caso de las tarjetas black resulta relevante es por dos vicios de base: uno, Caja Madrid era una caja de ahorros controlada por partidos políticos y sindicatos para su privativo lucro (a imagen y semejanza, por cierto, de todas las otras cajas de ahorros); dos, Caja Madrid -es decir, Bankia- fue recapitalizada con el dinero de todos los contribuyentes. O dicho de otra manera, Caja Madrid, al igual que el resto de cajas, era de facto banca pública. Y al tratarse de banca pública, el latrocinio de sus administradores desborda el ámbito estrictamente privado (las relaciones contractuales entre esos administradores y sus accionistas) para convertirse, muy a nuestro pesar, en un asunto que nos afecta a todos.

A este respecto acaso convenga señalar que el tronco común de ambos vicios es la grotesca intervención del sector estatal en el ámbito financiero, ya sea para regentar sus propios bancos (cajas de ahorros) o para dilapidar el dinero del contribuyente en rescatarlos. Como decíamos, si el Estado no hubiese metido sus manazas y nuestro dinero en las cajas, las tarjetas black de Caja Madrid serían un asunto menor a dilucidar entre sus directivos y sus accionistas privados. Pero no: Caja Madrid era un instrumento del Estado -y de los lobbies que acampan a su alrededor- así como un agujero negro para los contribuyentes. Ése es el verdadero pecado original que el escándalo de las tarjetas black, nuevamente, pone de manifiesto.

Llegados a este punto, caben dos posibles interpretaciones. Una es la liderada por Podemos: el problema de fondo no es el extraordinario intervencionismo estatal a la hora de controlar un banco público y el dinero del contribuyente, sino que las personas que detentaban ese gigantesco poder no lo hacían en aras del bien común, sino de su bien particular; en tal caso, la solución apenas pasa por colocar al frente de ese poder absoluto a las personas adecuadas (Podemos).

La otra interpretación es la defendida por los liberales: el problema sí es el extraordinario intervencionismo estatal a la hora de restringir las libertades de los ciudadanos, puesto que la corrupción, el abuso y los errores sistemáticos son consustanciales a la concentración de poder. Y, en tal caso, la solución pasará esencialmente por reducir el tamaño del Estado para devolverles a los individuos la soberanía que les ha sido arrebatada: no más Estado con otras caras, sino más sociedad y menos Estado.

Tal vez, que todos los que hayan pasado durante las últimas décadas por Caja Madrid -PP, PSOE, IU, CCOO, UGT y CEOE- se hayan corrompido y hayan abusado de su poder debería darnos una pista de qué interpretación resulta más verosímil: si todos se corrompen y todos abusan del poder absoluto, quizá el verdadero problema esté en ese poder absoluto.

Juan Ramón Rallo, director del Instituto Juan de Mariana y profesor del Centro de Estudios OMMA.

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comentariosforum18

fosa
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Si el dinero y la gestión de caja Madrid era publico o debiera serlo ya que se integraba su gestión por elementos de carácter publico, ayuntamitno, auitonomia, colectivos de partidos políticos y sindicatos, además de agrupaciones de empresarios que se supone que no deben ser carteles de negocio. Si además el dinero es publico por las contribuciones del estado.

La pregunta es que hacia el presidente de la caja el tal blesa como consejero de empresas del Ibex, por ejemplo ACS, con el señor floro de presidente de ACS y del real Madrid con el interminable goteo de prestamos y renegociaciones de los mismos por impago en plao????

ES que no hay juez que este dispuesto a jugarse el préstamo para analizar de una puñetera vez todo este atropello??

Porque la fiscalía se supone que ni esta ni se le espera

Puntuación 7
#1
jasp
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Santamaría defiende el sueldo de los presidentes Aznar y González

Eso no se sostiene, lerda !

La gente pasando hambre, y estos disfrutando como marajás, con 120000 euros ( aparte de lo que cobran como consejeros delegados ).

Les devuelven algún favor ? Yo creo que sí, si no, hay que hacer como la mujer del césar.

Un español, un trabajo; no, 3 ó 4 uno, y ninguno el otro.

así nos va !

Puntuación 4
#2
España de charanga y pandereta
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#1 Si lo hay y está inhabilitado: Elpidio Silva. Este intentó arrasar al criminal del Blesa y, muy rápidamente, lo quitaron del medio. Y el pueblo, en lugar de salir a la calle TODOS, se fue a ver el fútbol. Pero luego se queja de que los criminales le roben. Claro, si no se hace nada, es lógico, porque un criminal lo que hace es delinquir sin parar.

Pero vamos, que tenemos que ver, como el juez que va a intentar machacar a estos criminales, veremos a ver si no ese lo cargan también. Y el pueblo, irá a ver el fútbol de nuevo.

Puntuación 11
#3
Andresito
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Que nos den una tarjeta blak de esas a todo el mundo, vers que pronto se reactiva la economa.

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#4
F
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El articulo es magnifico,creo que deja las cosas muy claras,como que todos los agentes sociales,politicos y económicos eran unos sinvergüenzas,pero hasta en la delincuencia hay clases,y el PP representa el 80% de la delincuencia y la corrupcion total de España,em todos los mabitos y en todas las CCAA....

