España

La conexión aérea con China, clave para el turismo de compras, según expertos

Madrid, 2 abr (EFE).- Mejorar las conexiones aéreas con Asia, en especial con China, es fundamental para impulsar el turismo de compras, un segmento con alto potencial para generar riqueza y empleo en el comercio y del que España, tercera potencia mundial turística, no está sacando partido.

Actualmente, sólo existen dos vuelos directos entre España y China operados por Air China y que unen Madrid y Pekín con cinco frecuencias a la semana, y Barcelona y Pekín con cuatro frecuencias a la semana y con escala técnica en Viena.

Por contra, ciudades como París o Londres cuentan con 80 vuelos directos a China a la semana, ha explicado a Efe el presidente de la asociación de alta gama Círculo Fortuny, Carlos Falcó, quien ha criticado que ninguna compañía aérea española haya apostado por este mercado.

Para el sector del lujo, ha apuntado Falcó, el turismo es decisivo pues, en la actualidad, el 50 % de las ventas en tienda corresponden a visitantes extranjeros

En 2014, los turistas chinos que visitaron España elevaron su gasto en compras un 51 %, hasta 924 euros, y se situaron como los visitantes "más rentables", según datos de la consultora Global Blue.

Madrid fue la tercera ciudad europea donde los turistas chinos se dejaron más dinero, con casi 1.400 euros por acto de compra, el 30,2 % más que un año antes, sólo superada por Londres (1.559 euros) y París (1.874 euros).

Barcelona fue la ciudad que registró un mayor crecimiento en las compras de turistas chinos, con un repunte de casi el 70 % y un tique medio de 1.132,2 euros.

Para el consejero delegado de Joyerías Suárez, Carlos Delso, la falta de vuelos directos a Asia en general y China en particular es "dramática" e implica que España sea la segunda opción para los turistas chinos, que llegan al país cuando ya se han gastado gran parte de su presupuesto para compras.

Singapur, Indonesia, Malasia, Corea o Japón son otras potencias en turismo de compra de las que España "recoge migajas" debido a la mala conexión área.

Las instituciones creen que no deben intervenir en este tipo de asuntos, pero si se sabe que la llegada de determinados turistas tiene impacto directo en la economía tendrían que buscar la forma de mejorar la conectividad con mercados como el chino, según el vicepresidente de la clínica Sha Wellnes, Alejandro Bataller.

La ausencia de más conexiones aéreas con Asia explica en buena parte que España no aparezca entre los 25 países principales receptores de chinos en el mundo, según Global Blue, que estima que la puesta en marcha de un vuelo entre Madrid o Barcelona y una ciudad asiática supondría una inyección de alrededor de 70 millones de euros al PIB y la creación de 370 empleos.

Por su parte, la patronal de la gran distribución Anged aboga por una legislación de horarios más flexible para que los comercios puedan abrir con libertad y evitar que los turistas se encuentren las tiendas cerradas cuando, por ejemplo, bajan del crucero.

Barcelona recibe 50.000 cruceristas muchos fines de semana y Santander concentra el 60 % de las visitas turísticas entre el sábado y el domingo, según Anged, que lamenta que, "con el comercio cerrado la mayor parte de domingos y festivos no se puede atender a estos potenciales clientes".

La Confederación Española del Comercio (CEC) advierte de que el fomento del turismo de compras no puede pasar exclusivamente por que los comercios abran más horas, sino que debe ir acompañado de medidas como facilitar la obtención de visados, conexiones aéreas directas o paquetes que incluyan excursiones o rutas relacionadas con las compras.

Actualmente, el impacto del turismo de compras en el pequeño comercio es muy reducido, por lo que no compensa abrir más horas o en festivo, según la CEC, que subraya que, según Turespaña, el gasto medio en compras de un turista extranjero oscila entre 7 y 3 euros.

El año pasado viajaron al extranjero 100 millones de chinos que se dejaron en los países de destino 130.000 millones de dólares, según la gestora de fondos Fidelity, que estima que la cifra de gasto se elevará a 246.000 millones en 2019.

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