Energía

Japón pierde 270.000 millones de dólares tras prescindir de la energía nuclear

  • Japón tuvo que cambiar su estructura energética hacia las energías fósiles
  • Las autoridades dan marcha atrás y reabrirán las centrales a partir de 2015
Foto de archivo

Tras la catástrofe nuclear de Fukushima ocurrida en marzo de 2011, Japón decidió dar carpetazo a la producción de energía a través de las centrales nucleares. Cuatro años después, las autoridades niponas se ven 'obligadas' a dar marcha atrás ante el incremento de los precios de la luz y la erosión de los históricos superávits por cuenta corriente que mantenía Japón. Y es que sustituir el uso de la energía nuclear le ha costado al país asiático 270.000 millones de dólares en los últimos tres años.

Antes de la tragedia ya comentada, Japón era uno de los mayores productores del mundo de electricidad generada a través de energía nuclear. Sólo EEUU y Francia se encontraban por delante del país nipón en el uso de la energía nuclear, una de las fuentes de energía más limpia pero a la vez más peligrosas.

Tras el cierre de todas la centrales nucleares Japón tuvo que cambiar su estructura energética, pasó a depender de los combustibles fósiles para generar electricidad. Entre el carbón, gas natural y el petróleo Japón ha estado generando en los últimos años el 86% de la energía necesaria para el funcionamiento del país, según publica la US Energy Information Administration. 

Y es que antes del terremoto que causó el desastre de la central nuclear de Fukushima, Japón generaba casi el 30% de su electricidad a partir de la energía nuclear, era junto al gas natural la fuente energía más importante del país, y tuvo que ser completamente sustituida por otras energías más caras y más 'sucias'. Desde 2010, el uso de las energías renovables tan sólo han pasado de representar el 3% al 5% en 2013, una porción muy pequeña de la generación energética.

El resultado en términos económicos ha sido nefasto para Japón. El país asiático importa casi el 100% de los combustibles fósiles. Esta situación ha provocado que Japón haya tenido que gastar un 60% más en la importación de combustibles fósiles entre 2010 y 2013. Esta cifra representa un incremento del gasto de 270.000 millones de dólares en los tres años.

Por otro lado, el histórico superávit comercial de Japón se ha invertido y se ha convertido en los últimos años en un déficit comercial, dentro de un país con gran tradición exportadora. Además, el coste de la electricidad ha subido tanto para los mayoristas como para los consumidores, el precio final para las familias se ha incrementado en un 20% como mínimo, explica la EIA.

Ante esta situación y a pesar de los peligros que plantea la energía nuclear, el Gobierno de Japón cree que la energía nuclear es necesaria para ayudar a reducir las tensiones en el suministro de energía y reducir los precios de la electricidad. Las centrales nucleares de Japón comenzará a funcionar gradualmente a partir de este año.

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