Puntuación 5
#5
EX-votante PP
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PODEMOS es la SOLUCIÓN

Puntuación -12
#6
LI
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La concentración de poder absoluto y el problema que supone para el resto de la sociedad se da en entornos públicos, privados y público-privados. Pero, ¿quién le pone el cascabel al gato? Por que el paga el pato siempre es el mismo: el más débil, entendiendo por débil alguien que no se puede defender, aunque sea un cerebrito o alguien con unas cualidades escepcionales que él mismo y la sociedad pueden aprovechar.

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#7
joaninbu
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La clave de esta corrupcion y la de las miles que acosan a CHORIZISPAÑA , el que la mas importante y la unica que podria poner orden esta totalmente politizada , es decir nombrada y a !as ordenes, por tanto,del poder politico y esta institucion es el poder judicial, que solicito que, a la vista de sus iniciativas ( Ninguna ) para enjuiciar a la casta en vez de esperar a que se lo pida la ciudadania, pase a llamarse el poder ONCE, en vez del poder judicial.

Puntuación 3
#8
el bobo
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Espero que entiendan el artículo. La clave es MENOS GOBIERNO Y MÁS SOCIEDAD.

Puntuación 13
#9
Hades
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Mas sociedad y menos estado.....muy bien Rallo.

Puntuación 11
#10
CHUCHI
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Lo más escandaloso y lo dice el artículo es el poder absoluto, al fin y al cabo, el tema de las tarjetas es un asunto menor, lo grave son los procedimientos empleados para designar a las personas que cubrían estos cargos, por qué quien los presentaba y respaldaba?, qué cualidades les pedían y por qué siempre pertenecían o eran afines a los aparatos?, que seguimiento hacían de sus actuaciones?.

Para empezar, por las manifestaciones de alguno de ellos, muchos no tenían conocimientos específicos ni preparación relacionada con el cargo, hemos oído aquello yo iba a los consejos y firmaba lo que me ponían delante, así que surge la pregunta: quizá lo único que debían hacer era tramitar las peticiones de sus organizaciones y lo demás les tenía sin cuidado?.

Y claro, poner a individuos que se deben a sus mentores, con una formación no muy, o nada, adecuada, cuando lo que se ventila son miles de millones, es un disparate de tal calibre que acaba como ha acabado.

Y es curioso que el aparato que ha tenido las riendas, todavía hoy levanten la voz con aire ofendido, como el que no ha roto un plato, diciendo que no dejaran piedra sobre piedra y limpiaran de personajes así a su organización, quizá deberían añadir que lo mismo que exigirán retornar lo defraudado, ellos verán si recibieron algún favor financiero del que no se han dado cuenta y harán lo mismo.

Puntuación 0
#11
ivan
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Partidos políticos y sindicatos y asociaciones de empresarios son entidades privadas. Confundir o tratar de que se confunda publico con politizado es falaz, como la mayoría de los artículos del sr. Rallo

Puntuación -7
#12
alvaro
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Aun me sorprende que la gente aun tenga fe en el estado,y venga a gastar saliva en debates cambiar de voto de partido para que después de años siga igual o peor, corrupción, amiguismo, robo... No se dan cuenta que no se puede mejorar, que en esencia es malo. Lo de las tarjetas es sólo una cosa más que se añade a la cola de las cosas malas que ha hecho el estado. Pero bueno de fe hay gente que vive, eso si a costa de los demás.

Puntuación 4
#13
Lucas
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Los españoles tenemos muchos prejuicios, y que vienen de tiempos medievales; hay que redecorar España; nada de soluciones exaltadas tipo Podemos; con copiar la democracia participativa de Suiza nos iría mucho mejor. Prejuicios como los toros; qué pasa si se abolen previo referendum? nada.

Puntuación 2
#14
Adios
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Ojalá que me equivoque, pero no pasará nada, como siempre. Este es un país corrupto hasta el tuétano donde las clases dirigentes se han sentido por encima de la plebe que grita mucho pero no hace nada, solo se encabritan de verdad si quieran bajarle a su equipo a una división inferior como ya se vio con el Sevilla y el Celta. Falta mucha educación y sentido de la democracia para cambiar las cosas. De momento lo mejor es emigrar, siento lastima de mis paisanos tan aborregados y cabestros mientras el poder se ríe de todos.

Puntuación 3
#15
Faust
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Lo que hace falta es más democracia, más participación ciudadana. Lo que propone Rallo es cambiar el poder político por el poder económico-financiero, básicamente: cambiar de amo, pasar de ser siervos del Estado a siervos de los mercados.

Puntuación -2
#16
Pepe
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Lo grave del caso es la impunidad que rige sobre todos aquellos que han cometido estos delitos. Si realmente los metieran en la carcel es como el ciudadano de a pie quedaria conformado y volvería a creer en un Estado de Derecho. Pero aqui nunca pasa nada ....

Puntuación 1
#17
lusitania
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Traidores a la Patria y corruptos deben ser expropiados y desterrados

Puntuación 2
#18