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¿Conoces los intrapreneurs? Apóyate en ellos para fortalecer tu empresa

Imagen: Istock

Toda empresa necesita estar en constante evolución. El estancamiento es lo que mata a los negocios porque la competencia es constante y está viva. Para fomentar el crecimiento interno de las compañías existe la figura de los intraemprendedores que son emprendedores internos que están integrados en la estructura orgánica y que, desarrollan la tarea de buscar nuevas oportunidades.

Los intrapreneurs son empleados que llevan a cabo iniciativas emprendedoras, algunas innovadoras y otras más antiguas que no se han atrevido a acometer, por miedo a la incertidumbre, o porque en el momento necesario no contábamos con los recursos económicos y humanos óptimos para llevarlo a cabo. Su función es la de estar muy atentos y detectar las necesidades de las empresas. Por tanto, dedican su tiempo y esfuerzo a generar cambios a través de acciones creativas y rompedoras.

Los intrapreneurs son carismáticos, tienen una visión global del mercado y un pensamiento abierto y estratégico. Son conscientes de que para progresar hay que arriesgar, porque no hacerlo puede estancar el negocio. Detectar a un emprendedor interno no es tarea fácil, ya que no todos los empleados tienen esa capacidad de liderazgo y de trabajo en equipo. La función de los técnicos de Recursos Humanos es averiguar quién puede tener el perfil adecuado para acometer esos cambios y, una vez seleccionada la persona, favorecer las condiciones para que pueda acometer las funciones.

La diferencia entre los emprendedores y los intrapreneurs es sencilla. Un emprendedor trata de desarrollar una idea novedosa, innovadora y desconocida para poner en marcha una empresa o startup desde cero, mientras que los segundos están integrados en la empresa, desarrollando funciones y tratando de introducir nuevos códigos internos. Los intrapreneurs están avalados por la empresa, no se juegan su patrimonio personal ni emprenden un negocio propio. Trabajan para la compañía haciendo uso de los recursos que le ofrecen. Es una relación de win-win, todos ganan. La empresa explora nuevos negocios y el empleado desarrolla una carrera empresarial dentro de la compañía.

Intrapreneurship, empresarios dentro de las empresas

Se considera al empresario estadounidense Gifford Pinchot III padre del término intrapreneur. Publicó en los años 80 el libro "Intrapreneuring: Why You Don´t Have to Leave", (por qué no tiene que dejar la Corporación para convertirse en empresario), y desde ese momento expandió el concepto a todos los ámbitos empresariales. Su empresa, Pinchot &Co, trabaja para ayudar a las pequeñas empresas para que puedan crear estructuras inteligentes, rentables e innovadoras. En sus estatutos señala, textualmente: "Existimos para liberarnos, ayudarnos a potenciarnos y educar a los intérpretes para que puedas usar tus talentos más plenamente". Esa es la filosofía de los intraemprendedores, explotar el talento de aquellos que lo tienen que sirva para el bien común.

Pinchot & Co ha trabajado con más de la mitad de Fortune 100, el índice que clasifica las principales compañías del mundo, y con muchas compañías internacionales, sin ánimo de lucro. Además ha ayudado a poner en marcha más de 800 nuevos productos, servicios y negocios.

Esta figura no está extremadamente desarrollada en nuestro país, ya que muchas empresas no se atreven a diversificarse en el terreno creativo. Lo normal es que los roles estén muy marcados y no dejen lugar a nuevas fórmulas. Para que un intrapreneur pueda hacer bien su trabajo, la empresa debe fomentar un ambiente de libertad a la hora de expresar ideas y nuevos negocios, también debe facilitar a los empleados el procedimiento de ensayo-error, ya que muchos de los grandes avances han surgido tras varios intentos fallidos, e incluso a través de ellos.

En las pymes, medianas o pequeñas empresas la figura de intrapreneur puede ser decisiva para marcar la diferencia con la competencia. Si regentamos un comercio y no somos capaces de renovarlo e introducir nuevos conceptos, puede que los que nos rodean se lleven nuestra clientela. La competencia es agresiva y, dado que existen tantos canales de comunicación, debemos marcar el valor añadido a nuestro negocio de cara a los usuarios.

Permitir cierta libertad y capacidad creativa a un emprendedor dentro de nuestra empresa puede solucionar ciertos problemas que a veces no somos capaces de detectar, ya sea por la vorágine de trabajo del día a día o porque no tenemos tiempo de estudiar a la competencia.

Por tanto, tenemos que ser valientes, innovar y sobre todo permitirnos la opción de explorar nuevas opciones. Si trabajamos con personas que poseen grandes capacidades en estrategia, toma de decisiones y persuasión no deberíamos cerrarles las puertas, y dejar que el talento se expanda.

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