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Las pymes se lanzan a la aventura

  • La necesidad agudiza el ingenio y despierta todos los instintos de supervivencia

Ante una situación económica muy adversa, pasado el shock inicial, la pyme española se ha lanzado a explorar todas las posibilidades de los mercados internacionales. Se ha lanzado a la aventura. Los emprendedores españoles se han atrevido a soñar y a poner en práctica todo lo que sabían, sus mejores competencias, que por los datos recientes sin duda las tienen y son prometedoras.

Los frutos comienzan a recogerse. En 2013 ya ha habido un equilibrio de la balanza comercial que en algunos meses de este año ha sido incluso superavitaria y con tendencia alcista. Las exportaciones se encuentran hoy día en un 26% por encima de su valor anterior a la crisis, según el último informe del CEC (Consejo Empresarial para la Competitividad), que destaca además otro dato alentador como es el continuo flujo medio de entrada anual de Inversión Extranjera Directa (IED) durante este período, sólo ligeramente inferior a la situación anterior a la crisis. Parece que en España, nuestro tejido empresarial recupera credibilidad y recordemos que es sobre todo micro, pequeña y mediana empresa.

¿Qué ha cambiado?

No obstante, el emprendedor español se enfrenta todavía a grandes retos como son la financiación y el gran esfuerzo en innovación para afrontar con éxito su estrategia exportadora. Pero si nos preguntáramos qué ha cambiado para que este esfuerzo exportador esté siendo posible, qué resortes internos se han desplegado y dónde empezó el punto cero. Las respuestas son muchas. Veamos algunas.

La necesidad agudiza el ingenio y ante un mercado doméstico en caída libre, se han despertado los instintos de supervivencia latentes en el ser humano. Hoy los hombres y mujeres que conforman el tejido empresarial tienen más formación y mejor que cualquier otra generación de españoles que hayan tenido que salir de su zona de confort. Así, despiertos los instintos de supervivencia, también se han activado los de aventura, los de los sueños adormecidos en la bonanza del mercado local anterior a 2008, con una demanda sostenida que llamaba a la puerta fácilmente, sin tener que buscar el negocio fuera de su entorno de confianza.

¿Qué proceso interno nos remueve y nos impulsa? Y, sobre todo, ¿cómo la empresa identifica a los pioneros, a los que son capaces de reaccionar, de adaptarse, de evolucionar rápidamente y buscar nuevas fronteras? Ese talento en ocasiones oculto es la diferencia entre la suspensión de pagos y la supervivencia, o mejor aún, los que lo tienen son los conductores del éxito y de impulsar a la empresa hacia nuevos horizontes, permitiéndole ganar tamaño. Los gestores de negocio que se han subido a la ola y surfeado en ella han de tener una foto clara del talento que tienen a bordo y saber identificar a los emprendedores corporativos, que son los que toman la iniciativa, proponen, convencen, buscan y consiguen.

¿Cómo se exporta?

Porque realmente ¿cómo se aborda un proceso exportador? Tanto si se trata de una gran empresa con un mercado tradicional en España como de una pequeña empresa que está surgiendo y ha identificado su oportunidad en el mercado global, se requieren competencias personales singulares que están acompañadas de grandes dosis de arrojo y descubrimiento.

Se precisan personas dispuestas a afrontar nuevos retos, sin miedo a lo desconocido. Son emprendedores de negocio o bien intraemprendedores capaces de avanzar por caminos hasta ahora inexplorados y que saben lanzarse a la acción, tanto para el análisis de nuevas posibilidades como para su puesta en marcha.

Tienen una gran determinación, están convencidos de lo que hacen y saben persuadir a los propios para garantizar su apoyo a la hora de comenzar la andadura.

Como todo desarrollador de negocio, los pioneros que conducen la salida al exterior también saben sobreponerse a las caídas. Saben levantarse cuando el golpe les ha frenado, para tomar impulso y continuar de forma perseverante hasta conseguir el objetivo perseguido.

Saben adaptarse a situaciones nuevas a veces desconcertantes y tienen gran flexibilidad para amoldarse a requerimientos no siempre convencionales por parte de los nuevos clientes.

Y cómo no, motivan e ilusionan a los equipos internos para contar con su apoyo en todo momento. La empresa exportadora requiere de equipos en los destinos al igual que a nivel local para dar todo el apoyo y cobertura necesaria. También los que están aquí tienen un papel crucial y su actitud en este entorno de dificultad marca la diferencia. ¡Qué importante la creación de equipos cohesionados que fluyen en grupo a los requerimientos del cliente interno y externo! La organización, la gestión eficiente, el trabajo en equipo... con la visión de un sueño compartido.

Andrés Fontela, Consejero delegado de Fontevalue Consulting.

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