
Taylor Swift se ha tomando muy en serio eso de ponerse en forma y un día más la han pillado los paparazzi saliendo del gimnasio. No obstante, lo llamativo es que lo ha hecho con un look radicalmente diferente al que ha elegido su amiga, a la par que compañera de entrenamiento, Karlie Kloss. Ya sabíamos que ambas se llevan a las mil maravillas, y por eso no es de extrañar que hayan decidido ir a levantar pesas en el mismo instante del día. Sin embargo, lo que sí nos llama la atención es que las dos best friends forever no se hayan puesto de acuerdo a la hora de elegir el estilismo con el que iban a salir del centro deportivo.
Mientras una decidió seguir siendo el súmmun de la sofistificación y la elegancia, la otra se mostró mucho más natural y relajada. En este sentido, Taylor optó por un veraniego vestido verde pastel con lunares blancos; peep toes fucsias, que alargaban mucho más esas piernas que tanto le gusta mostrar; bolso de cuero marrón, y como no, una gafas de sol en tamaño maxi. Además, la cantante de música country más famosa del mundo se puso una diadema dorada para acabar de completar su outfit.
Por su parte, la modelo Karlie Kloss, se decantó por salir con la ropa que había empleado en su sesión de fitness: camiseta deportiva azul, leggins negros y deportivas en un verde fosforito de lo más llamativo. Y en lo que si coincidieron ambas fue en poner su mejor sonrisa en el encuentro con los fotógrafos. Todo un acierto por su parte.
Fotos: Gtres